¿Es necesario tener una vida sexual activa para ser feliz? El 60,8% de la población en España no lo cree, según recoge la segunda edición de la Encuesta Nacional de Salud Sexual (ENSS II). Solo un 44,6% de hombres afirma estar "bastante o muy de acuerdo". En el caso de las mujeres, la cifra es sustancialmente inferior: un 28,5%. La primera –y hasta ahora única– edición de esta encuesta fue realizada en 2009. La proporción entonces era del 36,9% y 39,3%, respectivamente, por lo que se identifica un descenso en la valoración de las relaciones sexoafectivas.Publicidad"Lo que hay es una decepción sexual", analiza en declaraciones a Público Alejandro Villena, sexólogo y director de investigación en la asociación Dale Una Vuelta, un proyecto social enfocado en la adicción a la pornografía. Precisamente debido al aumento de esta en el entorno digital, el experto cree que "ha habido mucha cantidad de sexo, pero poca calidad en esas experiencias". Esto provoca una "saturación", de manera que "el sexo ha perdido esa magia del descubrimiento, del erotismo", comenta. En su lugar, "se ha convertido en algo más mecánico y utilitario".De hecho, "el 47,8% de las personas entrevistadas afirmó haber visto pornografía", recoge el resumen ejecutivo de la encuesta, accedida por este medio. El consumo es más frecuente entre las personas de 25 a 34 años, donde supera el 60%, y disminuye progresivamente a partir de los grupos de mayor edad. Estos datos se enmarcarían en "una especie de capitalismo sexual", reflexiona Villena, en el cual "se busca tener la máxima experiencia posible, pero se dejan atrás otros componentes importantes que tienen que ver con la conexión, la intimidad la responsabilidad, el consenso o el cuidado".Un diagnóstico distinto es el que realiza Norma Ageitos, sexóloga especializada en igualdad y docente en la Escuela Sexológica. "Estamos en un contexto socioeconómicamente más hostil y eso también puede conllevar que las prioridades sean otras", apunta. En este sentido, "cuando ni siquiera las prioridades materiales están aseguradas", otros aspectos vitales como el sexo pasan a ocupar un lugar más bien secundario. "La satisfacción entonces se va a cuestiones como mucho más primarias".Prevalece la monogamia y el sexo sin condónOtro punto destacado es cómo la tónica general se aleja de una suerte de "consumo de cuerpos" o encuentros casuales. Por el contrario, el 83,1% de los y las encuestadas refirieron que la persona con la que mantuvieron la última relación sexual era su pareja estable. Pese a la popularización mediática de las alternativas sexoafectivas y relacionales que exploran las no monogamias, estas "siguen siendo algo minoritario", considera la experta de la Escuela Sexológica. Incluso "en muchos ambientes se sigue percibiendo con recelo".PublicidadAgeitos problematiza que todavía se cuestione que pueda haber realmente una forma "ética y abierta" de no monogamia. Y critica cómo "sin embargo, se siguen normalizando conductas que tienen que ver con tal vez estar con más de una persona o no explicar a las personas la situación en la que se está". En este sentido, la sexóloga aduce que "todavía nos queda mucho camino que andar" en la aceptación de las no monogamias, pero también en la construcción de monogamias éticas.No es baladí la cuestión de la monogamia, ya que esta es la principal justificación por la que las personas no utilizan preservativo. "A partir de los 25 años, el uso de preservativo en la última relación sexual con penetración vaginal cae por debajo del 50% y disminuye con la edad", indica la encuesta. El 29,2% argumentó que "solo mantenía relaciones con su pareja". En el caso del sexo con penetración anal, el 70,6% indicó no haber usado este método de protección. El motivo principal también fue "que solo tenía relaciones con su pareja estable en el 60,5% de los casos"."Es un dato bastante preocupante que siga habiendo conductas sexuales de riesgo", valora Villena. "Quizá uno de los más preocupantes del estudio". Para el sexólogo, esto puede tener que ver con el hecho de que "la pornografía normaliza ciertas prácticas". Afirma que "hay una relación clara entre ver pornografía y ser irresponsable en el uso del preservativo".PublicidadPor su parte, Ageitos pone el foco en que la justificación principal sea la pertenencia a una relación monógama y, en concreto, se centra en aquellas que no son éticas, es decir, en aquellas donde pueden existir infidelidades. "Entra en juego un factor que habitualmente se ha denominado como de 'prueba de amor': '¿Cómo no te vas a fiar de mí si no estamos con nadie más?', pero luego igual están sucediendo otras cosas", advierte. La experta subraya que "hay probablemente más relaciones de las que se quieran reconocer", lo cual "afecta a la salud de las personas" que no usan preservativo en sus relaciones de pareja.Una mayor conciencia entre las disidencias sexualesDe acuerdo con la encuesta, las personas que tuvieron relaciones heterosexuales con penetración vaginal o anal y usaron condón no alcanza el 30%. En el caso de los hombres que tuvieron sexo anal con otros hombres, el uso del preservativo se eleva ligeramente hasta el 40%. Según Villena esta diferencia en las cifras podría deberse a "un desajuste estadístico", ya que hay una menor cantidad de hombres que tienen sexo con otros hombres en comparación con los heterosexuales. No obstante, reconoce que "los hombres homosexuales quizá tengan más apertura a hablar sobre sexualidad y a informarse sobre este tema". Tal vez "porque hay menos referentes sobre su orientación o en otras disidencias sexuales", es probable que haya "más motivación o interés" para conocer mejor la salud sexual.La docente de la Escuela Sexológica indica que "cuando las campañas o los discursos se dirigen a población adulta, se tiende mucho más a hablar a poblaciones concretas". De hecho, pone en tela de juicio que se continúe hablando de "poblaciones de riesgo" en lugar de personas que llevan a cabo "prácticas de riesgo". Esto produce una estigmatización, la cual "se nota en las conductas de que haya ligeramente una mayor tendencia al cuidado". Para Ageitos, es un error que quienes realizan prácticas convencionales o heteronormadas tengan una sensación de riesgo menor cuando tienen la misma necesidad de cuidarse.
España enfría el mito del sexo como receta para la felicidad: "Lo que hay es una decepción"
La segunda edición la Encuesta Nacional de Salud Sexual advierte de que más de un 70% de las personas que han mantenido relaciones sexuales con penetración no utilizaron preservativo....











