El mundo literario y cultural lleva ya unos a�os escribiendo su propio relato de ciencia ficci�n alrededor de la inteligencia artificial. O quiz� de terror. En los �ltimos meses, los titulares se han sucedido con una velocidad impropia de un mundo acostumbrado a medir el tiempo en novelas y no en versiones de software: la Nobel Olga Tokarczuk confesando que conversa con ChatGPT durante su proceso creativo, la revista brit�nica Granta desmintiendo que uno de sus relatos hubiera sido escrito por una IA y, hace unas semanas, varias librer�as de viejo de Barcelona alertando de que la empresa canadiense Zoom Books estaba comprando grandes fondos bibliogr�ficos para digitalizarlos, alimentar modelos de inteligencia artificial y destruir despu�s los ejemplares. La imagen ten�a algo de distop�a de Bradbury: ya no hac�a falta quemar los libros ni, por supuesto, leerlos, bastaba con triturarlos tras absorber todo lo que conten�an.Con semejante panorama resulta casi inevitable pensar que los escritores viven atrincherados frente a las m�quinas. Sin embargo, basta formular una pregunta muy sencilla para que el relato empiece a resquebrajarse. �Qu� escritores espa�oles han reconocido utilizar inteligencia artificial o se han mostrado favorables a ella? La misma pregunta, lanzada a ChatGPT, Claude, Gemini y Grok, produce respuestas absolutamente distintas. Todos, eso s�, coinciden en citar a Juan Jos� Mill�s, que el pasado junio confes� en el podcast El mono desnudo, presentado por el periodista Juan Carlos Ortega, que sent�a �una fascinaci�n absoluta� con ChatGPT al que tild� de �una maravilla que escribe y habla con sintaxis, algo que el 98% de la poblaci�n no sabe hacer�. A partir de ah� empieza la dispersi�n: un modelo incorpora enseguida a Jorge Carri�n, quiz� la opci�n m�s obvia, otro a�ade a Sara Barquinero, un tercero rescata unas declaraciones de Mikel Santiago, otro mezcla a autores extranjeros, casi todos, claro, se inventan alg�n nombre y uno llega incluso a se�alar a Manuel Jabois como ejemplo de novelista que escribe con inteligencia artificial.Lo curioso es que esa �ltima afirmaci�n nace de un malentendido. Hace unos meses, Jabois coment� en la radio que durante la escritura de su �ltima novela, La v�spera (Alfaguara), hab�a terminado utilizando cuatro palabras que le hab�a sugerido una conversaci�n con una IA. Cuatro palabras. La an�cdota bast� para que algunos titulares simplificaran el asunto hasta convertirlo en algo muy distinto. �A los dos d�as hab�a un art�culo diciendo que Manuel Jabois se ayudaba de la IA para escribir�, recuerda ahora entre risas. �La verdad es que aunque no le di importancia flip� bastante, y agradezco poder aclararlo�.En realidad, Jabois lleva tiempo incorporando la inteligencia artificial a tareas muy concretas del oficio, aunque siempre lejos, matiza, de la escritura propiamente dicha. M�s bien la utiliza como quien consulta a un interlocutor especialmente paciente. �Le pregunto cosas que antes buscaba en Google. Si quiero saber c�mo funcionaba una oficina de Correos en 1998 o cu�nto tardaba un tren en hacer un recorrido determinado, me resulta m�s c�modo pregunt�rselo directamente�. Tambi�n la pone a prueba cuando una expresi�n le genera dudas o necesita explorar posibilidades l�xicas. �Pero luego todo hay que comprobarlo. Si alguien piensa que esto consiste en copiar lo que te devuelve y pegarlo en una novela, no ha entendido nada�.Para saber m�sDe hecho, aquellas cuatro palabras que terminaron convertidas en titular le sirven hoy para ilustrar precisamente lo contrario. �Las cog� porque me parecieron buenas. Igual que un escritor puede quedarse con una frase escuchada en un bar, de una ocurrencia de un amigo o de una palabra encontrada al azar en un libro. Es m�s, lo dije un poco al tunt�n, ni siquiera s� si finalmente salieron en la novela�, reconoce.El ejemplo resume bastante bien el momento que atraviesa la literatura. La pregunta ya no es qui�n utiliza inteligencia artificial, pues escritores o no, como curiosidad o de modo m�s profesional, la utiliza pr�cticamente todo el mundo. La cuesti�n es para qu�. Mikel Santiago, que adem�s de autor es inform�tico con formaci�n en desarrollo de software, sonr�e cuando se le plantea el asunto. �No le pedir�a nunca que escribiera una escena ni un di�logo�, afirma tajante, pero lo que s� hace es aprovechar una herramienta que considera �extraordinariamente eficiente para las tareas perif�ricas de la novela�. Por ejemplo, abunda, puede pedirle que ordene informaci�n, que re�na documentaci�n dispersa o incluso que se�ale posibles incoherencias de continuidad entre cap�tulos. �Hay aplicaciones espec�ficas para escritores que analizan el manuscrito y te dicen d�nde baja el ritmo o d�nde un personaje deja de comportarse como ven�a haci�ndolo. Algo parecido, digamos, a una revisi�n editorial. Y eso me parece interesante, porque luego la decisi�n sigue siendo m�a�. Su conclusi�n est� lejos tanto del entusiasmo ingenuo como del rechazo instintivo. �Yo soy un usuario amateur, pero no niego la mayor. Esto ha venido para quedarse. Lo inteligente ser� aprender a convivir con ello�."Soy un usuario amateur, pero no niego la mayor. Esto ha venido para quedarse. Lo inteligente ser� aprender a vivir con ello"Mikel SantiagoJavier Cercas coincide casi palabra por palabra, aunque, como acostumbra, prefiere empezar 2.500 a�os antes. �Cada vez que se produce una gran revoluci�n de este tipo, desde la propia escritura, aparecen los apocal�pticos. Siempre�, recalca con sorna. Y viaja hasta Plat�n y su Fedro para recordar que ya entonces hubo quien sostuvo que la invenci�n de la escritura acabar�a con la cultura porque destruir�a la memoria. M�s tarde ocurri� lo mismo, ilustra, �con la imprenta, con la televisi�n, con internet o con el libro electr�nico�. Tampoco se considera un usuario intensivo, aunque reconoce haber jugado con ella por pura curiosidad intelectual. Le ha pedido poemas, p�ginas narrativas, imitaciones de estilo. �Lo hace bastante bien con poemas o relatos cortos... si el list�n es el de un ni�o de ocho a�os�, ironiza entre risas. La broma desemboca enseguida en una reflexi�n m�s amplia sobre la naturaleza misma de la creaci�n: �Un escritor no escribe para producir texto, escribe para pensar, para descubrir cosas que no sab�a antes de sentarse delante del ordenador. Si la m�quina hace ese trabajo por ti, entonces ya no eres t� quien est� escribiendo�.Por eso insiste en desplazar el foco desde la tecnolog�a hacia la responsabilidad humana. �Un martillo puede servir para construir una casa o para matar a alguien. Con esto ocurre exactamente igual, lo que hay que discutir no es la inteligencia artificial, sino el uso que hagamos de ella. Somos nosotros los responsables de su aplicaci�n, para bien o para mal�, defiende antes de rematar la idea: �El escritor que ceda a la inteligencia artificial... Es que el problema es ese, es una herramienta, exactamente igual que Google. Justamente igual, no servir� para hacer literatura�, opina."La IA crea buenos poemas y relatos cortos... si el list�n que usamos es el de un ni�o de ocho a�os"Javier CercasY, sin embargo, basta seguir tirando del hilo para comprobar que detr�s de esa aparente unanimidad empiezan a abrirse caminos muy distintos. Porque si para algunos la IA sigue siendo poco m�s que una calculadora extraordinariamente sofisticada, otros han decidido convertirla en un aut�ntico laboratorio creativo. Sara Barquinero pertenece a ese segundo grupo. Quiz� porque, por edad, por formaci�n y por intereses, nunca ha sentido la necesidad de levantar una frontera moral entre la literatura y las nuevas tecnolog�as. M�s bien al contrario, las incorpora a su trabajo con la naturalidad con la que un escritor de otra generaci�n abri� por primera vez un navegador de internet.�La utilizo much�simo, no me da verg�enza decirlo�. Tanto que ha terminado por construirse su propio modelo de lenguaje personalizado. �Tengo una LLM programada con mis cosas�, explica. �Me hace desde facturas hasta contestar correos o resolver dudas literarias. Si le pregunto cu�nto dinero voy a ganar con una traducci�n no tengo que explicarle que soy autora, que tengo una agencia o c�mo funciona mi trabajo, todo eso ya lo sabe�. Casi siempre, dice, tiene Gemini y ChatGPT abiertos en el ordenador, aunque no porque espere que escriban por ella. �Obviamente no te va a escribir una novela. O, al menos, no una que merezca la pena. Adem�s, me parecer�a aburrid�simo�.Donde realmente ha encontrado un aliado es en la cocina de los proyectos. Cada vez que empieza un libro crea un modelo espec�fico al que va incorporando borradores, notas y versiones sucesivas del manuscrito. �As� me ayuda con la continuidad, me avisa si un personaje llevaba una camisa verde y 80 p�ginas despu�s aparece con una azul o si me he olvidado de un detalle importante�. Habla con admiraci�n de Alighieria, la herramienta desarrollada por Antonio J. Rodr�guez precisamente para detectar ese tipo de incoherencias narrativas. �Yo no lo hago tan bien como �l, claro, pero s� me monto algo parecido para cada novela�, confiesa."Obviamente no te va a escribir una novela, pero si da ideas. Es como tener a alguien siempre disponible para debatir"Sara BarquineroLo inesperado, apunta, llega cuando la conversaci�n se atasca y la IA deja de ser un archivo para convertirse en un interlocutor. �A veces le pregunto c�mo resolver una escena o un problema de trama y, oye, alguna vez me ha dado una idea buen�sima. No me da ning�n reparo decirlo�. Como aclara enseguida, no se trata de copiar una soluci�n, sino de provocar un movimiento mental. �A ver, normalmente lo que te devuelve no te sirve, pero sabiendo lo que no te gusta de esa respuesta, acabas encontrando lo que s� quieres�. Le ocurre tambi�n con sus columnas, cuando no sabe sobre qu� escribir, lanza la pregunta a la m�quina. �Casi siempre me propone temas como de anuncio de Campofr�o�, bromea. �Una vez me sugiri� escribir sobre Ozempic y pens�: no. Pero, al decirme Ozempic, ca� en que era temporada de piscinas y termin� escribiendo sobre el cuerpo en las piscinas�. M�s que un sustituto de la imaginaci�n, dice, funciona como una m�quina de fricci�n intelectual. �Es como tener a alguien disponible todo el tiempo para debatir ideas y llevarte la contraria�.Quien mejor entiende esa mezcla de fascinaci�n y distancia es probablemente Jorge Carri�n. A diferencia de la mayor�a de escritores, �l no empez� a experimentar con la inteligencia artificial cuando ChatGPT se convirti� en un fen�meno de masas, lo hizo antes, cuando aquellos modelos apenas eran un juguete para investigadores y artistas digitales. En 2022 escribi� junto a GPT-2 y GPT-3 Los campos electromagn�ticos (Caja Negra, 2023), una experiencia que define como �tan fascinante como problem�tica�. Trabaj� codo con codo con el colectivo Taller Estampa y descubri� una forma in�dita de escritura compartida, tan estimulante por sus posibilidades como divertida por las constantes �alucinaciones� de aquellos primeros modelos. �Me abrieron todo un mundo�, resume."La IA es la mejor aliada para un escritor con formaci�n humanista que escribe sobre ciencia y tecnolog�a"Jorge Carri�nSin embargo, cuando apareci� GPT-4 hizo algo que, en apariencia, resulta contradictorio: cerr� la ventana de la inteligencia artificial y volvi� a la caligraf�a. �Mi reacci�n fue volver a escribir a mano, cultivar la conexi�n entre la escritura, los apuntes, los esquemas y el cerebro�. Durante m�s de dos a�os apenas la utiliz�: �Necesitaba comprobar qu� ocurr�a cuando el cuerpo recuperaba el protagonismo frente a una tecnolog�a que parec�a capaz de crear lenguaje sin esfuerzo�.Pero ese alejamiento tampoco fue definitivo. Hoy ha vuelto a incorporarla a su trabajo, aunque de una forma muy distinta. No le interesa que escriba, sino que investigue. �Es la mejor aliada posible para un escritor con formaci�n en humanidades que escribe sobre ciencia y tecnolog�a�. En lugar de pedirle p�rrafos, utiliza herramientas especializadas como Consensus para localizar art�culos cient�ficos, rastrear los papers imprescindibles sobre un asunto o abrir caminos bibliogr�ficos que despu�s recorre por su cuenta. �S�lo con esos asistentes de investigaci�n pod�a escribir mi nuevo ensayo creativo. No puedo contar con 20 expertos de disciplinas distintas cada vez que necesito entender un tema�, defiende.Entre tantas opiniones, resulta evidente que la conversaci�n ya no gira �nicamente alrededor de la utilidad de estas herramientas, lo que empieza a discutirse es algo bastante m�s profundo. Si escribir consiste �nicamente en producir un texto, quiz� la inteligencia artificial terminar� haci�ndolo cada vez mejor. Pero si escribir es otra cosa, una forma de conocimiento, una experiencia f�sica, una manera de ordenar el mundo; entonces el problema deja de ser tecnol�gico para convertirse en una vieja pregunta literaria disfrazada de novedad. Y es precisamente ah� donde Agust�n Fern�ndez Mallo, que ha ahondado en el tema en libros como La forma de la multitud (Galaxia Gutenberg, 2023) y en septiembre publica El �ngel de la Inteligencia Artificial (Galaxia Gutenberg), pide la palabra."Si una IA me resuelve todos los problemas, �qu� estoy haciendo yo? Me aburrir�a. Yo me divierto escribiendo"Agust�n Fern�ndez Mallo�Jam�s�, responde sin dejar siquiera terminar la pregunta, �jam�s he usado la inteligencia artificial para escribir�. Hace una pausa y matiza: �Bueno, como cualquier usuario, alguna vez le he pedido que organice informaci�n o resuelva una duda concreta�. Incluso recuerda una consulta sobre n�meros binarios que acab� revelando el principal l�mite de estas herramientas. �Me respondi� mal, de forma s�per elaborada y muy cre�ble, pero mal, porque luego se lo pregunt� a un colega matem�tico y me dijo que no hab�a por donde cogerlo�, afirma divertido. La an�cdota no le lleva a demonizar la IA, al contrario. �Es una herramienta m�s y como tal hay que usarla�, dice, pero la l�nea roja aparece en otro lugar: �Lo que no veo l�cito es pedirle un texto, firmarlo t� y hacerlo pasar por una obra tuya. Eso es un fraude�.Fern�ndez Mallo tampoco rechaza la experimentaci�n, al contrario. Aunque no lo haga, le parece leg�timo pedir la misma historia a varios modelos de lenguaje, compararlos o utilizarlos como punto de partida para un proyecto art�stico donde exista una intervenci�n humana consciente. Lo que cuestiona es la sustituci�n del autor por la m�quina. �Yo estoy en la literatura para investigar el mundo y emocionarme por m� mismo�, argumenta, �no para hacer libros como churros. Si una IA me resuelve todos los problemas, �qu� estoy haciendo yo? Me aburrir�a. Yo me divierto escribiendo�.Su reflexi�n, sin embargo, va bastante m�s all� de la pr�ctica literaria. Para �l, la verdadera cuesti�n ni siquiera consiste en averiguar si una inteligencia artificial llegar� alg�n d�a a escribir una buena novela. La pregunta es otra: �El �nico problema real llegar� si las inteligencias artificiales se convierten en sujetos de derecho. Mientras sigan siendo herramientas un ser humano puede desconectarlas, pero si alg�n d�a adquieren derechos, apagar una inteligencia artificial ser�a jur�dicamente parecido a matar a una persona. Ah� s� cambiar�a por completo el paradigma�."Al principio todo fue tan catastrofista que el propio catastrofismo se ha convertido ya en un t�pico"Enrique Vila-MatasPionero en casi todo, Enrique Vila-Matas vive todo ese debate con la iron�a de quien lleva demasiadas d�cadas asistiendo a anuncios del fin de la literatura como para dejarse impresionar f�cilmente. �Al principio todo fue tan catastrofista que el propio catastrofismo se ha convertido ya en un t�pico�, dice bromista. �l tampoco utiliza apenas estas herramientas, aunque reconoce un peque�o vicio que le resulta cada vez m�s �til. �Yo escribo mucho con fragmentos, as� que las empleo para buscar frases que s� que he escrito yo y que no encuentro en mi archivo�. Despu�s de tantos libros publicados, explica, hay citas propias y ajenas que recuerda haber utilizado pero cuya formulaci�n exacta se le escapa. �M�s que buscarlas en Wikipedia o en Google, las busco ah� y normalmente me las recupera perfectamente�, reconoce.La an�cdota le recuerda otra del brit�nico Chesterton, que consult� una vez una palabra extra��sima en la Encyclopaedia Britannica y descubri�, con cierta sorpresa, que la hab�a inventado �l mismo a�os atr�s. �A m� me pasa algo parecido�, sonr�e Vila-Matas, �voy a buscar una frase para recuperarla exactamente como era y aparece enseguida. Para eso s� me resulta �til�. La conversaci�n cambia de tono cuando aparece el problema de los textos con los que se alimentan estos modelos. Vila-Matas recuerda que hace unas semanas, cuando charl� en Barcelona con Valeria Luiselli, la escritora mexicana le explic� que forma parte de un grupo de investigadores que intenta vigilar precisamente c�mo las grandes compa��as est�n apropi�ndose de obras ajenas para entrenar sus modelos. �Entonces comprend� que detr�s quiz� hab�a un problema serio�, reconoce."Si alguien piensa que esto consiste en copiar lo que te devuelve y pegarlo en una novela, no ha entendido nada"Manuel JaboisTampoco renuncia al humor. Hace poco pregunt� a la inteligencia artificial qui�n era Enrique Vila-Matas. Entre los datos biogr�ficos apareci� una frase que todav�a le hace re�r: �Sin su mujer no se aguantar�a ni de pie�. �Eso no estaba escrito en ning�n sitio�, dice, �era una frase ofensiva, como de barra de bar�. Lo inquietante no era el error, sino la naturalidad con la que la m�quina parec�a haber incorporado el comentario al retrato p�blico del escritor. Quiz� por eso a�n lamenta una oportunidad perdida: en 2023 se hab�a preparado una conversaci�n entre el escritor y ChatGPT, pero finalmente se cancel� porque la herramienta todav�a estaba �muy tonta y no daba la talla�, le dijeron los organizadores. �Me hac�a una ilusi�n brutal�, recuerda entre risas. �Pens�: lo voy a destrozar y me prepar� a conciencia. Aunque, la verdad, ahora no s� si pedir�a un segundo asalto�.Al final, quiz� la conclusi�n m�s sensata sea tambi�n la menos estridente. Ninguno de estos siete escritores cree que la inteligencia artificial vaya a acabar con la literatura, la utilizan para cosas diversas, pero cuando llega el momento de escribir, casi todos trazan una frontera muy parecida. No obstante, tampoco ninguno se muestra dispuesto a ignorar una herramienta que ya forma parte la vida cotidiana. Quiz� dentro de unos a�os estas conversaciones suenen tan antiguas como las viejas discusiones sobre si un novelista deb�a escribir a m�quina o a mano. De momento, el consenso parece bastante m�s amplio de lo que sugieren los titulares. Inteligencia artificial, s�. Como herramienta, interlocutora ocasional, incluso laboratorio... Como escritora, todav�a no. Ah, y por si se lo estaban preguntando, este reportaje no est� hecho con IA. Al menos, no de momento.
�C�mo usan la IA los escritores espa�oles? "Es como tener a alguien siempre disponible para llevarte la contraria"
El mundo literario y cultural lleva ya unos a�os escribiendo su propio relato de ciencia ficci�n alrededor de la inteligencia artificial. O quiz� de terror. En los �ltimos...
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