La VanguardiaBarcelona 06/08/2026 10:50 Actualizado 06/08/2026 10:56 Síguenos en Google0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa casa de la ceutí Sabah Hamed, situada en el barrio de Los Rosales, se ha convertido de nuevo, desde el pasado sábado, en un punto de atención humanitaria tras la última crisis migratoria de Ceuta. Hamed ofrece ayuda a centenares de personas cada día, todas afectadas por la entrada masiva de la pasada semana.En su domicilio, gracias a la ayuda de una decena de voluntarias y a las donaciones de los vecinos de la ciudad, se reparten a diario comida, agua y ropa, además de permitir que los migrantes puedan ducharse y asearse. Es una labor que Hamed viene realizando desde la crisis migratoria de mayo de 2021 y que en 2022 le valió el Premio María de Eza.El punto de atención ofrece lo básico para sobrevivir Mayka Navarro / PropiasEl punto de atención ofrece lo básico para sobrevivir: comida caliente, calzado y ropa limpia. Además, las voluntarias tratan de curar las heridas leves de los migrantes y facilitan artículos de higiene íntima a las mujeres. La ceutí ha explicado que no puede ofrecer un lugar para dormir por falta de espacio en su vivienda. En declaraciones a Europa Press, Hamed ha subrayado la importancia de “que estas personas se duchen, llevan días sin asearse y comer”, en una situación que le preocupa especialmente por la presencia de mujeres embarazadas y menores entre quienes necesitan ayuda.Las duchas se organizan de forma diferenciada. Los hombres utilizan una instalación habilitada en la azotea de la vivienda, mientras que las mujeres emplean el baño del interior de la casa, que las voluntarias limpian de forma continua para garantizar su uso. Duchas en la casa de Sabah Hamed Mayka Navarro / PropiasLa ceutí ha asegurado que, entre las personas atendidas estos días, hay quienes ya intentaron entrar en Ceuta durante la crisis de 2021 y ahora lo han vuelto a intentar con la entrada masiva de la pasada semana.La labor de Sabah Hamed continúa gracias a las donaciones de asociaciones y al material sobrante de campañas humanitarias anteriores. Las voluntarias tratan de distribuir tiendas de campaña y sacos de dormir entre las personas que permanecen ocultas en distintos puntos de la ciudad.Según los últimos datos de la Delegación del Gobierno, unas 2.500 personas llegadas con la entrada masiva permanecen en Ceuta. Para Hamed, el trabajo no cesa: “Tenemos que ayudar por humanidad”, ha afirmado, mientras sigue contribuyendo con la entrega de alimentos, ropa y productos de primera necesidad.
Sabah Hamed, la ceutí que ha convertido su casa en un punto de ayuda humanitaria y atiende a unos 400 migrantes al día: “Llevan días sin comer”
Su labor solidaria se remonta a la crisis migratoria de 2021 y cuenta con una decena de voluntarias y con las donaciones de vecinos de la ciudad











