7 de agosto, 2026 - 07h30Vemos un trasiego de candidatos para elegir autoridades seccionales el próximo noviembre. Da risa y da pena. De uno a otro lado, agrupaciones formadas para ser elegidas y ganar un cargo. Salvo el Partido Social Cristiano, que se mantiene por el liderazgo de Jaime Nebot, desaparecida la Izquierda Democrática con la ausencia del Dr. Rodrigo Borja, los demás están en formación, como el del presidente Daniel Noboa, o se llaman a sí mismos “partidos” sin serlo. O sus acciones inspiran miedo. Un partido político debe ser una organización jerarquizada, con una doctrina que fundamente sus ideales, con un sistema que garantice un cursum honoris para que, cuando llegue al poder, tenga sus cuadros dirigentes formados en la convicción de servir al país y no a sus ambiciones o intereses personales. Los partidos del siglo pasado, el liberal de Alfaro, el conservador, el velasquismo, se terminaron con sus líderes. Permanecen el comunista y el socialista, con su visión marxista de la historia y la lucha de clases. Pachakutik está inspirado étnicamente en la reivindicación de los derechos de los indígenas y tiene esa sombra de violencia de paralizar carreteras y negocios cuando a sus líderes se les antoja. ¿Cuál es su ideario? Deben tener alguno y hacerlo conocer a la ciudadanía.Hace falta no solo una visión política, sino otra virtud: la honestidad de sus integrantes. En estos días vemos con vergüenza ajena cómo hay algunos alcaldes presos, acusados de varios delitos que tienen el denominador común del peculado o el aprovechamiento de subsidios y, en un caso peor, el de financiar actividades de narcotráfico. Sin duda se camuflaron de empresarios o buenas personas.Hay una garantía constitucional que es aprovechada por estos delincuentes: la presunción de inocencia. Toda persona debe ser considerada inocente hasta que no reciba una sentencia en firme que lo declare responsable de un delito. Pueden ser candidatos a cargos de elección popular. La presunción de inocencia es uno de los más importantes derechos humanos. Viene desde la Revolución francesa y la lucha contra el arbitrio judicial. Pero hemos visto que es utilizada por personas que no tienen la probidad ni la honestidad para ejercer cargos públicos.En el proceso penal, la Fiscalía acusa y debe probar la responsabilidad del acusado. El defensor, evidenciar su inocencia. La primera parte del proceso es investigativa y debe recibir las pruebas de las partes. Esa parte finaliza con una decisión del juez: el auto de inocencia o el auto de llamamiento a juicio. El ilustre maestro Zavala Baquerizo decía que este auto es muy importante, pues desaparece la presunción de inocencia y se convierte en presunción de culpabilidad. Todo candidato debe probar ante la autoridad electoral que no tiene incoado un proceso penal en su contra en el que no ha sido llamado a juicio plenario. Sin esperar la sentencia del juez que, como vemos diariamente, los procesos son alargados con muchas argucias, que para eso están los abogados defensores. También debe ser causal automática e inmediata de su expulsión del cargo, sin que el Concejo cantonal lo destituya. (O)
Eduardo Peña Triviño: Farsa de los partidos políticos | Columnistas | Opinión
Hace falta no solo una visión política, sino otra virtud: la honestidad de sus integrantes.








