No todas las posiciones sexuales favorecen de la misma manera el orgasmo femenino. Y aunque no existe una fórmula universal -porque cada mujer tiene sus propios gustos y formas de sentir placer-, algunas posturas pueden resultar mejores para llegar al clímax. "El orgasmo no es un reflejo mecánico, sino un fenómeno neuropsico-fisiológico y multifactorial", explica la psicóloga y sexóloga Gabriela Quintana a Clarín. En ese sentido, existen otros factores como el contexto, la relajación, la conexión con la pareja y la estimulación adecuada que son igual o más importantes.La especialista señala que el orgasmo es "una experiencia subjetiva de placer intenso" que viene acompañada por cambios físicos, neurológicos y hormonales, y en la que el clítoris juega un papel clave."La mayoría de las mujeres necesita una estimulación constante del clítoris para alcanzar una satisfacción sexual óptima", sostiene la sexóloga. Por eso, "cualquier posición que facilite su estimulación -tanto en su parte externa como interna- y que además le permita a la mujer moverse con libertad para regular la intensidad, el ritmo y el roce, va a favorecer las posibilidades de alcanzar el orgasmo".Tres posiciones que pueden favorecer el placerQuintana aclara que no existe una postura ideal para todas las mujeres, ya que cada una tiene un "mapa del placer" diferente. Por eso, las posiciones más efectivas serán aquellas que, además de estimular el clítoris, permitan estimular otras zonas erógenas y adaptarse a las preferencias y necesidades de cada persona.Además, destaca que "la intimidad emocional es clave en la respuesta sexual femenina satisfactoria". Por eso, recomienda priorizar aquellas que favorezcan el contacto visual, las caricias, el abrazo y la conexión.1. Técnica de alineación coital La primera posición que recomienda Quintana es la técnica de alineación coital -llamada CAT, por sus siglas en inglés- o misionero modificado. En este caso, en lugar de priorizar la penetración profunda, la pareja realiza un movimiento de balanceo hacia adelante y hacia atrás para mantener un roce constante entre el clítoris y la base del pene o la pelvis."La clave está en el roce y en el contacto constante del clítoris", explica Quintana. Y agrega que esta posición también facilita el abrazo, el contacto visual y la sincronización de la respiración. 2. AndrómacaEn esta posición, la mujer se ubica sobre su pareja con una leve inclinación del torso hacia adelante. La principal ventaja es que puede controlar la velocidad, la profundidad, la intensidad y el ritmo de los movimientos."El control de la cadera lo tiene la mujer", señala la especialista. Esto permite aumentar el roce del clítoris y adaptar los movimientos según las propias sensaciones. Además, deja las manos libres para sumar estimulación manual o con juguetes sexuales.3. Posición de loto (Yab -Yum)Conocida en el tantra como Yab-Yum, consiste en que el hombre permanezca sentado con las piernas cruzadas mientras la mujer se sienta encima, abrazándolo con las piernas.Según la sexóloga, los movimientos lentos y circulares de la pelvis favorecen la estimulación del clítoris, tanto en su parte externa como en su estructura interna. Además, esta postura prioriza el contacto visual, el abrazo y la respiración compartida. "La sensación de seguridad, de estar cómoda, relajada y sostenida es muy importante para poder entregarse al placer", destaca.Mitos sobre el placer femeninoMás allá de las posiciones, Quintana (@sexologia.espacioq) sostiene que todavía existen creencias muy instaladas sobre el placer femenino. Una de ellas es el coitocentrismo, la idea de que la penetración es el centro de la relación sexual y que todo lo demás es apenas un paso previo."En este modelo, los juegos previos se entienden como un prólogo y el coito como el evento principal. Al centrarse solo en eso, se empobrece el resto de la estimulación y también todo el contexto que necesita el cuerpo para relajarse", explica.Otro de los errores frecuentes es convertir el orgasmo en una obligación. "El orgasmo no es una meta, es una consecuencia de todo un contexto", sostiene. Por eso, advierte que la exigencia por alcanzarlo -incluso con la expectativa de que ambas personas deban llegar al mismo tiempo- puede generar ansiedad y terminar alejando el placer. "En lugar de estar conectada con sus sensaciones, la mujer empieza a preguntarse si está tardando demasiado, si se ve bien, si esa posición le gusta a la otra persona o si está haciendo lo correcto. Ese rol de espectadora aumenta la ansiedad y disminuye la posibilidad de disfrutar", señala.Frente a esto, la especialista recomienda correr el foco del rendimiento y volver a la experiencia. Para que el orgasmo ocurra, dice, es necesario que el cuerpo se sienta seguro: "Necesitamos bajar el nivel de actividad mental y llevar la atención a las sensaciones, a la respiración, al contacto y al momento presente".La comunicación también ocupa un lugar central. Poder expresar qué caricias gustan, qué ritmo resulta más placentero, qué límites existen o qué zonas del cuerpo generan mayor excitación ayuda a construir el "mapa del placer" de cada mujer. Por último, Quintana propone cambiar la forma en que solemos pensar la sexualidad. "Debemos entender que el placer femenino es amplio, expansivo y multifactorial. Más que hablar de alcanzar un orgasmo, deberíamos hablar de alcanzar un estado de satisfacción sexual", concluye.