Resume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Hay un debate ⎯de esos que parecen álgidos pero realmente les importan a pocos más que a los periodistas⎯ alrededor de si es o no oportuno, éticamente hablando, que los columnistas hagan público su voto. De entrada, soy de los que creen que no hay nadie más parcializado, ni más ingenuo, que quien persigue la imparcialidad absoluta. Además, los espacios de opinión no tienen ningún sentido si no sirven, entre otras cosas, para defender los proyectos políticos que más se acercan al orden social que cada quien anhela. Por supuesto, la legitimidad de estas defensas depende siempre de que estén cimentadas no en caprichos sino en una fundamentación lógica ⎯la cual, faltaba más, siempre puede ser puesta en duda. Por eso, ofrezco a continuación cuatro razones para votar por Iván Cepeda. Primero, Cepeda tiene varias de las cualidades que espero de los políticos que aspiran a representarnos en la esfera pública. Durante el proceso contra Uribe, Cepeda dio constancia de su talante institucionalista; en particular, de lo mucho que deposita la fe en las instituciones, por encima del histrionismo de las redes, a la hora de narrar la verdad. En eso, se diferencia notablemente del presidente Petro. Cepeda también se ha tomado en serio al electorado, al no reducir la discusión pública al circo de los periodicazos y los saludos a la patria. Su costumbre de leer los discursos, como lo hacía Alberto Lleras, es símbolo de lo mucho que respeta el más sagrado de todos los espacios políticos: la plaza pública. Más aún, Cepeda ha hecho de las víctimas el sujeto por excelencia de su política y ha defendido una concepción de los derechos humanos entendidos como una línea roja que no se cruza ni para alcanzar el más noble de los fines.Segundo, sospecho que varios de los desaciertos del actual gobierno son producto de algunos de los rasgos de personalidad del presidente, que Cepeda parece no tener. Y digo parece porque no me queda más remedio que adivinarlo. A la larga, votar es siempre un acto de fe. Me refiero, por ejemplo, a la maña del presidente Petro de pelear hasta con sus más fieles alfiles, la torpeza de haber marginado a muchos políticos curtidos que le tendieron la mano, su impuntualidad digna de Héctor Lavoe, el empeño en enfrentarse con la prensa o el escepticismo que ha sembrado frente al sistema electoral. Tercero, muchas de las cosas que sí salieron bien durante este gobierno merecen continuidad. Algunos ejemplos son la inclusión política de sectores marginados, los avances en materia agraria, las reformas pensional y laboral, la reforma a la Ley 30, la transición de una economía rentista y extractiva hacia más una más productiva, la diversificación de las alineaciones geopolíticas, tendiendo puentes con China, y la introducción en el debate público de un modelo económico heterodoxo que no es socialista sino keynesiano, pues no predica la estatización de los medios de producción sino un rol más activo del estado en la economía de mercado. Cuarto, voto por Cepeda porque las dos únicas alternativas viables al petrismo que ofrece la oposición son dos versiones de uribismo que se diferencian en la forma pero no en el fondo. La una optó por montar un teatro del antipolítico y la otra por bailar el vals del establecimiento. Pero ambas representan la oxidada tesis del estado mínimo⎯el cual no sirve para nada más que para concentrar riqueza y desamparar a los más vulnerables⎯, la imposición de la tradición como eje moral, el latifundismo, la guerra contra la ideología de género, la teoría según la cual el crecimiento económico solo se alcanza recortándoles derechos a los trabajadores, las ruinas del Consenso de Washington, el macartismo y la división de la sociedad entre “gente de bien” y terroristas. Así que si esta es la única alternativa al Pacto Histórico que es capaz de ofrecer la oposición, como dicen los jugadores de póquer prudentes, yo paso. santiago.vargas.acebedo@gmail.com Por Santiago Vargas AcebedoSociólogo y arquitecto que investiga la interacción entre la cultura y la política. Es candidato a doctorado en Sociología por la Universidad de Cambridge, tiene una maestría en Cultura y Sociedad de la London School of Economics y un pregrado en arquitectura de la Universidad de los Andes. Ha publicado ensayos, cuentos y columnas en medios.Conoce más
¿Por qué votar por Iván Cepeda?
“Ofrezco a continuación cuatro razones para votar por Iván Cepeda”: Santiago Vargas















