Durante decenas de miles de años, los mamuts lanudos (Mammuthus primigenius) fueron una pieza clave en la supervivencia de las comunidades humanas que habitaron Eurasia durante la última glaciación. Su carne proporcionaba alimento, mientras que sus pieles ayudaban a soportar el frío extremo.
La relación entre ambas especies quedó reflejada en numerosos yacimientos arqueológicos, donde se han encontrado enormes acumulaciones de huesos de estos animales. Han sido precisamente estos huesos los que han permitido a un grupo de investigadores de la Universidad de Estocolmo llegar a una nueva conclusión sobre la relación entre los cazadores del Paleolítico Superior y estos mamíferos gigantes.
El estudio, publicado en la revista Current Biology, reveló que los restos de mamut asociados a la actividad humana están formados mayoritariamente por hembras, un patrón que no se observa en los depósitos naturales. Los investigadores concluyeron que los cazadores-recolectores de la Edad de Hielo explotaban preferentemente a los individuos femeninos.
La investigación y sus resultados
Para llegar a esta conclusión, el equipo analizó el ADN antiguo de 521 mamuts lanudos procedentes de Eurasia y Norteamérica, de los cuales 448 fueron secuenciados por primera vez. A partir de la información genética determinaron el sexo de cada individuo y compararon dos tipos de yacimientos diferentes.










