La antorchaHan adoptado posiciones que sirven como una especie de escuderos de los regímenes dictatoriales abiertamente comunistas de Cuba y de Nicaragua.

Gustavo Petro Urrego, el ahora expresidente de Colombia (2022-2026), es la personificación de un fenómeno regional. Fue ex militante clandestino de izquierda revolucionaria; en este caso, del denominado grupo guerrillero M-19 de Colombia. Como muchos otros, entendió lo infructuoso de la lucha armada. En 1990, por circunstancias nacionales e internacionales, se desmovilizó. Suscribió un acuerdo de paz y se insertó plenamente en la vida política partidista de Colombia.

A lo largo de su azarosa carrera política, Petro aglutinó, bajo el “efecto arcoiris”, a las diversas fuerzas de izquierda. Usó primero el eufemismo “Movimiento Progresistas/Colombia Humana”. Esa base le sirvió para finalmente articular la plataforma Pacto Histórico que lo llevó a la presidencia de Colombia.

En su afán de protagonismo y de activismo internacional pro gobiernos progresistas, Petro buscó suplir la pérdida de liderazgo de Nicolás Maduro. El chavismo venezolano estaba cada vez más cuestionado. Antes de que Maduro fuere capturado, Petro se entendió con facilidad con Claudia Sheinbaum. Ambos compartían afinidad ideológica desde la época del M-19.