Su objetivo principal es preservar la memoria gráfica de Sabadell, y por eso rescatan rótulos de comercios históricos que cierran o de edificios que, directamente, desaparecen con los cambios urbanísticos. Son Patrimoni Gràfic Sabadell, una asociación sin ánimo de lucro que nació por casualidad en las fiestas locales de septiembre pasado, cuando el diseñador gráfico Pol Abran vio que en el Frankfurt Permanyer, un clásico del paseo Manresa, cambiaban el rótulo de la fachada por uno nuevo. Abran tuvo claro que había que hacer algo para que no acabase en el vertedero o hecho añicos en un contenedor. Dio voces entre sus contactos y lo ­salvó.Aquí empezó todo. Con otros compañeros voluntarios, la mayoría diseñadores gráficos como Judit Carcolse, Xavi Miranda o Gerard Arderius, llevan una veintena de rótulos rescatados a lo largo de casi un año. “Queremos proteger y divulgar el patrimonio gráfico, todos los elementos como rótulos, letras corpóreas, placas, papelería y cartelería que dan identidad al comercio y a las calles”, señalan. Les apasiona la estética, el estilo y la tipografía. “Hay que crear conciencia entre vecinos y dueños de negocios y tiendas con solera. Si alguno cierra, que nos avisen para que el grafismo no acabe en la basura”.“Es una manera de preservar la identidad y la personalidad de los comercios y los barrios”Quieren dejar claro que no ganan dinero haciendo esto. “No somos una empresa que desmonta los rótulos, que las hay, ni obtenemos ningún rédito económico. De hecho, en estos meses, en cada rescate acabamos poniendo dinero de nuestra parte”, apunta Arderius. “Sacamos horas de familia y amigos y tenemos que buscar herramientas, vehículo de transporte, pedir permisos y organizar mucha logística”, detalla Carcolse. Pero lo hacen con ilusión para que estas joyas gráficas sigan brillando. “Es una manera de preservar la identidad y la personalidad de los comercios y los barrios. Así también se genera comunidad y cultura”, razona Miranda. Después de cada salvamento, se dedican a documentar, vectorizar y digitalizar el material.Han creado una cuenta en instagram (@sabadellpg) y hace pocos meses se han constituido en asociación sin ánimo de lucro para recibir apoyo institucional y buscar complicidad con el Museu d’Història de Sabadell y el Ayuntamiento. “Animamos a todo el mundo que sienta curiosidad por este mundo a que se una y colabore”, ya que es un proyecto transversal que toca a carpinteros, electricistas, fotógrafos, documentalistas, historiadores, urbanistas…El rescate más llamativo ha sido el de la Acadèmia Miralles, en plena Rambla, con una cafetería debajo. “Suerte que nos ayudaron profesionales con buenas herramientas porque el acceso al cartel era complejo y sufríamos para que no se desprendiese”. Y el momento con más peso histórico fue salvar el rótulo de la mercería Homedes, tras el hundimiento, en marzo, de parte de la fachada de un establecimiento casi centenario. “El rótulo, de los años 40, se partió en tres partes, pero se conserva bien. La sorpresa fue que debajo había dos carteles pintados de hace un siglo. Fue muy emocionante descubrirlo”, aseguran. El tesoro ilustrado lo han cedido al Museu d’Història.La asociación forma parte de la Red Ibérica en Defensa del Patrimonio Gráfico, y cuando el Ayuntamiento de Barcelona ordenó en junio quitar el rótulo de la Bodega Fermín de la Barceloneta, denunciaron la decisión. “Entendemos el marco normativo, pero no que la normativa no prevea ningún mecanismo de excepción o moratoria para los rótulos por su antigüedad, materialidad, tipología o aprecio social”. Pronto cambiará gracias a la propuesta de ERC de un plan especial de protección.Su primer año de vida coincidirá con la fiesta mayor de Sabadell este septiembre, y la asociación tiene una buena excusa para celebrarlo. Participará en una exposición colectiva con la cartelería que ha salvado. Entre otros, rótulos de Cicles Jové (80 años de vida), Vidal Papers (47), Forn Gotés-Tot Teca, Moda Lis, Electrónica Olmos o la Bolle.Los voluntarios de Patrimoni Gràfic Sabadell confían en que rótulos con pedigrí como los de la mercería Traveria o la papelería-imprenta Figuerola, ambas centenarias, se conserven por muchos años más y no tengan que intervenir. “Esa sí sería una buena noticia”, concluyen.