La narrativa histórica de la humanidad siempre se presentó de la misma manera. Primero llegaron los cazadores-recolectores como dependientes del entorno, seguidos por la agricultura que transformó el paisaje. Ahora, un sorprendente hallazgo en Noruega obliga a replanterse esa teoría.
Arqueólogos hallaron trampas de pesca de madera de 7.000 años en el lago Tesse, a 854 metros de altitud, en el macizo de Jotunheimen. Un estudio en Antiquity confirma que estas estructuras son la evidencia más antigua de que cazadores-recolectores trasladaron peces a lagos sin truchas. Modificaron ecosistemas para asegurar alimento futuro.
Por lo tanto, los investigadores concluyen que las personas trasladaban truchas vivas río arriba. "Esto implica que los peces, y más específicamente la trucha común, fueron trasladados por cazadores-pescadores-recolectores durante el Mesolítico escandinavo", explicó el autor principal, Axel Mjærum, de la Universidad de Oslo.
Este hallazgo adelanta milenios la capacidad humana de planificar y transformar la naturaleza para la supervivencia, una habilidad antes asociada únicamente al surgimiento de la agricultura.
El lago Tesse llegó a tener una extensión de aproximadamente 4,6 millas cuadradas y era conocido como uno de los lagos de truchas más productivos de Noruega. Antes de convertirse en un embalse hidroeléctrico en la década de 1940, se dice que producía cerca de 20.000 libras de trucha al año, o unas 10 toneladas.











