Los ministros del Interior de la Unión Europea cerraron este martes la crisis política abierta por Ceuta con una declaración de “firme solidaridad” hacia España y un reconocimiento unánime a la rapidez con la que las autoridades españolas contuvieron la entrada masiva. La videoconferencia terminó así con un tono muy distinto al de los días anteriores, cuando varios gobiernos cuestionaron la política migratoria de Pedro Sánchez e incluso plantearon suspender a España del espacio de libre circulación Schengen. La solidaridad reclamada por el Gobierno español llegó, eso sí, acompañada de una agenda de prevención y control que recoge buena parte de las prioridades defendidas por los gobiernos más restrictivos. Los Veintisiete coincidieron en reforzar las fronteras exteriores, mejorar los sistemas de alerta temprana, vigilar las redes sociales y estrechar la cooperación con terceros países. “La UE está unida y dispuesta a apoyar a España”, afirmó al término de la reunión Jim O’Callaghan, ministro irlandés del Interior, cuyo país ejerce este semestre la presidencia rotatoria del Consejo. O’Callaghan felicitó a España por su “rápida respuesta”, expresó sus condolencias por la pérdida de vidas y subrayó que las fronteras exteriores son una responsabilidad compartida. La formulación reproduce uno de los principales argumentos utilizados por Sánchez en su carta del pasado sábado a la cúpula comunitaria: Ceuta no puede ser tratada como un problema exclusivamente español cuando constituye una frontera exterior de la Unión. "Todos los estados miembros han mostrado su solidaridad con España, han aplaudido la gestión del Gobierno español, de su presidente, Pedro Sánchez, y de su ministro del Interior", indicó el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, en una comparecencia de prensa tras el encuentro. "En Ceuta, la resiliencia de Europa ha sido puesta a prueba. Por el momento, Europa ha superado esta prueba", afirmó por su parte Magnus Brunner, comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración. TE PUEDE INTERESAR Los ministros valoraron también que la gran mayoría de las personas que cruzaron hubiera regresado ya a Marruecos y que no se produjeran desplazamientos desde Ceuta hacia la península ni hacia otros países europeos. Ese último dato había sido uno de los principales focos de fricción entre el Ejecutivo de Sánchez y varias capitales. Durante la reunión de embajadores europeos celebrada el lunes, varios representantes pidieron a la delegación española que ofreciera pruebas de las cifras de retornos que ha facilitado, de acuerdo con un reporte de Politico. La declaración final rebaja de forma considerable la confrontación de los últimos días. El sábado, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y la danesa, Mette Frederiksen, habían enviado a la cúpula de la UE una carta respaldada por otros 20 dirigentes en la que reclamaban la reunión de urgencia de este martes y señalaban las regularizaciones masivas españolas como un posible factor de atracción migratorio. La misiva desencadenó una dura respuesta de Sánchez en la que acusó a varios gobiernos de actuar por “prejuicio, noticias falsas, ignorancia o interés político” y de utilizar la crisis para cuestionar al Ejecutivo español. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, elevó el lunes todavía más el tono contra Italia, a la que reprochó no haber estado “a la altura” y haber amplificado informaciones falsas sobre la seguridad de Schengen. Este martes, el ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, expresó durante la videoconferencia la “solidaridad” de Roma con el Gobierno español, pero también defendió la reintroducción temporal de controles a los pasajeros procedentes de España como una decisión preventiva para proteger la seguridad nacional y la estabilidad del sistema europeo de fronteras. La postura del Gobierno de Meloni es que no se trata de una sanción específica contra España, sino de un instrumento ordinario previsto por el Código de Fronteras Schengen. TE PUEDE INTERESAR No obstante, fuentes diplomáticas citadas por varios medios europeos sostienen que la reunión permitió rebajar buena parte de las diferencias entre España y el resto de los Estados miembros. Morten Bødskov, el ministro de Extranjería e Integración de Dinamarca, cuyo gobierno (socialdemócrata) fue uno de los que solicitó originalmente la suspensión temporal de España del espacio Schengen, dijo estar "muy satisfecho con que España haya actuado de forma rápida al movilizar a la policía y al Ejército y con que muchos migrantes hayan regresado a Marruecos". Las muestras de solidaridad con Madrid fueron unánimes y los ministros no hicieron ninguna referencia a la política de regularizaciones de Sánchez. Tampoco hubo constancia de que se acordara un refuerzo inmediato de Frontex en territorio español. La agencia europea mantiene personal desplegado en Ceuta, Canarias y partes de la costa andaluza, pero el Gobierno no ha solicitado hasta ahora una ampliación de su presencia. La reunión abordó asimismo la respuesta comunicativa de los gobiernos durante emergencias de este tipo. Los ministros consideraron que la coordinación debería ser más rápida y coherente para contrarrestar a “agentes externos malintencionados” dedicados a la manipulación informativa y a la injerencia extranjera. Una declaración que rima con las quejas del Gobierno español contra aquellos socios que difundieron o dieron credibilidad a informaciones sobre supuestos desplazamientos hacia el resto de Europa. Los ministros reconocieron también la actuación de Marruecos en el retorno de la mayoría de las personas que entraron en Ceuta. Esa valoración quedó ligada a otro de los acuerdos de la reunión: reforzar la cooperación con terceros países para prevenir nuevas crisis migratorias. El comunicado no concretó nuevas medidas, pero en este caso la referencia apunta de forma directa a Rabat, cuya colaboración sigue siendo decisiva para controlar la frontera y organizar las devoluciones. Los ministros del Interior de la Unión Europea cerraron este martes la crisis política abierta por Ceuta con una declaración de “firme solidaridad” hacia España y un reconocimiento unánime a la rapidez con la que las autoridades españolas contuvieron la entrada masiva. La videoconferencia terminó así con un tono muy distinto al de los días anteriores, cuando varios gobiernos cuestionaron la política migratoria de Pedro Sánchez e incluso plantearon suspender a España del espacio de libre circulación Schengen.