Actualizado S�bado,

agosto

00:03En Banyalbufar, entre los bancales centenarios de la Serra de Tramuntana y el Mediterr�neo, un hist�rico edificio de 1931 renace convertido en un hotel de 29 habitaciones donde la arquitectura, el interiorismo y la gastronom�a dialogan con el paisaje para contar una Mallorca alejada de los t�picos. El hotel ocupa el lugar del antiguo Mar i Vent, inaugurado en 1931 por Joan Vives y Margalida Albert� como una sencilla casa de comidas con cuatro habitaciones. Casi un siglo despu�s, aquella mujer pionera, que comenz� a alojar viajeros cuando el turismo apenas exist�a en la isla, da nombre al nuevo proyecto de Annua Signature Hotels, Gran Hotel Margalida, que recupera el edificio respetando su memoria y lo convierte en el primer cinco estrellas Gran Lujo del grupo. "No buscamos destinos, buscamos emociones", explica �lvaro Sasiambarrena, cofundador y CEO de Annua Signature Hotels. "Lugares as� no aparecen dos veces en la vida. Banyalbufar te deja mudo: un pueblo de apenas quinientos habitantes suspendidos sobre el mar, con la Tramuntana descendiendo en bancales cultivados desde hace siglos. Llegas por la carretera de monta�a, el valle se abre y, en la primera curva, aparece el hotel", describe. Para �l, precisamente esa historia fue decisiva. "Aqu� ya exist�a un alma. Margalida fue una mujer adelantada a su tiempo, y ese esp�ritu de hospitalidad es el que hemos querido recuperar".Vistas del pueblo de Banyalbufar.Esa voluntad de construir un hotel profundamente ligado al lugar fue tambi�n el punto de partida de la interiorista Virginia Nieto. Se encontr� con una arquitectura poco convencional: cuatro edificios comunicados entre s�, desniveles constantes, escaleras y una construcci�n obligada a convivir con la monta�a. "Un hotel siempre cuenta una historia. Lo primero que buscamos es el concepto y c�mo dialoga con el entorno. Aqu� lo encontramos enseguida: la luz, el amarillo y el paisaje".Ese amarillo, convertido en la gran se�a de identidad del proyecto, aparece en textiles, cer�micas y peque�os detalles, aunque la verdadera intenci�n del dise�o es otra: generar sensaci�n de hogar. Maderas naturales, lino, yute, fibras vegetales, formas org�nicas, piezas artesanales y las tradicionales telas mallorquinas de lleng�es crean espacios c�lidos donde ninguna habitaci�n resulta igual a otra. "Uno de los errores m�s frecuentes es hacer habitaciones fr�as e impersonales. Nosotros quer�amos que el hu�sped sintiera que llegaba a una casa".La piscina del establecimiento.Cada estancia incorpora carpinter�as acabadas a mano, vidrio soplado realizado en Mallorca y ba�os especialmente cuidados, una de e las obsesiones confesadas de Nieto. "El lujo ya no depende del m�rmol; depende de la calidez, de la artesan�a y de sentirse bien en un lugar". Una idea que comparte plenamente �lvaro: "Para m� el lujo es tiempo, privacidad y libertad. Poder desayunar a las dos de la tarde si te apetece o sentir que, aunque el hotel est� completo, tienes un rinc�n solo para ti".La misma filosof�a se traslada a la cocina. Al frente est� Joan Escalas Rossell�, mallorqu�n formado durante casi una d�cada junto a �lvaro Salazar en Voro, que debuta aqu� al frente de su propio proyecto gastron�mico. Define su cocina con tres palabras: "Honesta, respetuosa y sabrosa". Su inspiraci�n nace tanto de la alta cocina como de los recuerdos junto a su abuela, de quien hered� el gusto por cocinar para hacer felices a los dem�s. Escalas trabaja con agricultores ecol�gicos, pescado del Mediterr�neo y productos de temporada para reinterpretar la tradici�n mallorquina sin caer en la nostalgia. Una de las habitaciones.En la carta conviven un salmorejo de naranja con tartar de at�n rojo, el carabinero con lentejas e infusi�n de zanahoria, una caldereta de salmonete y calamar, la lasa�a de carrillera de cerdo negro o una delicada versi�n del cl�sico gat� de almendra. El desayuno, servido �ntegramente a la carta, sustituye al habitual buf�; al mediod�a aparecen arroces y propuestas m�s ligeras; mientras que, al caer la tarde, La Ostrer�a convierte la terraza frente al mar en uno de los lugares m�s apetecibles del hotel para disfrutar de ostras, mariscos, vinos y champanes. La gastronom�a es, de hecho, uno de los pilares del proyecto. "En nuestros hoteles se tiene que comer tan bien como se duerme", resume �lvaro. "Queremos que quien venga descubra Mallorca tambi�n a trav�s del producto local, de la estacionalidad y de una cocina capaz de convertirse en un destino por s� misma".Al final, interiorismo, arquitectura y cocina responden a una misma idea: mirar primero el paisaje antes de intervenir sobre �l. Virginia Nieto encontr� en Banyalbufar una luz y un color; Joan Escalas, una despensa y una memoria culinaria, y en el caso de Annua Signature Hotels, la oportunidad de recuperar un lugar con historia sin renunciar a una mirada contempor�nea. Quiz� ah� resida el verdadero lujo de Gran Hotel Margalida: en demostrar que un hotel nuevo puede parecer que siempre ha pertenecido a este rinc�n de la costa mallorquina.Terraza mirando al mar.M�s informaci�n. Gran Hotel Margalida. Major, 49. Banyalbufar, Mallorca. Precio de verano desde: 980 euros.Puedes seguir a El Mundo Viajes en Facebook, X e Instagram y suscribirte a nuestra newsletter aqu�