La entrada masiva irregular a España de migrantes procedentes de Marruecos el pasado jueves 30 de julio ha escalado a un enfrentamiento entre España e Italia, con el espacio Schengen suspendido entre ambas potencias europeas. Después de que 72.000 personas cruzasen la frontera ceutí, el Gobierno de Giorgia Meloni adoptó esta medida y, este viernes, el de Pedro Sánchez la replicó, dejando un primer balance este sábado de 199 viajeros de terceros países controlados por la Policía Nacional en doce vuelos procedentes del país transalpino. Desde el sábado por la mañana, la Policía Nacional ha estado pidiendo el pasaporte a los ciudadanos procedentes de Italia, tanto por vía aérea como marítima. El ministro español de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha comunicado esta decisión a diferentes autoridades de la Unión Europea, entre ellas a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, y al comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner. Ha sido precisamente tras estos contactos con Bruselas cuando la tensión diplomática ha dado signos de reconducirse. El comisario Brunner ha anunciado este sábado que existen indicios de un próximo levantamiento de los controles fronterizos tras conversar con Grande-Marlaska y con su homólogo italiano, Matteo Piantedosi. Bruselas media para una rápida desescalada Según ha detallado el representante europeo en sus redes sociales, ambos ministros le han garantizado que los controles en las fronteras internas tienen un carácter estrictamente temporal. Durante los contactos, el Gobierno de Pedro Sánchez ha dado garantías formales a Bruselas de que "los eventos en Ceuta no tendrán un efecto duradero en el área de Schengen". Como respuesta a este compromiso español, Brunner ha revelado que ya "hay señales desde Italia de que los controles podrían levantarse pronto", abriendo la puerta a una inminente normalización del tránsito. El comisario ha aprovechado esta labor de mediación para recordar a Madrid y a Roma que "la confianza entre los Estados miembros es nuestra moneda más valiosa". Los controles son temporales y estarán en vigor hasta las 00.00 horas del próximo 7 de septiembre. Dicho plazo podrá ser modificado "en función de la evolución de las circunstancias que justifican su adopción", señalan fuentes de Interior. Cuando venza, las autoridades pertinentes realizarán una evaluación con el fin de "mantener, modificar o levantar la medida". Además, los agentes fronterizos están realizando controles de forma "aleatoria, no sistémica" a los pasajeros que sean ciudadanos de terceros países, con el objetivo de verificar el "cumplimiento de los requisitos exigidos en el Código de Fronteras Schengen". En los aeropuertos, se están llevando a cabo en la puerta del avión, sin que "conlleve una desviación del flujo de pasajeros a una zona de control fronterizo exterior". No obstante, Aena y fuentes policiales han confirmado que los controles no están afectando al tránsito aéreo ni portuario, ni siquiera en los archipiélagos canario y balear, que presentan, sobre todo a estas alturas del año, mucha afluencia de turistas italianos. En un primer momento, los controles, establecidos desde las 00:00 horas de este sábado en puestos fronterizos aéreos y marítimos, se han implantado en los aeropuertos Adolfo Suárez-Madrid-Barajas y Josep Tarradellas-Barcelona-El Prat, pero a lo largo de la mañana se han ampliado a los aeropuertos de Málaga, Sevilla, Bilbao, Alicante y Valencia y en las próximas horas se ampliarán a los aeropuertos de Baleares y Canarias. Los principales aeropuertos de origen cuyos vuelos son objeto de estos controles son Fiumicino y Ciampino en Roma, Malpensa en Milán, Nápoles, Venecia y Florencia, aunque está previsto que el listado aumente en los próximos días. De acuerdo con el balance facilitado por el Ministerio del Interior sobre la jornada, el mayor número de inspecciones —realizadas por al menos 27 funcionarios policiales— se ha registrado en Madrid-Barajas, con 83 pasajeros revisados en un único vuelo desde Roma. Le siguen Barcelona-El Prat (67 pasajeros en dos vuelos desde Milán y Roma) y Valencia (33 viajeros en tres vuelos desde Cagliari, Nápoles y Bari). En el aeropuerto de Sevilla los controles han afectado a dos vuelos procedentes de Bolonia y Florencia y a once pasajeros, mientras que en Bilbao se ha controlado a cinco viajeros de un vuelo llegado desde Roma. Por su parte, en Alicante se han incluido en el dispositivo tres vuelos, aunque no se ha efectuado ningún control a nacionales de terceros países. La entrada masiva irregular a España de migrantes procedentes de Marruecos el pasado jueves 30 de julio ha escalado a un enfrentamiento entre España e Italia, con el espacio Schengen suspendido entre ambas potencias europeas. Después de que 72.000 personas cruzasen la frontera ceutí, el Gobierno de Giorgia Meloni adoptó esta medida y, este viernes, el de Pedro Sánchez la replicó, dejando un primer balance este sábado de 199 viajeros de terceros países controlados por la Policía Nacional en doce vuelos procedentes del país transalpino.
El choque entre Sánchez y Meloni se recrudece: España inicia los controles e inspecciona a 199 viajeros en el primer día
La medida, de carácter temporal, es consecuencia de la negativa del Ejecutivo italiano a levantar la suspensión del espacio Schengen, que fue impuesta por la entrada masiva de migrantes a la ciudad autónoma












