Muchas de las actividades culturales más originales y pertinentes de Aragón se están desarrollando en los pueblos, fuera de Zaragoza y de las dos otras capitales. El fenómeno no es nuevo y va a más, con ejemplos notables como el de Quinto, que estos días, ya en su cuarta edición consecutiva, avanza en la regeneración de sus calles sirviéndose de intervenciones artísticas en torno al patrimonio gráfico. El proyecto se llama Retrospectiva, se anuncia con el lema 'Permitido pintar carteles' y su principal plasmación es tan sencilla como efectiva: se buscan rincones de la localidad que merecen un lavado de cara para convertirse en lienzos en blanco y, sobre sus paredes, jóvenes artistas reproducen publicidad antigua de conocidas marcas en gran formato, que destacan por apelar a la memoria colectiva y, sobre todo, por su belleza. Detrás, hay un largo trabajo de ideación, de descubrir conexiones documentales y sentimentales, que da sentido a todo.

El arte urbano, con el muralismo como expresión más habitual, está presente en otros pueblos de Aragón y de España. Pero este proyecto mantiene su singularidad por trabajar con anuncios y por relacionarlos con la evocación del pasado. Quinto, que ha visto multiplicarse las visitas en los últimos años desde la apertura de su igualmente exclusivo Museo de las Momias, ya está destacando también por Retrospectiva, una iniciativa del Ayuntamiento que tiene como alcalde a Jesús Morales y de cuya materialización se ocupa la gestora cultural Paula Blesa.