El socialista Gustavo Petro conquist� en 2022 el Palacio de Nari�o con la promesa del "cambio": de pasar de la denostada pol�tica de los partidos tradicionales a una gobernanza pulcra y diferente, y de una naci�n largamente acosada por las bandas criminales y el narcotr�fico a otra donde reinara su propuesta de Paz Total. Cuatro a�os despu�s, la Colombia que deja el hasta hoy presidente a su sucesor, Abelardo de la Espriella -que asumir� el bast�n de mando ma�ana viernes- dista mucho de aquel anhelo colectivo que le llev� al poder. Porque los grupos armados han extendido sus dominios en el pa�s y la corrupci�n campa a sus anchas. Son s�lo dos de las lacras que destacan en el balance de Petro.Desde el primer gran atraco al erario p�blico, de febrero de 2024, cuando se descubri� que la UNGRD (Unidad Nacional de Gesti�n de Riesgos y Desastres) desviaba multimillonarios fondos para comprar votos en las C�maras legislativas, hasta los esc�ndalos de los �ltimos d�as, que afectan al c�rculo �ntimo del presidente, el rosario de ollas podridas deja muy mal parado al mandatario izquierdista.A Ver�nica Alcocer, su ex mujer y a�n Primera Dama, la acusan de gastar 50.000 euros al mes y manejar bolsas repletas de billetes. A Juliana Guerrero y Gabriela Mu�oz, dos j�venes trepadoras que Petro promovi� sin m�ritos profesionales, las se�alan por aprovecharse de su estrecha relaci�n con �l para conseguir puestos y contratos; y a su ex novia Vanessa Cort�s, de hacerse millonaria desde que su pareja accedi� a la jefatura del Estado. Antes de ellas, a Nicol�s Petro, el primog�nito de los cinco hijos habidos en tres uniones conyugales, la Fiscal�a le atribuye cargos por enriquecimiento il�cito y lavado de activos.En el listado de imputados de sus afectos tambi�n figuran, entre otros, Ricardo Roa, que fue colocado al frente de la estatal Ecopetrol y est� llamado a juicio por tr�fico de influencias e irregularidades cuando era el gerente de la campa�a de Petro en 2022; as� como su �ntimo amigo y ex guerrillero del M-19, Carlos Ram�n Gonz�lez, en el radar por ordenar comprar a congresistas con los dineros de la UNGRD cuando dirig�a el Departamento Administrativo de la Presidencia. Su fuga a Nicaragua le evit� correr la misma suerte que los ex presidentes del Senado, Iv�n Name, y del Congreso, Gabriel Calle, apresados ambos por, presuntamente, aceptar las jugosas coimas que les ofrec�an para aprobar proyectos legislativos petristas."Ha sido la mayor contradicci�n de este Gobierno. El discurso con el que llegaron promet�a cambiar las formas de la pol�tica y renovar unas din�micas que han agobiado a los colombianos durante muchos a�os y puesto en jaque los recursos p�blicos. Pero Petro, en lugar de cambiar, profundiz� las malas pr�cticas que siguen enquistadas en el Estado colombiano. La lucha contra la corrupci�n nunca sucedi�, el Estado se reparti� como un bot�n a los financiadores [de las campa�as] del Gobierno", explica a EL MUNDO Andr�s Brice�o, el congresista m�s votado del pa�s por liderar una suerte de cruzada contra los corruptos. "Utilizaron gran parte de los recursos de inversi�n, que deb�an solucionar los problemas de la gente, para hacer pol�tica y aumentaron el enorme gasto burocr�tico. Y ni as� han podido ganar las �ltimas elecciones. Adem�s, Petro incumpli� la promesa sobre c�mo incidir�an sus familiares en el Estado: su hijo recibi� plata de ex narcos y la Primera Dama est� envuelta en un esc�ndalo de dinero en efectivo".Agentes de polic�a colombianos registran a varios hombres del barrio de Mel�ndez, en Cali, este lunes.AFPA los hechos mencionados cabr�a agregar un reciente informe de la Contralor�a General de la Naci�n, que hizo saltar las alarmas ante una avalancha de 14.414 contratos, por un valor total de 4.55 billones de pesos (1.351 millones de euros), firmados entre el 22 de junio y el 21 de julio, y casi todos a dedo.S�lo cinco d�as despu�s, Petro intent� trasladar una cantidad similar del Ministerio de Hacienda a la UNGRD, que puede contratar de manera expr�s, sin las exigencias habituales, dado que su finalidad exige actuar de manera urgente. Pretend�a cerrar, sin estudios ni transparencia, decenas de proyectos con la excusa de mitigar los efectos del fen�meno de El Ni�o, previsto para fin de a�o. Pero el Consejo de Estado detuvo una operaci�n que la oposici�n tem�a que terminara en los bolsillos de aliados petristas, justo antes de abandonar el Palacio de Nari�o.Al mismo tiempo, ministerios y entidades p�blicas multiplicaban infundados nombramientos de �ltima hora con el aparente fin de entorpecer la Administraci�n de Abelardo de la Espriella.El crecimiento de las bandas criminales es otra alargada sombra que se proyecta sobre su legado. Petro asegur� durante la campa�a de hace cuatro a�os que, si ganaba, el llamado Ej�rcito de Liberaci�n Nacional (ELN) dejar�a las armas en tres meses. Pero, tras diversos intentos de sellar pactos con este y otros grupos armados de distinto pelaje, criticados por improvisados y faltos de l�neas claras, el resultado arroja lo contrario. Las varias disidencias de las FARC, el ELN o los Gaitanistas han extendido su poder al pasar de tener presencia en 195 municipios, en 2019, a 518 en la actualidad, seg�n la citada Contralor�a General.Han crecido de manera tan desmedida que ya suman los 27.000 integrantes (unos 5.000 incorporados en 2025, menores de edad en su mayor�a), la cifra m�s alta desde 2016, tras la paz firmada con las viejas FARC durante el Gobierno de Santos. Las masacres tambi�n se han disparado: s�lo este pasado julio se contabilizaron 77 asesinados.En las sombras de la legislatura de Petro cabr�a a�adir su ca�tica forma de gobernar, con ausencias injustificadas en actos que �l mismo convocaba, apariciones p�blicas en estado de aparente embriaguez, insultantes mensajes en X escritos de madrugada y un continuo baile de ministros: 65 frente a los 40, por ejemplo, de Iv�n Duque."Absolutamente incapaz de gerenciar, sin ninguna visi�n estrat�gica m�s all� de los delirios de grandeza que lo embargan, se encarg� de profundizar y, en ocasiones, permitir las crisis estructurales que hoy padece Colombia", subraya a este diario el reputado analista y columnista de El Espectador Gabriel Cifuentes. "Deja un Gobierno en una profunda crisis fiscal, desfasado en lo social y en lo pol�tico; al borde de un colapso energ�tico; con los peores indicadores en materia de seguridad de las �ltimas d�cadas. Un legado sombr�o que deber� cargar la izquierda salvo que logre sacudirse a tiempo de la m�cula que deja un gobierno que fue m�s protagonista por los m�ltiples y sistem�ticos esc�ndalos de corrupci�n y abuso de poder que por sus ejecutorias reales".Cifuentes considera que ha sido "una oportunidad desperdiciada. Petro logr� sintonizarse con una parte de la sociedad excluida y poner en el centro del debate la necesidad de avanzar en una agenda de transformaciones sociales. Materializ� la culminaci�n de un proyecto de izquierda democr�tica que no surgi� de la nada y que, luego del proceso de paz de La Habana, encontr� su espacio". El analista concluye que, "embriagado de forma anticipada por el legado que podr�a encarnar como hijo de Sim�n Bol�var, se concentr� m�s en sus discursos, en la agitaci�n de las masas como si todav�a estuviera del otro lado del poder y permiti� que una izquierda sedienta de Estado opacara lo que hubiera podido ser un Gobierno de transici�n progresista".
El "sombr�o legado" que deja Petro en Colombia
El socialista Gustavo Petro conquist� en 2022 el Palacio de Nari�o con la promesa del "cambio": de pasar de la denostada pol�tica de los partidos tradicionales a una...












