No hace falta ser un experto para disfrutar en casa de algunos de los postres más populares del recetario internacional. La tarta de queso sin horno se ha convertido en uno de los bocados con más éxito de la repostería casera por una simple razón: cualquiera puede prepararla sin demasiadas complicaciones. Sin técnicas complejas, unos ingredientes muy básicos y algo de paciencia durante el reposo es factible preparar una tarta de queso cremosa y suave desde el primer intento.

La tarta de queso no solo es un postre ideal para iniciarse en la repostería, también destaca por lo versátil que es esta receta. Con su clásica base de galleta, combina muy bien con el relleno de queso crema y un sinfín de acompañamientos. Las posibilidades son prácticamente infinitas y dependerán de nuestros gustos o de lo que tengamos en la despensa. Chocolate, caramelo, crema de pistacho, frutas frescas o mermeladas son ideales para este tipo de preparaciones. Esta versatilidad, precisamente, da mucho juego para poder adaptar la receta a cualquier época del año.

Esta receta tiene una larga historia. Su origen se remonta a la Antigua Grecia, aunque con el paso de los siglos la receta fue evolucionando hasta terminar en versiones tan populares como la famosa New York Cheesecake. En el recetario de tartas de queso podemos encontrar versiones con o sin horno. Y aunque ambas comparten algunos ingredientes, el resultado es muy distinto. Las primeras normalmente incorporan huevo, mientras que las segundas usan cuajada o gelatina para obtener su consistencia.