La crisis vivida en las últimas horas en Ceuta y Melilla, cuando cerca de 50.000 personas cruzaron de Marruecos a España, ha escalado de forma muy rápida en una crisis europea, con los Gobiernos de Italia, Finlandia o Dinamarca solicitando una suspensión de Schengen para España, y mensajes igualmente exigentes por parte de Suecia o la Comisión Europea, cuya presidenta, Ursula von der Leyen, ha pedido el final de las entradas y ha hablado de la estrecha colaboración con Marruecos, pero no ha enviado ningún mensaje de apoyo a España o a los ciudadanos de Ceuta. Muy pocos líderes o ministros usaron términos relacionados con la solidaridad o con el apoyo a España en plena crisis, aunque ha habido notables excepciones, especialmente entrada la tarde del viernes, cuando la situación ya se estaba enfriando. Por ejemplo, Emmanuel Macron, presidente francés, ha expresado toda su "solidaridad" y ha propuesto ofrecer "toda la ayuda necesaria". La reacción de muchos otros ha contrastado con otros incidentes relacionados con la instrumentalización de flujos migratorios, como ocurrió en el caso de Polonia, cuando Bielorrusia lanzó centenares de inmigrantes de Oriente Medio hacia sus fronteras. En España no ha pasado desapercibido ese doble rasero, y el propio Pedro Sánchez ha incidido sobre él en un mensaje en X: "La solidaridad y la empatía son opcionales. El respeto a los tratados europeos y a los datos, no. Número de entradas irregulares entre 2021 y 2026 según Frontex: por Italia: 478.600; por los Balcanes occidentales: 340.600; por Grecia: 259.800; por España: 234.760; por la frontera oriental: 48.000. No es tiempo de dividir. Es tiempo de seguir construyendo una UE fuerte y unida". La solidaridad siempre ha sido un elemento central en la relación de los Estados miembros y, de hecho, está recogida en los Tratados. En los últimos tiempos, mucho más volátiles, se ha vuelto un asunto especialmente sensible. La guerra de Ucrania y las difíciles relaciones con Estados Unidos han puesto a prueba esa solidaridad. Recientemente, cuando la administración de Donald Trump amenazó con anexionar Groenlandia, sin descartar el uso de la fuerza, muchos Estados miembros, entre ellos España, respaldaron a Dinamarca o incluso enviaron personal militar a la isla ártica. También otros Estados miembros enviaron barcos a Chipre después de que un dron golpeara la isla poco después del inicio de la guerra de EEUU e Israel contra Irán. Y, sin embargo, en esta ocasión España apenas ha recibido mensajes de apoyo por parte de sus socios. Más bien lo contrario. Algunos ejecutivos, que no compartían la política migratoria española y que se habían mostrado críticos con el efecto que podía generar la regularización masiva del Gobierno, han aprovechado los incidentes para vincularlos con la estrategia de Sánchez. Ha sido el caso de Antonio Tajani, ministro de Asuntos Exteriores italiano. Otros, sencillamente, han aumentado la presión sobre Madrid, como ha sido el caso del Gobierno sueco. TE PUEDE INTERESAR En situación de plena crisis, el Gobierno italiano ha solicitado excluir a España de la zona de libre circulación de Schengen, algo a lo que se ha unido Finlandia. "Todos los países de Europa deben apoyar la propuesta de Meloni. Aquellos países que no cumplan con su obligación de proteger la frontera exterior no pueden ser miembros de Schengen", ha sostenido Mari Rantanen, ministra del Interior finlandesa. Pedro Sánchez respondía a las críticas de los mandatarios con ese mensaje en el que recordaba que Italia prácticamente doblaba a España en el número de entradas ilegales de 2021 a 2026, según datos de Frontex. A lo largo del día, algunos líderes han apostado por algunos mensajes más matizados. Por ejemplo, Petteri Orpo, primer ministro de Finlandia, ha apostado por señalar que "España no está sola". Desde la Comisión Europea han evitado zanjar tajantemente el asunto, ya que no hay ningún mecanismo previsto para excluir a un Estado miembro de la zona de libre circulación, y sin embargo han explicado los mecanismos que existen para emitir un informe de deficiencias en caso de identificarse estas en una frontera exterior de Schengen. TE PUEDE INTERESAR Dinamarca se ha unido en las últimas horas a esta presión. "Es evidente que la UE debe dar de forma inmediata todos los pasos necesarios y considerar todas las posibilidades, incluida la suspensión de la cooperación de Schengen", aseguró en un comunicado Mette Frederiksen, primera ministra danesa, que, aunque comparte familia política con Sánchez a nivel europeo, ya tuvo un roce con el presidente español durante una cumbre celebrada en junio a raíz del debate migratorio. Ataque a la integridad territorial... sin señalar a Rabat Para Bruselas es más complicado posicionarse, además, porque es el propio Gobierno español el que mantiene un mensaje dubitativo. Sánchez habla de un "ataque a la integridad territorial", pero evita mencionar a Marruecos, al que, de hecho, agradece la cooperación. Madrid deja entrever que no se trata únicamente de una crisis migratoria, pero evita ponerle nombre. No habla de un ataque híbrido, que fue el ámbito en el que claramente se enmarcó el incidente de Polonia y Bielorrusia. Nadar y guardar la ropa. Y eso obliga a todos, a nivel político y técnico, a hacer más equilibrismos. Las fuentes comunitarias han pasado las últimas horas evitando cometer errores, rechazando "especular" y limitándose al guion que el propio Gobierno español ha defendido: agradecer a Marruecos la cooperación de sus autoridades y asegurar que estas se desplegaron rápidamente, a pesar de que en solamente unas horas entraron en Ceuta casi el mismo número de personas que llegaron al sur de Italia en el último año. TE PUEDE INTERESAR António Costa, presidente del Consejo Europeo, ha sido el único líder de la reunión de representantes europeos que este viernes por la tarde había expresado su “solidaridad” con España. Sus palabras de apoyo fueron una excepción, junto con las del portavoz de la Comisión Europea, Magnus Brunner. "Nuestra prioridad inmediata es apoyar a España en la protección y gestión de la frontera exterior de la UE de forma eficaz y ordenada. Estamos dispuestos a ofrecer más apoyo financiero y operativo a España, incluso a través de Frontex", afirmó Brunner, comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración. Fuentes comunitarias explican que ya se han celebrado reuniones técnicas que buscan que el resto de Estados miembros tengan la información "adecuada" respecto a lo que está ocurriendo, subrayando que no se han producido cruces desde Ceuta y Melilla hacia la Península. El objetivo central del Ejecutivo comunitario es mantener la confianza entre Estados miembros, porque el Pacto Migratorio depende de ello para funcionar. Otra fuente explica que el lunes que viene los embajadores de los Estados miembros en Rabat tienen una reunión de coordinación para cerrar filas. División migratoria Además de la posición poco contundente del Gobierno español, con mensajes como el de José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, que rápidamente vinculó el incidente con la sentencia del Tribunal Supremo de principios de julio respecto a las devoluciones en caliente de los inmigrantes irregulares llegados por mar, la cuestión es especialmente sensible porque tiene que ver con la inmigración. Es el debate que fracturó a la Unión Europea en 2015 y 2016 y que sigue siendo profundamente corrosivo. La reforma del Pacto de Migración y Asilo que colapsó hace una década, durante la crisis de refugiados, ha demostrado hasta qué punto la solidaridad europea termina donde empieza la inmigración. El mecanismo para respaldar a los países de primera línea se ha encontrado con muchas resistencias y todavía hay Estados miembros que se oponen a participar en el esquema, que se limita ahora a una solidaridad flexible, que permite ayudar a reubicar a inmigrantes o contribuir económicamente. TE PUEDE INTERESAR En un momento en el que la solidaridad europea exige cada vez más elasticidad, con los países del Báltico demandando a España que asuma la amenaza rusa como propia, el incidente de Ceuta, y más generalmente la gestión migratoria de la Unión Europea, demuestra los límites de ese principio. En todo caso, el Gobierno español tiene experiencia en los últimos tiempos cosechando esa falta de respaldo. Lo ha hecho especialmente en el marco de la OTAN, donde su oposición a aceptar el objetivo de gasto de un 5% del PIB que impulsó el secretario general ha provocado que muchos aliados marquen distancias con España. Por ejemplo, recientemente, cuando Trump atacó al país durante una visita de Friedrich Merz, canciller alemán, a la Casa Blanca, Albares se expresó "sorprendido" por la falta de apoyo que recibió del líder de Alemania.
Mucha exigencia y poca solidaridad: la UE escoge con Ceuta un discurso duro y muestra la soledad de Sánchez
La reacción europea a la crisis de Ceuta ha estado dominada por recriminaciones al Gobierno español tras la regularización de inmigrantes y la presión de otras capitales de la Unión











