El otro d�a romp� con mi iPhone, con todo lo que eso conlleva. Tambi�n dej� a mi port�til, ambos relegados al fondo de un caj�n oscuro. Fr�o. Inh�spito. Lo nuestro no funcionaba. En realidad, s�. Pero las dudas acechaban: �qu� pasar�a si...? �Cu�ntas facetas de mi vida me estaba perdiendo? �Qui�n soy yo sin ellos? �Es esta la relaci�n m�s estable y -posiblemente tambi�n- m�s t�xica que he tenido en mis 26 a�os de vida?Instagram se ha llenado de v�deos de un peque�o artefacto al que llaman Brick o ladrillo. C�mo funciona exactamente no lo s�. La cosa es que, con �l, nuestros smartphones se vuelven un poco m�s tontos. Este ladrillo m�gico bloquea las aplicaciones que uno decida -Instagram, X, Pinterest, YouTube- y las deja fuera de combate durante el tiempo que queramos. Se convierte as� en un tel�fono con menos posibilidades. Y, por alguna raz�n para m�, bastante m�s atractivo.Siempre he pensado que necesitar de algo que te impida acceder a algo grita adicci�n. �Qu� pasa, que no tienes fuerza de voluntad? S�, s�, un poco engre�da. Qu� le voy a hacer. Pero, �acaso no ser� yo una adicta sin saberlo? Una vez m�s... la duda.Se lleva, tambi�n, esto del detox. Esta vez, dicen, es digital. Qu� bonita generaci�n se nos est� quedando. Necesitamos desintoxicarnos de algo que damos por hecho. De algo que -queramos creerlo o no- hace girar el mundo. Pero, en fin, estoy divagando.La cuesti�n es que mi propio engreimiento me llev� a volver a los a�os 90 durante 10 d�as.Me explico: el plan, convertido en experimento, era pasar este tiempo sin utilizar nada que no existiese en aquella d�cada. No puede ser tan dif�cil, pens�. Sin smartphone. Sin port�til. Sin WhatsApp, claro. Sin redes sociales. Sin Google Maps ni Glovo. 10 d�as sin Apple Pay. Sin Google Chrome ni ChatGPT. �Sin Spotify! Sin cuenta bancaria en el m�vil.�Funcionan realmente estos retiros detox que tanto se llevan? Me dispuse a descubrirlo, llev�ndolo ligeramente al extremo. Con la confianza por las nubes, me encamin� al encuentro de una psic�loga. Iba a suponer un antes y un despu�s en mis capacidades mentales, supuse. Ser�a la prueba infalible. Irrefutable.�Soy mejor sin ellos?Para saber m�sLa doctora Soledad Ciriza, psic�loga del Hospital Universitario HM, decidi� unirse a mi peque�a investigaci�n. En cuatro pruebas midi� mi antes y mi despu�s: mis capacidades de retenci�n, memoria, an�lisis y resoluci�n de problemas viviendo en el siglo XXI y despu�s de pasar 10 d�as en el XX.Los resultados hablan por s� solos.D�a 1. �Los Nokias existen!Despertarme ha sido una bofetada de realidad. Me ha despertado un despertador. De los de verdad. Estruendoso a m�s no poder. Aun as�, todav�a con un ojo cerrado, he palpado la mesita de noche. Para ver la hora, claro. En el m�vil. �Va a ser que no! No voy a mentir: he sentido un ligeeeeero p�nico. Pasar de un smartphone a un dumbphone es, de primeras, una experiencia absurda. El Nokia que me acompa�ar� 10 d�as es m�s bien fe�cho. Un ladrillo como los de antes. Lo m�s smart que mi pobre dumbphone puede hacer es conectarse a la radio, todo un logro para �l. Por lo dem�s, nada. SMS y Snake, que oye, ya es mucho. Es domingo y estoy sola en mi piso. Es verano. Hace calor. Se prev� un d�a largo. �Qu� dice de m� que lo primero que hago es entrar en mis SMS? Nadie me ha mandado un SMS, claro. Tengo El conde de Montecristo reservado especialmente para esta ocasi�n. Me mira, le miro. Es un juego de miradas. Prefiero desayunar en silencio. Me asustan esas 1.000 p�ginas. Al final, la ma�ana es asequible. Un paseo, un caf� por el barrio, una libreta y un boli. Paso por El Corte Ingl�s y me compro un vinilo para mi colecci�n. No voy mal. Hasta que mi tocadiscos deja de funcionar. Hasta que ni una sola persona coge el tel�fono. Hasta que rozan las cuatro de la tarde, hace calor, quiero ponerme una peli y no tengo nada que hacer. M�s que... arreglar el tocadiscos. Lo apa�o en tres horas. Escucho tres discos de principio a fin y toco la guitarra. �C�mo eran los acordes de Don't Think Twice, It's All Right? Me acuerdo vagamente. Pincho la canci�n una y otra y otra vez hasta que consigo descifrarlos. Do-Sol- La menor-Fa. Bah, lo tengo. Estoy un poco tensa. �Por qu� lo hago todo tan r�pido? Calma. Me aburro. Me aburro. Escribo mi primer SMS: �Daniela, ME ABURRO�. Cedo a Dumas. Juego a Snake. R�cord: 32.D�a 2. Pensar y pensar y pensar...Hoy lo tengo todo m�s interiorizado. M�s asumido. No dispongo de tecnolog�a, vale. Ni siquiera pienso en mi ex (m�vil). Do-Sol-La menor- Fa. Don't think twice... Ir por la calle con un discman es raro. M�s extra�o a�n es que se agoten las pilas en plena calle, sacar unas nuevas del bolso y seguir caminando. O cambiar de CD en el metro. Me cuesta pensar que tengo que lidiar con esto nueve d�as m�s. Aunque, todo sea dicho, la novedad lo hace divertido. S�lo tengo tres ced�s y ya he escuchado dos de ellos de pe a pa. Alterno entre Zach Bryan y los Red Hot Chili Peppers. He decidido comprarme un cuarto, de otro Bryan. Los tiempos muertos son una mezcla entre lo peor y lo mejor que me ha pasado en mi vida. Me estoy acostumbrando al silencio absoluto: se est� muy bien. Pienso mucho. Much�simo. Reflexiono sobre esto y aquello. Miro. Pienso y pienso. Sobre nada y sobre todo. A veces me sorprendo a m� misma. Todav�a no s� c�mo llevarme con el aburrimiento, nos estamos conociendo. El impulso de mirar la pantalla del m�vil sin necesidad sigue ah�. Hoy me ha pasado un par de veces, s�lo que en vez de darle a la pantalla de un iPhone, le doy al bot�n del Nokia. El hit no es el mismo. Y al sentir un baj�n en vez de un subid�n, me doy cuenta de lo absurdo, est�pido y hasta bochornoso que es ese simple acto. Es un chupete para adultos.D�a 3. 'Ok, boomer'Se ha roto una cuerda de mi guitarra. Esas cuerdas que han aguantado cinco a�os ceden justo hoy. Qu� guay. Hoy he desayunado en un silencio absoluto. Ha estado muy bien. Con mi discman cargado de pilas otra vez, tiro de jazz. Chet Baker: delicia. �Por qu� tant�sima gente utiliza el m�vil a todo volumen en el metro? �Estoy amargada porque yo no tengo uno? �O es que la gente es, sencillamente, maleducada? Hay algo que me est� llamando especialmente la atenci�n: observar a alguien viendo reels, tiktoks o cualquier otra variaci�n de lo mismo es una experiencia ligeramente dist�pica. Sonidos de uno, dos o como mucho tres segundos. Uno detr�s de otro. Se suceden. Se suceden. Se suceden. Scroll. Scroll. Scroll. Ojo, que yo era (�soy?) parte de este grupo de scrolleadores. Pero, desde fuera, la sensaci�n es un poco alienante.D�a 4. NadaHoy no he pensado. R�cord de Snake: 89.D�a 5 y 6. Ping, bing, ding y mi historia de amor con Rock FM-�Est�s bien? �Te ha pasado algo?-S�, s�. Estoy sin internet.-No te llegaban los mensajes y estaba preocupada.-Pero... �por qu� no me has llamado?Siete llamadas personales en un solo d�a. Creo que bate el r�cord del universo dosmilero. Escribir un SMS es una labor compleja, que requiere dedicaci�n, tiempo y creatividad. Eso de abreviar palabras y acortar frases para que el mensaje se entienda lo justo y necesario. Pulsar la misma tecla una, dos, tres, cuatro -ay, me he equivocado-, cinco, seis, siete veces es agotador. Llega un punto en el que el resto del mundo se exaspera m�s que yo. Que si env�o SMS monosil�bicos, que por qu� no he contestado a ese SMS de hace una hora -el Nokia no tiene cobertura en el metro-. ��Pero est�s bien? Que no s� nada de ti�. A m� me resulta gracioso, a los dem�s no tanto. Retrorelegarse a uno mismo a los a�os 90 conlleva hacerle la vida un poco m�s complicada al resto de modernos del siglo XXI. Entendible. Lo mejor del d�a ha sido encontrar cuerdas nuevas de guitarra escondidas en un caj�n (igual que mi iPhone: �en qu� estrella estar�?). Cambio la cuerda y toca afinarla. Problema: suelo afinar con el m�vil. Me r�o ante la desesperaci�n. Intento afinar de o�do. Creo que funciona. Creo. Siento que hoy he desbloqueado otro pasatiempo: descifrar acordes. Estoy un poquito cansada de Dylan, as� que me atrevo con Noah Kahan y su Downfall. La versiono. A mi manera.Y luego: Do-Sol -La menor- Fa.En un solo d�a me han pedido el IBAN, un QR, el DNI electr�nico y me han reclamado un Bizum. La vida moderna. Una parte esencial de m� sigue alerta a cualquier ping, bing o ding. No s� si ser� el instinto. No s� si ser� que lo echo ligeramente de menos. Pero alzo la vista cuando oigo una notificaci�n ajena. Algo as� como: ��Ya puedo?�. Salir a la calle a pelo es algo as� como un acto de rebeld�a � la zeta. Ya me dir�s. Estoy en un limbo raro entre muy a gusto y con unas ganas que me muero de abrir YouTube, ponerme un v�deo y dejar de darle vueltas a todo un rato. �Cu�ndo nos acostumbramos a silenciarnos a nosotros mismos? Otro tema es el de hacer cualquier cosa sabiendo que, literalmente, no puedo cambiar de est�mulo en medio segundo. Esto cambia vidas. El tiempo se dilata, para empezar. Y entras en una suerte de trance zen que te hace fluir y fluir y fluir. Flow state, lo llaman los anglosajones. Una cosa es no poder cambiar de est�mulo, de app, de canci�n, de pesta�a y, sin embargo, querer hacerlo. Cuando sabes que la opci�n no est� ah�, el �nico est�mulo presente es el �nico est�mulo que te empieza a bastar. Y, de repente, no est� tan mal. Aqu� la radio ha hecho maravillas. Como tenerme media hora escuchando un mon�logo sobre distintos pelajes de gato. No es broma. O, sin ir m�s lejos, quedarme en la misma emisora, a pesar de que el tema en concreto no me apasione. Mis niveles de tolerancia, creo, han aumentado un poco, por lo menos. Se lo debo todo a Rock FM. Cuando una ya ha escuchado -en bucle, durante seis d�as- los tres discos que tiene y cuando pinchar un vinilo supone levantarse, darle la vuelta y calibrar la aguja cada 20 minutos, la idea empieza a sonar como algo m�s perezosa. Esta emisora ha ejercido de DJ personal y de acompa�ante. Tambi�n es la voz a la que recurro cuando las de mi cabeza empiezan a agobiarme y el silencio es un poco (demasiado) intenso. Do-Sol-La menor- Fa.D�a 7. La l�nea 4 y el marujeoLos viajes en metro, que tanto me impon�an al principio, se han convertido en mi momento favorito del d�a. Me gusta observar. Pensar. Analizar. Pensar todav�a m�s. Leer. Y esto de escuchar el mismo �lbum en bucle, con una intenci�n espec�fica, est� muy bien. Es curioso: llevo a�os escuchando la misma canci�n y creo que no la hab�a entendido hasta hoy, en la l�nea 4 del metro de Madrid.Me lo estoy pasando muy bien. Despu�s de varios d�as a solas con el aburrimiento, tengo que decir que no es un mal tipo. Hay que saber pillarlo. O pillarme, quiero decir. No hay uno sin otro, �no? La l�nea 4 se ha convertido en mi burbuja de reflexiones. Van de las m�s est�pidas a las m�s existenciales. Oye, y relevantes para este experimento. Ah� va una: �qui�n me ha hecho c�mo soy? Vale, vale. Suena existencial y paranoico. Pero llevo siete d�as sin recibir un s�lo input algor�tmico que me sugiera qu� hacer. Cuando no hay nadie recomend�ndote nada, tus propias inclinaciones empiezan a hacerse m�s... �visibles? Por ejemplo: tengo cuatro ced�s distintos. Dos de ellos del mismo artista. Escucho siempre los mismos dos. Nadie me est� diciendo que pruebe los otros. Y, de momento, tampoco me apetece. Mi mundo se ha desacelerado, aunque sea un poco. El mundo, sin embargo, sigue girando a toda velocidad. Otra bofetada de realidad ha sido descubrir que ya no puedo participar en el marujeo moderno.—�No sabes qui�n es? Mira su perfil.No puedo.—El otro d�a subi� esta foto. Mira. �Qu� opinas?No puedo.—Fue este chico.No s� qui�n es. No he podido mirar. Ni opinar. Ni saber qu� cara tiene el susodicho. He sido expulsada del cotilleo. Maldigo mi Nokia. Desaparecer del ya es, en muchos sentidos, desaparecer de todo. Salir a cenar con un grupo grande es otra de esas cosas que se vuelven ligeramente extra�as. Aunque no del todo. No lo he sufrido, para nada. Ni siquiera he sido consciente de mi carencia tecnol�gica. Salvo cuando alguien en medio de la conversaci�n hace ese gesto del que, por suerte, ya me he desprendido. Ese chequeo r�pido de su pantalla luminosa. Es fugaz. Casi imperceptible, pero ah� est�. En los breves silencios es mucho m�s llamativo. En el mundo moderno, un silencio de m�s de tres segundos suele ser suficiente para que alguien baje la mirada hacia una pantalla. A m� no me ha quedado otra: estar. Asumir. Ya me conozco el silencio. No me incomoda como antes.D�a 8 Y 9. Oh, Ferran�Oh, Ferran. Oh, Ferran�. �Pero qu� dice la gente? He escuchado esta frase unas seis veces en tres d�as y no entiendo de d�nde sale. Ferran... Torres, asumo. Tambi�n asumo que es un meme. Lo de asumir es otra cosa a la que le estoy pillando el truco. No poder buscar en Google, no poder consultar cualquier nimiedad con un chatbot; verse obligada a no saber y no necesitar saber. A hacerse preguntas y buscarles una explicaci�n en vez de exigirle una respuesta inmediata a ChatGPT. Lo de necesitar cosas para ya lo tenemos muy interiorizado. Caaaalma. No nos moriremos por no saber de d�nde viene el nombre Vanessa, �no? (basado en hechos reales). Antes, claro, usaban enciclopedias. Yo me tengo que conformar con no saber. He descubierto que me gusta mirar c�mo los p�jaros caminan. Cosas que una va descubriendo... No puedo dormir. Normalmente me dormir�a con un p�dcast o un v�deo de YouTube de fondo, pero no tengo ni lo uno ni lo otro. Leo El conde de Montecristo un rato. Me canso. Desenfundo la libreta y escribo a destajo. A saber qu�. Se ve que, cuando no tienes a nadie a quien molestar en cualquier momento -ya hemos dejado claro que lo de las llamadas no se estila en este siglo-, un boli y una libreta acaban siendo grandes aliados. Despu�s cojo la guitarra y saco un par de melod�as cutrongas. Sigo sin tener sue�o. Pincho Rumours. Llega Landslide. Nada me iba a preparar para la crisis existencial que me deparaba el insomnio sin tecnolog�a y Stevie Nicks cantando sobre hacerse mayor. Tambi�n tengo por ah� Rubber Soul, de los Beatles. �Desde cu�ndo tengo este disco? Ni me acuerdo. �Lo he escuchado alguna vez? No creo. �Por qu�? Lo pincho. Llega John con su Nowhere Man y me pregunto c�mo es posible que haya pasado toda mi vida sin o�rlo. Temazo. R�cord de Snake: 132D�a 10. 'Psychic spies from China try to steal your mind's elation'Quedamos. O eso intentamos. Antes, quedar era algo relativamente sencillo: ��Nos vemos a las ocho?�. Fin. Ahora descubro que, sin WhatsApp, organizar un plan requiere una infraestructura log�stica considerable. Una llamada. Otra llamada. Un SMS. Una respuesta que llega cuando ya no estoy mirando el m�vil. Una nueva llamada para confirmar lo que ya hab�amos confirmado. �Dime c�mo llegar al bar, que no tengo Maps. �Me esperas en la estaci�n?�. El plan se alarga tanto, tanto, tanto en su fase de planificaci�n que, llegado un punto, ya no s� si vamos a salir o si simplemente estamos manteniendo una conversaci�n sobre la posibilidad abstracta de salir. Al final no salimos. Hemos quedado, pero no. En cualquier caso, tambi�n me he cansado de los Red Hot Chili Peppers. Californication empieza a taladrarme el o�do. Apago el discman, pongo la radio y, por supuesto, suena Californication. Rock FM me la ha jugado.D�a 11. Regreso al futuroMis 10 d�as noventeros han llegado a su fin. Y me da pena. Vuelvo a la consulta de la doctora Ciriza para repetir las pruebas cognitivas. La primera vez no sab�a muy bien a qu� jugaba; ahora s�. �Los resultados obtenidos permiten concluir que, tras 10 d�as de abstinencia de redes sociales, se produjo una mejor�a significativa del rendimiento cognitivo en todas las �reas evaluadas�, dice el informe. He mejorado en... absolutamente todo. Asusta y halaga a partes iguales. �Estamos involucionando? Va a resultar que lo del detox es m�s que una moda. Atenci�n, velocidad de procesamiento, memoria visual, planificaci�n, resoluci�n de problemas. Hay mejora en cada una de ellas. No s� muy bien qu� hacer con eso. Una cosa es intuir que pasas demasiado tiempo mirando una pantalla; otra, que te digan que, tras solo 10 d�as viviendo en otro siglo, mejora, pr�cticamente, todo tu funcionamiento cognitivo. Me siento ligeramente atacada, pero... �orgullosa? A mi ego le gusta escuchar que es una clara mejor�a. Queda la �ltima prueba: resucitar el m�vil. Despu�s de 10 d�as, vuelvo con mi ex. Rescato el iPhone de su exilio. De cero notificaciones a un ping constante. Molesta. Casi incomoda sostenerlo. Desactivo avisos. Pero el gesto sigue ah�: estiro el brazo, toco la pantalla, miro la hora sin necesitarla, desbloqueo, bloqueo. Uy. Do-Sol-La menor-Fa. Pincho un disco. R�cord de Snake: 147
Diario de una 'zeta' viviendo s�lo con tecnolog�a de los 90: "Estoy en un limbo raro entre muy a gusto y muri�ndome por abrir YouTube"
El otro d�a romp� con mi iPhone, con todo lo que eso conlleva. Tambi�n dej� a mi port�til, ambos relegados al fondo de un caj�n oscuro. Fr�o. Inh�spito. Lo nuestro no...










