Las contundentes críticas a España por la crisis de Ceuta de los primeros días han cedido. El ministro de Interior español, Fernando Grande-Marlaska, no ha tenido que escuchar los reproches que 22 primeros ministros de la UE —todos menos cinco— lanzaron el pasado sábado en una carta contra la política migratoria española. En la reunión con sus homólogos, “no ha habido críticas reales” por la regularización, ha admitido al acabar el comisario de Asuntos de Interior, Magnus Brunner, quien ha hablado de “total solidaridad con España alrededor de la mesa”. El tono del encuentro ha sido “constructivo”, ha señalado el ministro español y corroboran varias fuentes diplomáticas conocedoras de lo sucedido en las casi cuatro horas de reunión. “La UE está unida y dispuesta a apoyar a España. Le felicitamos por su rápida respuesta ante la situación en Ceuta y expresamos nuestro más sentido pésame por la pérdida de vidas humanas”, ha destacado el ministro de Interior irlandés, Jim O’Callaghan, quien ha presidido la reunión por ser su país el encargado del Consejo de la UE este semestre. También el titular francés del ramo, Laurent Nuñez, se ha sumado al apuntar que todos los Estados miembros “han elogiado la gestión española de la crisis y la cooperación con Marruecos”. “Sobre la regularización, no hubo críticas reales porque no podemos ver un vínculo directo en este momento entre la medida y los incidentes de Ceuta”, ha admitido el comisario Brunner. Desde el viernes, los principales ataques contra España lanzados desde varias capitales europeas −también desde toda la derecha del Parlamento Europeo, desde la moderada hasta la más ultra− tenían un flanco: la regularización masiva de migrantes puesta en marcha hace meses. Pero este martes los golpes no han llegado por ese flanco, según el comisario austriaco y otras delegaciones. No obstante, Brunner, una de las voces más duras con este tema en Bruselas, sí ha añadido en sus respuestas al asunto: “Como siempre digo en este debate, no es una buena señal para el resto de Europa. Entiendo que España lo hizo porque son principalmente latinoamericanos que hablan la misma lengua y tienen la misma cultura, pero la señal para el resto no es buena”. A la hora de buscar causas, Brunner y los ministros han optado este martes por mirar hacia “las redes criminales de tráfico de personas y también la desinformación”. Como tampoco ha hecho en España buena parte del Gobierno, el comisario austriaco no ha señalado a Marruecos en ningún momento, pese a que la avalancha de 72.000 personas llegó de su territorio. Ha hablado del país norteafricano como un “país seguro”, es decir, un Estado al que se pueden devolver migrantes de forma rápida sin temor, en teoría, a que corran grandes riesgos. Este argumento está en consonancia con lo señalado por los ministros durante la reunión. Ellos han apuntado a “la necesidad de mejorar el conocimiento compartido de la situación, lo que podría lograrse mediante un mayor desarrollo de los sistemas de alerta temprana, como la información de inteligencia previa a la frontera y la vigilancia de las redes sociales”. La intervención de Brunner ha seguido la línea de lo que ya hizo el lunes la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en la carta que envió al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Asumió que la crisis en la frontera ya está prácticamente resuelta cuando se ha devuelto a Marruecos la gran mayoría de los que cruzaron irregularmente la frontera entre el jueves y el viernes. “Europa ha superado claramente esta prueba. No se logró entrar en el espacio Schengen y la seguridad en la frontera se restableció con rapidez. La clave ahora es que la Unión Europea actúe”, ha destacado en su versión inicial. No obstante, después, cuando se le ha preguntado si tenía sentido entonces plantear la suspensión de España del área de libre movimiento de personas, como hizo Italia, se ha resistido a lanzar reproche con el argumento de que las imágenes que se vieron pueden preocupar a los ciudadanos europeos. “Cuando Italia adoptó esa decisión, no disponíamos todavía de esa información”, ha justificado, utilizando el dato de que nadie de quienes cruzaron la frontera en la ciudad española del norte de África y Marruecos ha llegado a la península. Acerca de las críticas recibidas por la fría reacción inicial de la Comisión y las diferencias con otros episodios parecidos, como los de 2021 en la frontera de Polonia y Lituania o las llegadas a Lampedusa en 2023: “La situación actual es completamente diferente porque, como he dicho antes, Marruecos es un país seguro. Y eso marca una diferencia fundamental también a la hora de proceder a los retornos, es decir, a la hora de poder repatriar a las personas. Así pues, la situación es diferente, pero nuestra reacción fue muy clara y también muy rápida”. También desde Roma se ha buscado rebajar algo la tensión con Madrid. El titular de Interior, Matteo Piantedosi, ha tratado de rebajar las tensiones con Madrid al apuntar que ha trasladado al Gobierno español su “sincera solidaridad de Italia”. También ha apuntado que el restablecimiento temporal de los controles en las fronteras aéreas y marítimas italianas no está dirigido contra España, sino que responde a razones de seguridad y gestión de los flujos migratorios. “Se trata de una medida de carácter preventivo y organizativo, destinada a salvaguardar la seguridad nacional y la solidez de todo el sistema europeo de controles en un momento de gran presión, tal y como ha ocurrido en muchísimos otros casos”, ha señalado en la reunión con sus homólogos europeos. Lo que sí ha hecho Piantedosi es lanzar un reproche velado a sus socios comunitarios. “Italia comprende demasiado bien la presión que está sufriendo hoy España”, ha afirmado, evocando la crisis migratoria que se registró en Lampedusa en 2023. Según el ministro, Roma tuvo que afrontar entonces la emergencia prácticamente en solitario, sin la solidaridad que esperaba de sus socios y bajo la presión de evitar los llamados “movimientos secundarios” hacia el norte de Europa. También ha criticado que, en ese contexto, Roma tuvo que hacer frente al “intenso activismo” de los barcos humanitarios de las ONG, a los que acusó de “trasladar sistemáticamente a los migrantes rescatados a puertos italianos”. Por su parte, Núñez, el ministro francés, recordó que su país ha reforzado los controles terrestres en la frontera franco-española, que ya existen desde 2015, y se hará lo propio en la frontera con Italia. Subrayó, además, que las entradas de inmigrantes irregulares en la UE “han bajado significativamente” desde 2025. También Brunner ha subrayado esos datos en su intervención inicial ante la prensa. “La migración ilegal ha caído un 55% en los últimos dos años, casi un 40% en lo que va de este”, ha querido destacar. “Europa nunca ha tenido tanto control sobre la migración en las últimas décadas”, ha remachado en línea con estos números. “Pero, por supuesto, los sucesos de Ceuta —eso también está bastante claro— demuestran que esas imágenes dramáticas superan, de hecho, a las mejores estadísticas, y eso es también, por supuesto, una de las lecciones aprendidas", ha zanjado.