Uno de los teatros romanos más grandes que se conservan hoy en la Península está ubicado en un pequeño municipio al sur de la provincia de Burgos. El teatro de Clunia Sulpicia, en Peñalba de Castro, atrae todavía hoy a miles de personas que cada verano llenan de nuevo sus gradas para disfrutar del teatro como se hacía hace 2000 años.

Lo que quizás no sepan estos espectadores es que, debajo de este monumento histórico, se oculta todo un sistema de lagunas y galerías subterráneas que los ingenieros romanos usaron para dotar la ciudad de agua. Una curiosa obra de ingeniería que quedó oculta durante siglos, y que emergió casi por casualidad hace poco más de 120 años.

Un origen incierto

De la ciudad romana de Clunia Sulpicia se desconoce la fecha exacta de su fundación o el número de habitantes que tuvo. Sin embargo, en la zona se han encontrado monedas que nos indican que ya existía en la época de Tiberio.

Se sabe también que fue un importante centro administrativo, económico y cultural en la Meseta norte. Lo confirma, por ejemplo, el hecho de que Servio Sulpicio Galba, más conocido como Galba, estuviera en la ciudad antes de ser proclamado emperador tras la muerte de Nerón.