La crisis migratoria en Ceuta ha devuelto a la actualidad una escena estrambótica ocurrida en las aguas de la ciudad autonómica durante el verano de 2014. Lo que parecía una actuación rutinaria pudo haber creado un problema diplomático entre Madrid y Rabat, después de que fuera interceptada, por error, la embarcación del rey Mohamed VI. Enfadadísimo, este telefoneó a Felipe VI, exigiendo una explicación. Una semana después, más de un millar de migrantes llegaron a las costas de Andalucía ante la inacción de la Gendarmería marroquí, lo que alimentó la sospecha de una posible venganza del soberano alauí. Eran las 17.00 de la tarde del 14 de agosto de 2014, cuando la presencia de dos lanchas de recreo y tres motos de agua en el mar de Ceuta, levantó las sospechas de la Guardia Civil. En aquella época, estos vehículos se usaban a menudo para introducir drogas e inmigrantes subsaharianos en España. Por ello, la Benemérita dio el alto a la embarcación y el sargento a bordo pidió a sus ocupantes que se identificaran. Apenas había terminado cuando apareció en cubierta un hombre corpulento que se dirigió a los agentes y les preguntó: "¿No saben quién soy?". Ante la negativa de los agentes, el pasajero se quitó el gorro y las gafas que llevaba. Solo entonces, uno de los guardias reconoció que se trataba del mismísimo Mohamed VI, miembro de la dinastía alauí y rey de Marruecos. Los agentes desistieron de seguir inspeccionando la flotilla, pero para entonces el monarca ya estaba visiblemente malhumorado. Cuentan las crónicas de la época que Mohamed VI se negó a abandonar las aguas de Punta Almina hasta recibir una explicación y que realizó varias llamadas desde su teléfono móvil; entre ellas al recién nombrado rey Felipe VI. Este, a su vez, trasladó el malestar real al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, quien estando —de vacaciones y "sin cobertura, en un pueblo soriano"— como cuenta en sus memorias-, llamó de inmediato al delegado del Gobierno en Ceuta, Francisco González Pérez.Se produjeron unos hechos, pero no hubo ningún incidente", dijo posteriormente el ministro Fernández DíazEl jefe de la Comandancia de la Guardia Civil, el teniente coronel Andrés López, recibió la orden de desplazarse en una patrullera, junto a otros oficiales, hasta el navío real para trasladar personalmente las disculpas.Mohamed VI aceptó las explicaciones y dio por zanjado el accidente. "Han hecho perfectamente su trabajo. Vamos a tener problemas si son sancionados", afirmó. Aunque también expresó su malestar por el trato recibido al añadir: "A mí no se me ha respetado", en alusión a la actuación de las autoridades españolas.Al ser preguntado, días después, el ministro Fernández Díaz reconoció en rueda de prensa que "se produjeron unos hechos, pero no hubo ningún incidente". "El clima de nuestras relaciones se opera con toda normalidad y seguimos colaborando, si cabe, con más intensidad". Una semana después, 1.300 migrantes fueron interceptadas, a bordo de pateras, cuando se dirigían a España. Algunos testimonios denunciaban la inacción de la Gendarmería marroquí en el control fronterizo.