OpiniónFrente a una oferta de candidatos con diferencias tan significativas, la imparcialidad puede producir efectos que no son neutrales.CONSULTOR EN INNOVACIÓN Y MEDIA04.06.2026 22:01 Actualizado: 04.06.2026 22:01 El silencio se sintió, más bien, como un vacío. La desilusión se tornó en preocupación. Esa fue la realidad después de los discursos de Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda una vez se conocieron los resultados de la primera vuelta presidencial.Pensé si debería aceptar que la Colombia que yo soñaba no es posible. ¿Son mis ideas una ilusión inviable? Confiar en el diálogo, en la construcción de una sociedad unida y justa en sus diferencias, guiada por valores humanistas y democráticos. ¿Está Colombia atrapada en las lógicas del dolor, la rabia, el miedo, la ignorancia y el algoritmo?Mis candidatos quedaron fuera de la contienda. En consecuencia, quedan tres opciones: dos expresiones situadas en los extremos del espectro político y el voto en blanco. No votar no es una opción porque el deber ciudadano no debe ser negociable. Me molestan los extremos ideológicos. Mientras tanto celebro la reducción de la abstención.Hoy me siento atrapada y siento rabia por eso. Votar es un asunto serio y tiene profundas implicaciones para la sociedad que lo asume. Exige conciencia y responsabilidad porque influye activamente en el futuro del país.Votar por la versión de lo que llaman izquierda en Colombia, que realmente no corresponde a la interpretación internacional más extendida del término y por eso vuelve tan complejo que el resto del mundo entienda a nuestro país, no es una opción para mí. Su origen es complejo; su comportamiento histórico y algunas de sus actuaciones han sido profundamente cuestionables. Pienso además que sus planteamientos son radicales y, en mi opinión, obsoletos. Los malos y preocupantes resultados del gobierno del presidente Gustavo Petro muestran las limitaciones de esa propuesta y se ven reforzados por una retórica de confrontación que considero preocupante. Una vez más, observo conductas que, a mi juicio, desbordan prácticas institucionales que deberían preservar la neutralidad electoral.Votar en blanco es una opción. Es un mensaje simbólico de inconformidad hacia los partidos. Sin embargo, frente a una oferta de candidatos con diferencias tan significativas, la imparcialidad puede producir efectos que no son neutrales. No quiero que otros decidan por mí. Así que sigo presa la incomodidad.Me gustaría comprobar que el “milagro del tigre” puede expresarse en una forma superior; que detrás del espectáculo de frases efectivas con carácter existe un compromiso de grandeza social.Votar por una expresión de la derecha más radical tampoco es sencillo, considerando la historia colombiana y su recurrente inclinación hacia formas de confrontación y violencia abriendo posibilidades a futuros complejos.Hay quienes me dicen que están votando por el vicepresidente José Manuel Restrepo. No desconozco su formación ni su experiencia. Sin embargo, quien gobierna es el presidente, y a quien se elige es al jefe de Estado. He sido testigo de un solo vicepresidente ejerciendo un papel verdaderamente relevante, además de una impecable ejecución y un legado visible: Germán Vargas Lleras. El resto ha permanecido rezagado o aislado. Francia Márquez en este gobierno. Marta Lucía Ramírez durante el gobierno de Iván Duque. ¿Recuerdan cuántos defendían su voto petrista porque José Antonio Ocampo sería el ministro de Hacienda?Es importante la palabra del caballero, el equipo y el programa.El programa. Visité la página web del candidato, que parecería un camino natural para acercarse. El menú de inicio me propone 6 secciones: Inicio, Nosotros, Noticias, Tienda, Descargas y Mi Espacio. ¡Tienda, pero no programa! Me trasladé entonces a su cuenta de Instagram donde, después de las opciones ‘Selección Tigre’ y ‘Tienda’, aparece ‘Programa’. Otro clic y llegué al lugar donde empiezo a estudiar las propuestas, bajo el eslogan ‘Colombia Patria Milagro’. Muestran algo del porqué, mucho del qué y poco del cómo. Yo no quiero un milagro, no quiero votar desde la fe, no quiero la euforia: quiero el plan de trabajo y el equipo.Al caballero. Quisiera llegar a mi voto por convicción y no por agotamiento. Me gustaría comprobar que el “milagro del tigre” puede expresarse en una forma superior; que detrás del espectáculo de frases efectivas con carácter existe un compromiso de grandeza social, respeto por las personas, las libertades y la democracia. Que el poder no será una licencia para imponer, sino una responsabilidad para gobernar como un noble estadista. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. 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