NoticiaInvestigadores lograron extraer ADN de animales extintos, entre ellos mamuts lanudos, a partir de coprolitos encontrados en antiguas madrigueras selladas. Foto: Imagen generada por IA.PERIODISTA19.06.2026 10:18 Actualizado: 19.06.2026 10:18

Lo que parecía ser un conjunto de antiguos excrementos de ardilla conservados bajo el permafrost del Yukón, en Canadá, terminó convirtiéndose en una fuente inesperada de información sobre la fauna de la Edad del Hielo. Investigadores lograron extraer ADN de animales extintos, entre ellos mamuts lanudos, a partir de coprolitos encontrados en antiguas madrigueras selladas durante cientos de miles de años. LEA TAMBIÉN Según un estudio publicado en la revista 'Nature' y reportado por 'Deutsche Welle' (DW), el material genético recuperado tiene una antigüedad estimada de entre 3.000 y 700.000 años. Los restos fueron descubiertos durante actividades de minería de oro en el territorio del Yukón, donde antiguas madrigueras permanecieron preservadas bajo el permafrost.Los científicos analizaron coprolitos, es decir, excrementos fosilizados, pertenecientes a ardillas terrestres del género Urocitellus. El comportamiento de estos animales, combinado con las bajas temperaturas de la región, favoreció una conservación excepcional tanto de los desechos como de los materiales almacenados en sus refugios subterráneos.Recolectan grandes cantidades de alimentos y otros materiales para almacenarlos en sus madrigueras. Foto:Imagen generada por IA.Madrigueras convertidas en cápsulas del tiempoTyler Murchie, investigador de paleogenómica de la Universidad McMaster y autor principal del estudio, explicó que estas ardillas permanecen activas apenas unos meses al año y pasan el resto del tiempo en hibernación.Tras despertar, recolectan grandes cantidades de alimentos y otros materiales para almacenarlos en sus madrigueras.De acuerdo con el investigador, los animales acumulaban semillas, hojas, nueces, huesos, pelaje y restos de fauna disponible en su entorno. Entre esos materiales se encontraban fragmentos de megafauna como mamuts lanudos, bisontes y grandes felinos. Con el paso del tiempo, el permafrost selló estos depósitos naturales y permitió su conservación. LEA TAMBIÉN Una biodiversidad inesperadaEl equipo inicialmente buscaba estudiar el microbioma de las ardillas, pero encontró una diversidad biológica mucho mayor de la esperada. Mikkel Pedersen, paleoecólogo molecular de la Universidad de Copenhague que participó en la revisión del trabajo, declaró a 'Nature News': "Te puedes imaginar a estas ardillas saliendo de debajo de la tierra y empezando a devorar los cadáveres que yacen en el entorno. Son zombis del Pleistoceno".Los investigadores señalaron además que las ardillas terrestres actuales presentan hábitos alimenticios más variados de lo que comúnmente se cree. Existen registros de consumo de carroña, canibalismo e incluso depredación de otros pequeños mamíferos.Seis genomas de mamut reconstruidosA partir del ADN recuperado, los científicos lograron reconstruir 18 genomas mitocondriales, incluidos los de seis mamuts lanudos pertenecientes a distintos períodos. El procedimiento consistió en ensamblar numerosos fragmentos genéticos mediante herramientas computacionales para reconstruir las secuencias completas.Los ejemplares más antiguos podrían representar las secuencias de ADN de mamut más antiguas obtenidas hasta ahora, ya que algunos coprolitos analizados tendrían hasta 700.000 años de antigüedad.Los datos obtenidos serán puestos a disposición de la comunidad científica. Esta información también podría ser utilizada por empresas como Colossal Biosciences, que trabaja en proyectos relacionados con la denominada desextinción del mamut lanudo. No obstante, Murchie señaló que la contribución del estudio representa una pequeña parte frente a la cantidad de material genético que ya existe disponible.Demuestra el potencial científico de los coprolitos como fuente de información paleogenómica. Foto:Getty Images- iStockphotoNuevas pistas sobre la evolución del mamutEl equipo de investigación ya desarrolla un segundo estudio enfocado en analizar qué puede revelar este ADN sobre la evolución del mamut lanudo a lo largo del tiempo. Aunque los detalles aún no han sido divulgados, los investigadores consideran que los resultados podrían aportar información relevante sobre la historia genética de la especie.Murchie destacó que la experiencia demuestra el potencial científico de los coprolitos como fuente de información paleogenómica. Aunque los excrementos fosilizados suelen recibir menos atención que hallazgos como colmillos o huesos, los datos recuperados sugieren que pueden ofrecer una valiosa ventana al pasado remoto del planeta.*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.JOS GUERREROREDACCIÓN ALCANCE DIGITALMás noticias Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.