Emulando al ministro franquista de Información y Turismo Manuel Fraga, que se sumergió en Palomares (Almería) en 1966 tras la caída de cuatro bombas nucleares por un accidente que afectó a dos aviones de Estados Unidos, el alcalde del Puerto de la Cruz, Leopoldo Afonso (PP), y el concejal de Ciudad Sostenible, David Hernández (Asamblea Ciudadana Portuense), se dieron este miércoles un chapuzón en Playa Jardín, donde Salud Pública detectó el 22 de julio altos índices de contaminación por la bacteria E. Coli. Los dirigentes municipales, que han divulgado la acción en sus redes sociales, intentan recuperar la confianza de los bañistas después de negarse a cerrar la playa al baño pese a las advertencias del Gobierno de Canarias.

Los vecinos de Punta Brava, los comerciantes de esta zona costera y los asiduos de la colindante Playa Jardín, el área de baño del municipio turístico del Norte de Tenerife más importante y amplia, llevaban semanas notando una considerable reducción del número de bañistas pese a estar en pleno verano, durante todo el mes de julio y estos primeros días de agosto. Por eso, y porque el gobierno portuense considera que esa disminución se debe a la polémica por un análisis de las aguas por parte de Salud Pública del pasado día 22 de junio (en vísperas de la Noche de San Juan, que se celebra por todo lo alto precisamente en esta playa con tres amplias áreas de baño), dos de los principales dirigentes del municipio decidieron esta semana emular a Fraga y bañarse en la parte más cercana a las casas del barrio, donde se detectó el exceso de caca.