ChatGPT recibió un reto aparentemente sencillo: escribir tres cuentos de ficción comparables con otros tres relatos creados por personas. Después, 1.682 lectores evaluaron las historias sin saber con certeza quién estaba detrás de cada texto. El experimento, centrado en la inteligencia artificial generativa y la escritura creativa, terminó revelando hasta qué punto las máquinas ya pueden competir por la atención del público. La investigación, publicada en la revista científica Judgment and Decision Making, presentó seis narraciones breves con temáticas similares. Tres habían sido redactadas por autores humanos y las otras tres habían sido generadas mediante ChatGPT. Los participantes conocían una supuesta autoría, aunque esa etiqueta podía ser verdadera o falsa, y puntuaron el grado de interés, la capacidad de absorción y la calidad general de cada relato. Las historias producidas por la inteligencia artificial obtuvieron mejores valoraciones en calidad y resultaron más absorbentes que las escritas por personas. Sin embargo, apareció una contradicción significativa: los lectores concedieron notas superiores a los textos que creían humanos, con independencia de su origen real. El resultado apunta a una diferencia entre la experiencia de lectura y el valor simbólico atribuido a la creatividad humana. La autoría cambia la percepción “Los sistemas de IA ya pueden generar cuentos que se consideran al menos tan buenos como los escritos por humanos, si no mejores. Debemos actualizar nuestra visión sobre las capacidades de la IA”, afirmó Deena Skolnick Weisberg, coautora principal del estudio e investigadora de la Universidad de Villanova. Aun así, la especialista defendió que este avance no convierte la escritura humana en una actividad prescindible. Según Weisberg, podrían ganar espacio las novelas generadas por inteligencia artificial y las obras creadas de forma conjunta entre personas y algoritmos. “Los humanos escriben como una forma de expresión creativa, para desafiarse a sí mismos o para dar sentido a sus experiencias. El hecho de que la IA pueda generar historias similares a las humanas no cambia nada de eso”, explicó la investigadora. Distinguir a ChatGPT resulta difícil Otros dos experimentos sometieron la cuestión a una prueba directa. Un total de 905 adultos leyeron dos relatos sobre un mismo tema, uno humano y otro generado por ChatGPT, tuvieron que identificar su procedencia. Solo alrededor del 40% acertó en una de las pruebas, un resultado inferior al azar, mientras que en la segunda el porcentaje alcanzó el 52%. Los autores no encontraron evidencias generales de que el público pudiera distinguir ambas autorías. TE PUEDE INTERESAR La familiaridad con la ficción no mejoró la capacidad de detección, aunque sí lo hizo una mayor experiencia con sistemas de inteligencia artificial. Para Weisberg, la escritura algorítmica posee patrones que pueden reconocerse con práctica. El estudio también sugiere que los relatos de ChatGPT funcionan porque suelen ser más sencillos de leer y procesar, mientras que la preferencia por los autores humanos responde a una búsqueda de autenticidad que seguirá marcando el futuro de la literatura. ChatGPT recibió un reto aparentemente sencillo: escribir tres cuentos de ficción comparables con otros tres relatos creados por personas. Después, 1.682 lectores evaluaron las historias sin saber con certeza quién estaba detrás de cada texto. El experimento, centrado en la inteligencia artificial generativa y la escritura creativa, terminó revelando hasta qué punto las máquinas ya pueden competir por la atención del público.