Las pieles más gruesas apenas habrían retrasado el daño cuando una oleada de calor recorrió la superficie y convirtió cualquier refugio en una necesidad inmediata. Los dinosaurios debieron afrontar la caída del meteorito entre llamaradas, oscuridad y temperaturas capaces de matar en muy poco tiempo, con pocas opciones tanto para los animales grandes y los pequeños.
El tamaño pudo influir en la posibilidad de encontrar cobijo favoreciendo a los menos corpulentos aunque el calor, los incendios y la posterior falta de alimento alcanzaron a especies de cuerpos muy distintos. La cuestión decisiva reside en cuánto tardó aquella cadena de fenómenos en convertir el planeta en un lugar inhabitable.
Un modelo sitúa la gran mortandad en las primeras horas
Un estudio publicado en Journal of Geophysical Research: Biogeosciences plantea que buena parte de la vida terrestre pudo morir durante las primeras horas posteriores al choque de Chicxulub. Popular Science recogió que el equipo utilizó simulaciones informáticas y restos de polvo formados durante la catástrofe para reconstruir cómo una capa de vapor de roca habría elevado la temperatura del suelo.
Brandon Johnson, científico planetario de la Universidad Purdue y coautor del trabajo, situó la mortandad inicial en un periodo muy breve: “Podríamos estar hablando de acabar prácticamente con todo durante la primera o la segunda hora”.













