"En el instituto nos dieron alguna charla sobre métodos anticonceptivos o sobre relaciones afectivo-sexuales, centradas sobre todo en los celos o los comportamientos tóxicos, pero nadie nos habló nunca del placer femenino", confiesa a Público Claudia —nombre ficticio para preservar su anonimato—. Con 19 años, reconoce que sigue teniendo dudas sobre su propia sexualidad. "No sabría decir con certeza si alguna vez he tenido un orgasmo. Tengo la sensación de que a las mujeres nos cuesta mucho más identificar ese placer o incluso llegar a experimentarlo".PublicidadEste sábado se conmemora popularmente el Día Internacional del Orgasmo Femenino, una fecha nacida en el municipio brasileño de Esperantina, en el estado de Piauí. La iniciativa fue impulsada por el entonces concejal José Arimateia con un objetivo: sacar el orgasmo femenino del terreno del tabú y convertirlo en un asunto de debate público. La propuesta buscaba visibilizar las dificultades sexuales de muchas mujeres, romper prejuicios y abordar la insatisfacción sexual como una cuestión de bienestar y salud pública, poniendo además el foco en la desigualdad que sigue existiendo en torno al placer.Los datos muestran que esa brecha persiste. El estudio The Lifelong Orgasm Gap: Exploring Age's Impact on Orgasm Rates (La brecha del orgasmo a lo largo de la vida: explorando el impacto de la edad en las tasas de orgasmo), publicado en 2024 y basado en ocho encuestas realizadas entre 2015 y 2023 a 24.752 personas solteras de entre 18 y 100 años, concluye que los hombres afirman alcanzar el orgasmo en entre el 70% y el 85% de sus relaciones sexuales, mientras que entre las mujeres ese porcentaje se sitúa entre el 46% y el 58%. La diferencia, de entre 22 y 30 puntos porcentuales, se mantiene en todos los grupos de edad. La denominada "brecha del orgasmo" se acentúa especialmente en las relaciones esporádicas, las primeras experiencias sexuales o los encuentros con personas poco conocidas. Sin embargo, disminuye cuando las prácticas sexuales incluyen una estimulación específica del clítoris, según recoge la investigación The Gender Gap in Partnered Orgasm: A Scoping Review of Evidence with Graphical Comparisons (La brecha de género en el orgasmo en pareja: una revisión exploratoria de la evidencia con comparaciones gráficas).Asimismo, una revisión clínica publicada este año en Obstetrics & Gynecology estima que entre un 10% y un 28% de las mujeres presentan trastorno orgásmico femenino, una alteración caracterizada por la dificultad para alcanzar el orgasmo. En España, la Encuesta Nacional de Salud Sexual 2025, elaborada por el Ministerio de Sanidad y el CIS, destaca que el 83,5% de la población asegura haberse masturbado alguna vez, aunque persiste una marcada diferencia por sexos: lo afirma el 93,8% de los hombres frente al 73,9% de las mujeres.Clàudia Díaz, enfermera y sexóloga: "Seguimos utilizando como referencia un modelo construido a partir de la respuesta sexual de los hombres cis"Desde la consulta, Clàudia Díaz, enfermera, sexóloga y coordinadora del área sanitaria del Centre Jove d'Atenció a les Sexualitats (CJAS), observa que muchas de las dudas de adolescentes y jóvenes evidencian las carencias de la educación sexual. "Una de las preguntas más frecuentes es qué es exactamente un orgasmo. También hay quien cree que la eyaculación en las personas con vulva equivale al orgasmo", explica a Público. Para la especialista, estas confusiones tienen una explicación clara. "Seguimos utilizando como referencia un modelo construido a partir de la respuesta sexual de los hombres cis, donde, en la mayoría de los casos, eyaculación y orgasmo coinciden. Eso hace que muchas personas interpreten el placer femenino con ese mismo patrón, cuando no funciona así".PublicidadDíaz también pone el foco en el desconocimiento que todavía existe sobre el propio cuerpo. "Aunque cada vez se habla más del clítoris, sigue habiendo una enorme desinformación sobre su anatomía. En consulta utilizo un modelo anatómico en tres dimensiones y, antes de empezar la explicación, pregunto si saben qué es. La mayoría no consigue identificarlo", relata. La sexóloga recuerda que muchas personas continúan creyendo que el clítoris se limita a la pequeña parte visible de la vulva, cuando en realidad "es un órgano mucho más grande, cuya mayor parte es interna y cuya función principal está relacionada con el placer". "Es muy difícil comprender el propio deseo si ni siquiera conocemos cómo es nuestro cuerpo".Otro de los problemas que detecta Díaz es el peso del coitocentrismo. "Todavía persiste la idea de que una relación sexual se reduce a la penetración, dejando en un segundo plano otras prácticas igualmente placenteras", señala. A su juicio, la educación sexual ha priorizado durante décadas la prevención de embarazos e infecciones frente al conocimiento del cuerpo y del placer. "Muchas personas llegan a la vida adulta sin herramientas para reconocer qué les gusta, qué no les gusta o cuáles son sus propios límites", afirma. Todo ello, ataja, ayuda a explicar por qué la brecha del orgasmo sigue siendo una realidad. "En las relaciones cisheterosexuales, los hombres alcanzan el orgasmo con más frecuencia que las mujeres. Esa diferencia no responde solo a cuestiones biológicas, sino a una manera de entender la sexualidad que sigue colocando la penetración y el placer masculino en el centro, mientras el placer femenino continúa ocupando un lugar secundario". Pornografía, tabúes y falta de educación sexual"La brecha orgásmica es, sobre todo, una cuestión social, no biológica. Es otra expresión de la desigualdad entre hombres y mujeres", sostiene tajante Erick Pescador, sociólogo y sexólogo especializado en masculinidades y cultura de los cuidados, en conversación con Público. El experto rechaza la idea de que las diferencias en el placer respondan a factores fisiológicos. "Las mujeres tienen entre siete y ocho veces más capacidad para sentir placer y hasta diez veces más capacidad orgásmica que los hombres. El problema no está en el cuerpo, sino en cómo hemos construido la sexualidad", explica.PublicidadErick Pescador, experto: "En España no existe una educación sexual en condiciones, ni en los centros educativos ni en otro ámbito"A su juicio, el modelo dominante sigue girando en torno al deseo masculino. "Los hombres seguimos acumulando muchas más experiencias sexuales placenteras y más orgasmos que las mujeres. Nuestra capacidad orgásmica es menor, pero el modelo sexual que sostenemos es el de la sexualidad 'plusmarquista': llegar siempre al máximo, rendir, alcanzar la meta". Pescador atribuye buena parte de esta realidad a la falta de educación sexual. "En España no existe una educación sexual en condiciones, ni en los centros educativos ni prácticamente en ningún otro ámbito. Además, la sexualidad de las mujeres sigue siendo incómoda para muchos hombres porque nos cuestiona y nos obliga a ocupar otro lugar". En ese escenario, añade, "la machosfera, pero también el patriarcado, limitan la libertad sexual de las mujeres".El sexólogo considera que todavía existe una resistencia cultural a que las mujeres ejerzan su autonomía sexual. "Incomoda que decidan qué les gusta, qué no les gusta o cómo quieren disfrutar. Incluso hay quien siente que eso 'corta el rollo'. La sexualidad que hemos aprendido está diseñada desde los tiempos, los mecanismos y las prioridades masculinas". Esa lógica, advierte, tampoco beneficia a los hombres. "Muchos siguen midiendo su sexualidad por la cantidad de orgasmos que consiguen provocar en su pareja. Esa obsesión por el rendimiento termina limitando el disfrute de ambos".Erick Pescador, experto en masculinidades: "Hace falta mucha más alfabetización sexual con perspectiva de género"Por ello, defiende un cambio profundo en la forma de entender las relaciones sexuales. "Necesitamos una educación sexual que coloque el disfrute en el centro, no la penetración ni el orgasmo como únicos objetivos. Las relaciones más satisfactorias suelen ser aquellas en las que hay diálogo, acuerdos y una comunicación abierta sobre el deseo". "El placer tiene que ser libre y autónomo, sin la presión de alcanzar ninguna marca", dice. "Hace falta mucha más alfabetización sexual con perspectiva de género. Y los hombres tenemos que reaprender nuestra masculinidad y nuestra forma de vivir la sexualidad, reconociendo y acompañando la sexualidad de las mujeres con la misma naturalidad con la que ellas han acompañado siempre la nuestra".Ana Rosa Jurado, doctora en Medicina, sexóloga y secretaria general de la Academia Española de Sexología y Medicina Sexual, coincide en que el origen de la brecha del placer hay que buscarlo mucho antes de la vida sexual. "Arrastramos un enorme déficit de educación sexual", afirma en conversación con Público. Para la experta, lo que tradicionalmente se ha transmitido no ha sido educación sexual, sino "los mandatos de género del patriarcado". "La búsqueda del placer y la iniciativa sexual han formado parte históricamente de la identidad masculina, mientras que la sexualidad de las mujeres ha quedado relegada a un segundo plano", explica.Ana Rosa Jurado, sexóloga: "El porno sigue siendo una herramienta del patriarcado que convierte a las mujeres en objetos sexuales"La especialista considera que ese desinterés también se refleja en la propia historia de la ciencia. "El pene se estudia y se describe desde hace siglos, mientras que el clítoris ha permanecido prácticamente invisibilizado hasta tiempos muy recientes. Eso demuestra que el placer femenino nunca ha sido una prioridad social", sostiene. Pese a ello, Jurado percibe un cambio de tendencia. "Creo que las mujeres están tomando conciencia, y además muy deprisa, de su capacidad para disfrutar y vivir su sexualidad desde el placer", asegura. La sexóloga también advierte del papel que desempeña la pornografía en la construcción de la sexualidad de los más jóvenes. "El porno sigue siendo una herramienta del patriarcado que convierte a las mujeres en objetos sexuales en lugar de sujetos activos de su propio deseo", afirma. En su opinión, su consumo cada vez más temprano está favoreciendo "una deseducación afectivo-sexual" entre adolescentes y jóvenes.La sexóloga Norma Ageitos comparte ese diagnóstico y sostiene que la desigualdad en torno al placer va mucho más allá del desconocimiento del cuerpo femenino. "No se trata solo de cómo hemos entendido el placer, sino también de cómo hemos aprendido a relacionarnos", explica a Público. A su parecer, siguen muy presentes los estereotipos de género y el imaginario del amor romántico. "Todavía arrastramos un conjunto de valores asociados a feminidades y masculinidades tradicionales que resulta muy difícil desmontar", señala. Norma Ageitos, sexóloga: "Mientras la masturbación sea un tabú, no va a cambiar la manera en que las mujeres viven su sexualidad"Ageitos considera que la divulgación científica, aunque necesaria, no basta por sí sola para cambiar esa realidad. "Hoy conocemos mucho mejor la anatomía del clítoris y su papel en el placer, pero esa información no llega a todo el mundo", desliza. Y agrega que el problema no es únicamente el acceso al conocimiento, sino los tabúes que continúan rodeando la sexualidad femenina. "Podemos explicar una y otra vez cómo es el clítoris o cuántas terminaciones nerviosas tiene, pero mientras la masturbación femenina siga siendo un tema tabú, conocer esa información no va a transformar por sí solo la manera en que las mujeres viven su sexualidad".