ReseñaSu apuesta es la coctelería clásica, creada entre 1850 y 1933, cuando acabó la prohibición del alcohol en EE. UU. Sonia Vargas y Pablo Ramírez junto a la barra del bar. Foto: Cortesía Quinto MovimientoPERIODISTA08.08.2026 23:01 Actualizado: 08.08.2026 23:01

Pablo Ramírez llegó al mundo de la coctelería por puro pragmatismo. Necesitaba aprender de un oficio que fuera universal, que lo pudiera practicar donde la vida lo condujera. Él bien podría describirse como un hombre itinerante. “En el pueblito más pequeño necesitan a alguien que sirva comida y prepare bebida”, dice este realizador audiovisual. En 2014 hizo un diplomado, pero para él su formación la adquirió en los bares, especialmente los de Argentina, donde vivió en tres períodos diferentes (2011-2014, 2016-2018 y 2020-2022) y donde se enamoró por completo de este arte. También su educación se la debe mucho a los libros. Su último tiempo en Argentina coincidió con la pandemia. En su momento, su intención no fue quedarse en Buenos Aires, pero las circunstancias lo obligaron. Y para sobrevivir en ese tiempo en que los bares estaban cerrados reactivó un emprendimiento que tuvo en Bogotá: la coctelería embotellada. En pandemia, aunque la gente no podía salir de copas, sí podía salir de la monotonía del encierro con una bebida que seguramente no prepararía en casa. LEA TAMBIÉN Así nació Quinto Movimiento, coctelería clásica embotellada, lista para consumir. El nombre tiene dos orígenes: los cinco movimientos para tomarse la bebida embotellada (comprar, destapar, poner hielo en el vaso, servir el coctel y tomarlo) y la inspiración que tuvo con el disco La ley innata, de Extremoduro, una banda de rock española, compuesta por seis canciones, cuatro de ellas nombradas Primer movimiento: el sueño, Segundo movimiento: lo de afuera, Tercer movimiento: lo de adentro y Cuarto movimiento: la realidad. “El álbum habla de un proceso de despecho, pero no menciona la reconciliación que tiene la persona consigo misma. Por eso quise crear el Quinto Movimiento, que creo que faltó en el disco”, explica Pablo.Biblioteca de Quinto Movimiento. Foto:Cortesía Quinto MovimientoAnte la reapertura de la vida social, un amigo le pidió que le diera unas clases sobre coctelería clásica. Además de ser itinerante y autodidacta, a Pablo también le gusta enseñar. Por ejemplo, en las etiquetas de las botellas de los cocteles incluía información para que los clientes entendieran qué se estaban tomando y cómo lo podían replicar después. Por lo que no le pareció descabellada la propuesta de educar alrededor de la cultura de las bebidas. “Siempre he tenido la filosofía de que el consumidor no tome por tomar, sino que aprenda un poco, sepa algo sobre lo que se está tomando, por qué lo está tomando y de dónde viene lo que está tomando”, comenta Pablo.Siempre he tenido la filosofía de que el consumidor no tome por tomar, sino que aprenda un poco, sepa algo sobre lo que se está tomando, por qué lo está tomando y de dónde viene lo que está tomandoA su regreso a Colombia en 2022 continuó con los talleres y asesorías a bares. Diseñó la carta de cocteles de época de La Dacha, una librería bar de Chapinero. Sin embargo, su sueño desde que empezó en el mundo de la coctelería y viajó y visitó muchos bares fue montar el suyo propio. Su gran inspiración fue Fede Cuco, uno de los socios de Verne Club (un bar de coctelería inspirado en el universo literario de Julio Verne) y profesor de 3 Monos, el mejor bar de Latinoamérica en 2024, ambos en Buenos Aires.Hoy ese sueño se materializó en el bar Quinto Movimiento, nombre que conservó para honrar el camino ya recorrido. Para hacer realidad este proyecto, se asoció con Sonia Vargas, fotógrafa, diseñadora, especialista en diseño y amiga desde los tiempos en la universidad. LEA TAMBIÉN La aperturaQuinto Movimiento abrió sus puertas el 8 de mayo en Usaquén y su concepto está inspirado en un American bar, donde la barra es protagonista y el foco está en la coctelería clásica. “Queremos que las personas hagan un viaje en el tiempo cuando entren a Quinto Movimiento. Pensamos mucho en un espacio que tenga la atmósfera y la ambientación de un American bar (popularizados en Europa a final del siglo XIX, en la época dorada de la coctelería). Y la música, la iluminación, el mobiliario, la decoración y la carta responden a esa búsqueda”, explica Sonia.Es un espacio pequeño en el que solo caben 27 personas. La protagonista es la barra en madera oscura, que detrás tiene dos muebles donde se exhiben los tragos y la cristalería. También destaca una biblioteca, que le da un toque más sobrio a la decoración. En el bar, los libros no son solo ornamentación. En el rincón derecho de la barra, custodiados por una lámpara, reposan los tres libros base de la coctelería de este bar: Bartenders guide or how to mix drinks (1862), de Jerry Thomas; Bartender’s Manual (1882), de Harry Johnson, y The world’s drinks and how to mix them (1891), de William Boothby.El Brandy Crusta es un coctel creado por Jerry Thomas en 1862. Foto:Cortesía Quinto Movimiento“Esos libros son los fundamentos principales con los que basamos nuestra coctelería. Thomas fue el responsable de impulsar al bartender como protagonista en el bar y dio parámetros sobre recetas; Johnson aportó al orden y a la precisión en cuanto a las técnicas y Boothby juntó el trabajo de ambos e hizo una labor de documentación más extensa en la coctelería”, explica Pablo. Según él, de estos tres libros sale el 90 por ciento de los cocteles de la carta, que está compuesta por 47 bebidas diferentes, que datan de entre 1850 y 1933, con el fin de la prohibición del alcohol en Estados Unidos.La precisión es una búsqueda a rajatabla en Quinto Movimiento, por eso su eslogan es “la perfección está en la medida”. No extraña que el logo de la marca sea un jigger, el utensilio medidor en forma de reloj de arena con capacidades usualmente de 30 ml y 60 ml.La cartaCuarenta y siete cocteles pueden abrumar al que sea, por eso la carta está organizada en 10 grupos, si se quiere, de familias. Como a Pablo le gusta enseñar, en la carta también va a encontrar información de cada bebida sobre el cristal en el que se sirve, apellido del creador, año de creación, fórmula y una reseña del coctel. Por ejemplo: Adonis (Kappeler, 1895), Fórmula: Jerez Elegante Sherry, Vermouth Martini Rosso, Orange Bitters. Reseña: un aperitivo suave y elegante. Nombrado por un éxito de Broadway, ofrece un balance delicioso entre dulce y seco, realzado por el sherry español. LEA TAMBIÉN El primer grupo de tragos son los Vermouth, trago ligero que sirve como aperitivo. En esta sección hay cinco tragos diferentes: Adonis, Bamboo, Bronx, Manhattan y Vermouth Cocktail. Le siguen los Spirit Forward, que son tragos cortos y aromáticos, donde se encuentran el Whiskey Cocktail Old Fashioned, Sazerac, Aviation, Corpse Reviver #2, Fancy Brandy, Japanese Cocktail, Improved Whiskey Cocktail y Satan’s Whiskers Straight.Continúa el grupo de Sours, Daisies y Crustas, que son tragos refrescantes y ácidos. Acá se cuentan el Brandy Crusta, Clover Leaf, Gin Daisy, Sidecar, South Side y Whiskey Sour. El cuarto grupo son los Fix, Cobbler y Julep, que son tragos servidos sobre hielo picado con fruta o hierbas, donde se puede pedir el Gin Fix, Mint Julep y Sherry Cobbler.Le sigue el quinto grupo, que son los Collins, Fizz y Highball, que son tragos largos y efervescentes: Gin Fizz, Horses Neck, Ramos Gin Fizz y Whiskey Highball. Continúa el grupo de Flips, Toddies y Noggs: Hot Toddy (el único coctel caliente de la carta), Porto Flip y Sherry Egg Nogg.El séptimo grupo son las bebidas espumosas: Champagne Cocktail, French 75, Seelbach Cocktail y Buck’s Fizz. El octavo grupo es una apuesta arriesgada y es para compartir. Hablamos de los Punch Bowls, que son recetas tradicionales victorianas: Cold Gin Punch Tea Style y el Regent’s Punch.Los últimos dos grupos son los Spirit Forwards que evolucionaron con el tiempo. Se trata de la familia de los martinis, donde se encuentran el Martinez, Dry Martini, Gibson, Dirty Martini, Vesper y Breakfast Martini. Y la familia de los Negronis: Mi-To, Americano, Negroni, Boulevardier y Negroni Sbagliato.Además de los clásicos conocidos, Quinto Movimiento rescata bebidas olvidas y, quizás, poco conocidas en el país. Y por eso también se consideran una biblioteca líquida de la coctelería de la edad de oro. A este bar no se va a emborracharse o pasarse de tragos. La intención de Pablo y Sonia es que la gente vaya a disfrutar sola o acompañada, a pasar un rato agradable, a desestresarse después del trabajo o a celebrar con una preparación que no tiene pierde. LEA TAMBIÉN “Muchos bares de Bogotá son coctelería de autor. Ofrecen una experiencia diferente y tragos muy elaborados. Pero tú no sabes si te va a gustar el sabor. Por esa razón la coctelería clásica sigue vigente”, comenta Sonia. Si decide sentarse en la barra, no dude en preguntarle a Pablo. Usted entra a Quinto Movimiento a tomar un coctel y lo que le prometen es que no solo va a disfrutar de una bebida, sino que va a aprender un poco más de ella.Natalia Tamayo GaviriaSubeditoda DomingoX: @nataliatg13 Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.