0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialHace unos días, las cartas de los lectores de La Vanguardia recuperaron un filón infinito: la relación de los humanos con los perros. Por desgracia, aún no existe un sistema para, en un universo paralelo, saber qué opinan los perros de sus amos. La misma condición de amo, cuestionada por la etología, provocaría intensos debates entre los perros que asumen su papel de mascota –sumisión, dependencia, afecto, compañía– y los que se reivindican como especie con el mismo potencial para la independencia que los gatos. En uno de esos podcast que vampirizan dilemas de internet, le preguntaban a un invitado: “Si fueras un animal, ¿preferirías ser un perro o un gato?” Intuyo que en el reino animal no existen este tipo de preguntas. LVLos lectores de La Vanguardia renuevan el repertorio sobre excrementos en la calle o el estrés provocado por los petardos de Sant Joan. Ahora hablan de la educación de los perros en los trenes –más educados que muchos usuarios teóricamente humanos, escribía una lectora– y de hasta qué punto estamos convirtiendo los perros en inquietantes simulacros de hijos. En 2024, los datos del Registro Censal de Animales de Compañía de Barcelona hablaban de 175.000 perros censados y basta dar un paseo por la calle para entender que las razones para tener perro se han multiplicado. ¿Soledad o, como en la pandemia, una excusa para salir a horas intempestivas? No es un detalle menor: tengo detectados a unos cuantos presuntos adúlteros que aprovechan sus paseos para hablar con sus presuntas amantes mientras el pobre perro les mira esperando que le hagan un poco de caso.Veremos si las cartas sobre perros tienen el éxito de otros debates históricosNo sé si este filón reabierto por los lectores acabará teniendo el éxito de las históricas polémicas sobre el ave misteriosa que sobrevuela Barcelona, los calcetines de rombos o el papel higiénico. A los articulistas nos toca asumir que la relevancia mediática de los perros ha cambiado. El añorado Josep Maria Espinàs siempre decía que si un articulista debutante quiere impresionar a su director, solo tiene que escribir una columna sobre perros –o sobre los amos–, da igual si a favor o en contra, y se asegurará un alud de cartas al periódico. Ahora somos los columnistas los que, impacientes, esperamos que los lectores nos sorprendan e inspiren con sus cartas.
Periodismo de perros, por Sergi Pàmies
Hace unos días, las cartas de los lectores de La Vanguardia recuperaron un filón infinito: la relación de los humanos con los perros. Por desgracia, aún no existe un sistema para, en un universo paralelo, saber qué opinan los perros de sus amos. La misma condición de amo,...









