Sorprendidos, moderadamente inquietos y, en algunos casos, algo indignados, aunque también risueños ante la perspectiva de pasar unos días de vacaciones en España, algo en lo que ayudó que fuera 8 de agosto. Así han llegado este sábado al aeropuerto de Barajas los viajeros procedentes de Italia. El motivo de su zozobra han sido los controles que el Gobierno español ha impuesto como respuesta a la suspensión del espacio Schengen decretada por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
Esta se traduce en controles adicionales en un intento por parte de Meloni de tratar de impedir una supuesta llegada descontrolada de algunas de las personas migrantes llegadas a España en la última crisis con Marruecos, que se saldó con al menos 141 jóvenes fallecidos en las playas de Ceuta. El Ejecutivo español ha negado rotundamente que esto pueda suceder, ha acusado a sus homólogos italianos de hacer populismo con algo tan sensible como la migración y ha aplicado la ley del talión versión aeropuerto: control de frontera por control de frontera. En total, y según ha informado el Ministerio del Interior, desde las 00.01 y hasta las 21.00 horas de este sábado se han practicado controles fronterizos a 199 pasajeros de terceros países procedentes de Italia en los pasajes de 12 vuelos.














