Escenario de vidaEl engaño en redes sociales, redes de tráfico ilícito de migrantes y la interpretación equivocada de decisiones judiciales españolas fue quizás el detonante.

El sábado pasado salió publicada mi columna sobre las celebraciones de la Fiesta del Trono de Marruecos que escribí días antes de la tragedia ocurrida en Ceuta, y ahora mis lectores desean saber mi opinión de lo sucedido. Debo confesar que me quedé profundamente sorprendida por lo acontecido y de los jóvenes que fallecieron, muchos de ellos marroquíes, pero otros eran de Argelia y de países del África subsahariana que esperaban una oportunidad para llegar a Europa.

He visitado Marruecos en múltiples ocasiones y siempre he encontrado un país que trabaja por su desarrollo, con una población pacífica, hospitalaria y orgullosa de sus avances. Precisamente por esa experiencia personal consulté las declaraciones oficiales emitidas por las autoridades marroquíes, ya que hay teorías de la conspiración que no comparto.

Según el portavoz del Ministerio del Interior de Marruecos, Rachid el Jalfi, los acontecimientos registrados en los accesos hacia Ceuta y Melilla no fueron espontáneos. Las investigaciones preliminares apuntan a 1) la difusión de información engañosa en redes sociales, 2) la manipulación del espacio digital, 3) la actuación de redes dedicadas al tráfico ilícito de migrantes y 4) la interpretación equivocada de recientes decisiones judiciales españolas.