España parece haber logrado convencer a sus socios europeos de que la entrada masiva de 72.000 inmigrantes en Ceuta se ha gestionado con diligencia y que no ha peligrado "en ningún momento" la seguridad comunitaria ni "ha estado comprometido el Espacio Schengen". Si en las horas posteriores al incidente países como Dinamarca o Finlandia lanzaron duras críticas al Gobierno, este martes trasladaron su felicitación y su apoyo a nuestro país tras la cumbre de Interior. Incluso Italia, la más severa en los últimos días con la gestión del Ejecutivo, ha rebajado el tono. Eso sí: la posición general en la Unión Europea es que medidas en materia de inmigración como la regularización extraordinaria impulsada en España este año no son bien recibidas.Los ánimos en el seno de los 27 se han calmado después de que socios como Dinamarca, Finlandia o Italia llegasen a pedir tras el estallido de la crisis en Ceuta la suspensión del acuerdo Schengen con España, algo que generó incredulidad en el Gobierno. El límite para este se sobrepasó cuando 22 de los 27 países de la UE (entre los que no se encontraban Francia, Irlanda, Portugal ni Luxemburgo) firmaron una carta cuestionando la política migratoria española y su capacidad para hacer frente a lo ocurrido. La misiva enfadó mucho al Ejecutivo por lo que consideraba una falta de solidaridad por parte de sus socios, y así lo trasladó este martes el ministro Fernando Grande-Marlaska en la cumbre. El propio ministro de Interior francés, Laurent Nuñez, aseguró que del encuentro se había concluido, por un lado, la necesidad de fortalecer las fronteras externas de la UE y, por otro, que "la división" en la UE "no tiene cabida" a pesar de que existan, como es lógico, diferentes posiciones. Por su parte, Dinamarca, que está gobernada por los socialdemócratas pero cuenta con una de las políticas migratorias más severas de Europa, se mostró "muy satisfecha" por la respuesta de España a la crisis; y Finlandia dijo que ya no consideraba necesario continuar pidiendo suspender el Espacio Schengen con nuestro país. Entretanto, Italia también expresó su solidaridad con la situación que atraviesa España a pesar de que todavía no ha levantado los controles fronterizos para las personas que llegan a su territorio desde nuestro país, una medida que el comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, ha pedido suspender y que fue calificada por Marlaska de "desproporcionada". Con todo, el ministro del Interior español celebró el tono "constructivo" de la reunión y "el reconocimiento" de todos los países comunitarios del "trabajo extraordinario de España". La Unión Europea incluso abrazó la tesis de nuestro país de que detrás de la entrada masiva del pasado jueves están las mafias. En cualquier caso, a pesar de que destacó la "colaboración" de Marruecos en la crisis, el comisario Brunner evitó pronunciarse sobre una posible interferencia directa del Gobierno o la Casa Real marroquí en lo ocurrido y se limitó a señalar que España mantiene una investigación abierta en la que participará la Europol."La regularización no es una buena señal"A pesar de las buenas sensaciones que deja para España la cumbre de Interior, nuestro país no se libra de que le recuerden que algunos puntos de su política migratoria son impopulares en la Unión Europea, sobre todo la regularización extraordinaria de inmigrantes aprobada este año, por la que se acumulan ya más de un millón de solicitudes. Precisamente el mismo día que la ministra de Seguridad Social y portavoz del Gobierno, Elma Saiz, celebraba el impulso que esta medida ha dado a la afiliación en julio, el comisario Brunner ha sido muy claro: "No se ve un vínculo directo en este momento entre la regularización y los incidentes en Ceuta. Pero siempre digo sobre esta discusión de la regularización que no es una buena señal. Definitivamente, no". También nuestro vecino ibérico, Portugal, ha lanzado una crítica velada a iniciativas como esta, "que a menudo tienen un efecto llamada". "En estos días en los que asistimos, incrédulos, a fenómenos de falta de normas y de circulación de los flujos migratorios, en estos días en los que, lamentablemente, algunos se empeñan en adoptar políticas que a menudo tienen un efecto de llamada, atraen a las personas sin proporcionarles las condiciones necesarias para acogerlas e integrarlas", aseguró este martes el primer ministro Luís Montenegro. Estas declaraciones van en la línea de la carta firmada por 22 de los 27 países de la UE este fin de semana, que, por otro lado, Portugal decidió no rubricar. En ella, se advertía de que medidas como la regularización de un "número muy elevado" de inmigrantes pueden resultar "factores de atracción". La integridad territorial, "en peligro"Entretanto, este martes el PP envió una misiva a todos los miembros del Parlamento Europeo en la que alertaba de que la crisis por el paso de miles de personas de forma irregular de Marruecos a Ceuta ha puesto en peligro la integridad territorial de España y del espacio europeo sin fronteras Schengen, algo de lo populares culpan directamente al presidente Pedro Sánchez. Asimismo, el grupo del Partido Popular Europeo en la Eurocámara solicitó que se celebre un debate urgente sobre la crisis migratoria en Ceuta en el próximo pleno, en la semana del 14 de septiembre en Estrasburgo (Francia). Por su parte, el secretario general del PP, Miguel Tellado, aseguró que lo ocurrido en Ceuta "no es una crisis migratoria" sino "de seguridad nacional" y exigió el cese del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de la ministra de Defensa, Margarita Robles: "Es tremendamente lamentable que, cinco días después de la invasión sufrida en Ceuta, el Gobierno no haya asumido ningún tipo de responsabilidad", expresó.
España consigue calmar a Europa tras la crisis de Ceuta pero no limar las asperezas por la regularización de inmigrantes
La UE no relaciona la entrada masiva del jueves con la medida del Gobierno, pero deja clara su impopularidad entre los 27.










