Tan solo tres días después de que 22 de los 27 países de la Unión Europea firmaran en plena crisis de Ceuta una durísima carta para señalar la política migratoria española, el Gobierno ha conseguido que tanto sus socios como las autoridades comunitarias se retracten. Al menos, que lo hagan en sus mensajes públicos.

Tras la felicitación el lunes de la presidenta de la Comisión, Úrsula Von der Leyen, a la gestión de España y Marruecos, este martes llegó mensaje unánime de “solidaridad” de los ministros europeos de Interior, que también valoraron “los rápidos y eficaces esfuerzos de las autoridades españolas”. Cerró el círculo el Comisario Europeo de Interior y Migraciones para desvincular lo ocurrido en Ceuta de la regularización de migrantes llevada a cabo por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, uno de los mantras de los últimos días la derecha y la extrema derecha española y europeas.

“No se ve un vínculo directo en este momento entre la regularización y los incidentes en Ceuta”, admitió Magnus Brunner, que en cualquier caso dejó claro que su postura como político de la derecha austríaca es que “la regularización no es una buena señal”. Brunner destacó el mensaje tranquilizador trasladado por el ministro español, Fernando Grande-Marlaska, en una reunión con todos sus homólogos comunitarios que se prolongó durante más de tres horas este martes. “El ministro español confirmó que la situación está bajo control, que nadie se ha trasladado a la España continental y que el espacio Schengen no ha sido afectado. Ha sido un encuentro para clarificar los hechos sobre el terreno”.