Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella irán a la segunda vuelta que se celebrará el próximo 21 de junio.Foto: Agencia EFEResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Señores Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, necesitamos por lo menos un debate entre ustedes. Ofrecemos el set de la redacción de El Espectador para que ocurra, en alianza con otros medios o figuras del periodismo independiente que deseen vincularse. Incluso, si no consideran que esta casa periodística debería ser el lugar para que el intercambio de ideas ocurra, es fundamental para el país verlos en un espacio donde puedan contarnos sus visiones del futuro y contrapreguntarse entre ustedes. Ojalá con respeto, reconociendo la humanidad de la contraparte, para ayudar a bajarle los ánimos a una Colombia que está llegando a un punto de ebullición preocupante después de los resultados de la primera vuelta. No hay democracia sin deliberación, no existe diálogo sin que compartan espacio. Es un imperativo con los ciudadanos a los que desean gobernar. No más “peros”, no más condiciones, no más excusas.La primera vuelta llegó y se fue sin que Colombia pudiera escuchar al senador Cepeda en un espacio que permitiera un contraste de ideas. El candidato y su campaña dijeron que su interlocutor era el pueblo, que sus discursos en plaza pública eran suficiente espacio para expresar sus ideas. Hasta se negaron por mucho tiempo a conceder entrevistas, algo que enmendaron solo hacia el final de la primera vuelta. Senador, un discurso ante simpatizantes está lejos de ser el ambiente para que sus propuestas sean cuestionadas y para evaluar la solidez de la visión de país que está ofreciendo. Entre el clamor popular hay embriaguez generada por los aplausos, pero muy poco diálogo. No es lo mismo eso a tener al contradictor al frente, a recibir argumentos en contra, a tener que pensar rápido e incluso conceder que hay aspectos por mejorar. Si el resultado de primera vuelta dejó una lección para la izquierda, es la de una necesaria humildad ante el hecho de que hay millones de personas que no fueron a sus conglomeraciones y que tienen serias dudas sobre lo que dicen.El candidato De la Espriella, que sí asistió a algunos debates, abandonó el formato cuando se sintió ganador. Dejó muchas sillas vacías mientras Paloma Valencia, Sergio Fajardo, Claudia López y ocasionalmente otros candidatos debatían y se preguntaban por las propuestas de los dos punteros. Ahora que tiene todas las de ganar en segunda vuelta, no debe cometer el error arrogante de creer que el espacio de contraste es innecesario. Tampoco es útil que busque escenarios que le sean favorables a él en caso de que haya intercambio de ideas. No, es momento de rendirle cuentas al país con preguntas difíciles, con verificación de hechos y con mucha transparencia.Los argumentos que hemos leído en contra de los debates son ligeros y complacientes. Han dicho que son espacios que no sirven para cambiar el parecer de quienes los ven. No estamos del todo de acuerdo, pero incluso si fuere así, el propósito principal de un debate no es ese. Su principal atractivo es mostrarnos una versión de los candidatos que no aparece en ningún otro lugar de campañas altamente controladas y maquilladas. Los conoceremos por primera vez recibiendo críticas en directo. Veremos de qué forma reaccionan, cómo conceden puntos al contrario o se atrincheran en sí mismos. Además, la visión de país de cada uno, así como la solidez de sus propuestas, se ponen a prueba y para que los colombianos los analicen con mayores elementos de juicio.Hay un argumento final que no nos parece menor: un debate tiene un simbolismo potente. En un país tan polarizado, reconoce que la democracia implica encontrarse con el otro, reconocerle su humanidad, escuchar sus ideas y responder a ellas. Las redes sociales nos acostumbran a que los mismos hablen siempre entre sí; un debate rompe, por un momento, con ese espejismo. Acepten la invitación.¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a elespectadoropinion@gmail.com Nota del director. Necesitamos lectores como usted para seguir haciendo un periodismo independiente y de calidad. Considere adquirir una suscripción digital y apostémosle al poder de la palabra. Conoce más