Hace exactamente 500 años, el 6 de agosto de 1526, murió Juan Sebastián Elcano. Hasta donde se sabe, el primer hombre que completó la circunnavegación de la Tierra. Ello si no se tiene en cuenta la teoría de Patrick Svensson (en Un inmenso azul, Libros del Asteroide) de que, en realidad, este mérito le corresponde a Enrique, el esclavo malayo de Magallanes. Sea como fuere, las figuras de ambos navegantes han conquistado la ficción antes y ahora, en este quinto centenario.PublicidadEl prestigioso cineasta Lav Diaz acaba de estrenar en España Magallanes, una mirada a aquella aventura desde la perspectiva de su país, Filipinas. Casi tres horas de una obsesión, de levantamientos y violencia que intentan rescatar la verdad de aquel viaje. Impresionante épica protagonizada por Gael García Bernal y Ronnie Lázaro, éste como el gobernante Raja Humabon, y que se alzó con la Espiga de Oro en la Seminci.Mucho menos elaborada, aunque ambiciosa en su narrativa es la miniserie de Simon West, Sin límites (2022), con Rodrigo Santoro y Álvaro Mortes, dando vida a Magallanes y Elcano. Y pelín maniquea y simple, aunque correcta, la película de animación de Ángel Alonso, Elcano y Magallanes, la primera vuelta al mundo (2019).Ayuso y el cine sectarioCon destacadas excepciones, como la película de Lav Diaz mencionada, el cine ha dado muchas veces versiones oficiales, de grandes héroes descubriendo nuevos mundos, y se ha olvidado de mencionar la violencia y barbarie que cometieron en esas tierras. Probablemente, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha aplaudido algunos de los títulos que defienden las teorías que ahora, sin pudor, ella ha hecho públicas.Publicidad"México no existió hasta que llegaron los españoles", soltó en un enardecido discurso tras su polémico y malogrado viaje a México. "Llegamos los de la cruz y pusimos un nuevo orden. Y, sobre todo, una forma de entender que la vida es sagrada y que había que civilizar y trasladarle al Nuevo Mundo una forma diferente de vivir. Es de lo que estoy muy orgullosa y he reivindicado siempre".En esa misma línea se movía el director John Glenn en su película Cristóbal Colón: el descubrimiento, que se estrenó en 1992, en el quinto centenario de la llegada del genovés a América. Muy mala, mucho más que inexacta históricamente y aburridísima, esta superproducción se pegó un batacazo monumental en la taquilla y, además, se cargó con seis meses de demandas contra Ridley Scott, por su película 1942: la conquista del paraíso, estrenada el mismo año. Fue otro sonado fracaso de público y, como la anterior, caía en algunos errores. El cineasta retrato a un Cristóbal Colón, humanista y horrorizado ante la violencia de sus compañeros exploradores, obviando documentos de la época y algunas crónicas de Bartolome de las Casas que dejaban claro que aquellas prácticas violentas bajo la autoridad de Colón eran habituales.PublicidadHistorias de un tiranoNaufragio clamoroso fue también el que protagonizó El Dorado, película de Carlos Saura de 1988 en la que contaba la expedición de Lope de Aguirre en búsqueda de la legendaria ciudad de oro. El conquistador vasco estaba en este trabajo lejos de ser el monstruo que los historiadores han descrito. Omero Antonutti daba vida a un aventurero obsesionado, ambicioso y anhelante de la independencia del rey de España, delirante y violento, sí, pero más como reflejo de la humanidad que de su propia maldad.Werner Herzog fue más contundente en Aguirre, la cólera de Dios (1972) y presentó a un Lope de Aguirre, en manos de Klaus Kinski, como un tipo perverso, demente y de una ambición extrema, un tirano déspota y asesino. Con esta película capturó magníficamente la locura del ser humano arrebatado por su crueldad.Otras miradasNo se sabe si Álvar Núñez Cabeza de Vaca fue la excepción a la brutalidad de los conquistadores o si le hicieron prisionero antes de que pudiera exhibir la barbarie. El mexicano Nicolás Echevarría se centró, en Cabeza de Vaca (1991), en la expedición a Florida en la que el andaluz, interpretado en esta ficción por Juan Diego, fue capturado y convertido en esclavo y en el viaje posterior hacia lo que hoy es Sinaloa. La película compitió en Berlín.Una mirada más honesta a la realidad de lo que ocurrió en aquellos feroces episodios de la conquista de América es la que dio Roland Joffé en La misión (1986), con Jeremy Irons y Robert de Niro, y con una inolvidable banda sonora de Ennio Morricone, o la que ofreció Icíar Bollaín en También la lluvia (2010), en la que un director y un productor discutían sobre el retrato de Colón que harían en su película (cine dentro del cine), mientras estallaba la Guerra del Agua en Bolivia. Estrenada en Berlín en la sección Panorama, ganó tres premios Goya y fue muy muy precisa con la historia en las escenas del rodaje de ficción: "Os haremos esclavo, dispondremos de vosotros a voluntad, nos apropiaremos de vuestras posesiones y os causaremos tanto dolor..."