"No puedo entender mi vida antes de él, debía de ser un auténtico espanto", confiesa Adriana Hest. Así habla la politóloga sobre Patch, el "perrito" que adoptó hace ya siete años.PublicidadLa divulgadora, conocida por sus vídeos sobre actualidad y política en redes sociales, cuenta que la llegada del cachorro (ahora bastante adulto) ha puesto su vida patas arriba, un sentimiento que "solo las personas que comparten su vida con animales pueden entender". Algo tan simple como llegar a casa y ser recibida como si llevaran años separados, acurrucarse en el sofá con él, incluso viajar juntos, hace que su vida cotidiana cambie por completo. "Te aporta una felicidad y un amor que no conocía antes", expresa la autora del libro La ultraderecha y la verdad.Patch es un perro "muy miedoso". Sus fobias pueden ser imprevisibles: patines, bicicletas, niños corriendo… Hest cuenta que un día su madre y su abuela fueron a comprar el pan y pasaron un montón de menores corriendo y gritando. El can se asustó bastante y acabó espantando con sus ladridos a una niña que, "la pobre", acabó cayendo al suelo. Por suerte, ésta salió ilesa y, de hecho, quiso hacer las paces con el perro. "Trató de hacerse amiga de Patch, sin éxito", ha contado Hest. El caso es que mi abuela se sintió muy mal con la niña y decidió darle el dinero del pan: "Cosas de abuela". Así que, "por culpa de Patch, nos quedamos sin el pan", recuerda la politóloga.PublicidadTambién recuerda aquella vez que, durante una cena en un restaurante "muy formal", el can "decidió subirse de repente encima de la mesa de un salto". "Vamos, que es un rebelde y cada día nos deja una anécdota diferente", añade la politóloga.La verdad es que Hest llevaba toda la vida "dando la murga" con que quería adoptar un perro, pero a sus padres no les hacía gracia la idea. Aún así, en cuanto vieron a Patch en el sitio web de aquella asociación, incluso su familia sucumbió al verlo: "Desde el minuto uno sentimos que nos habíamos enamorado", relató. El encanto del mestizo de perro de aguas llevó a que se formara una larga cola de pretendientes para adoptarlo. Por supuesto que Hest fue quien ganó la carrera por quedarse con él, gracias a que fue "tan pesada" con el personal de la protectora que encontraron en ella la familia de acogida ideal. Y no se equivocaban. Para los Hest, Patch es un miembro más a y tiene la misma importancia que cualquiera de ellos. "Planeamos todo contando con él, celebramos su cumple, tiene regalos de Navidad". Es una forma de devolverle aquel "amor incondicional" que él trae al hogar.Publicidad"Me ha ayudado a entender que este mundo no es solo nuestro, de los humanos, sino que lo compartimos con muchas especies diferentes, y que podemos crear vínculos con ellas, incluso más fuertes que con individuos de nuestra misma especie". Adora ese "lenguaje sin palabras" que se crea entre ellos, nacido de una complicidad casi intuitiva. Gracias a Patch, Hest ha descubierto "la forma más bonita de quererse y cuidarse mutuamente"."Por desgracia, los perros viven menos que nosotros", lamentó la politóloga, por lo que "el tiempo que podamos compartir esta vida con él, queremos que lo disfrute al máximo". Para ella, convivir con un animal "te marca para toda la vida y te enseña un amor que es indescriptible".
Adriana Hest, sobre su perro Patch: "No puedo entender mi vida antes de él"
La politóloga conversa con 'Público' sobre Patch, el perro que le ha enseñado sobre la especial conexión que las personas pueden tener con otras especies y "que este mundo no es solo nuestro"....












