4 de agosto, 2026 - 07h30En Nicaragua, el Congreso controlado por una fracción corrupta de lo que queda del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), obsecuente con el dictador Daniel Ortega, modificó la Constitución del país, eliminando el límite a los periodos presidenciales. La oposición denunció que ese cambio ilegal e inmoral a la Constitución era “un traje a medida del dictador Ortega, que aspira a morir en el poder”.Tras el derrocamiento del dictador Anastasio Somoza (Tachito) en 1979, se puso fin a la dinastía que duró 42 años. Daniel Ortega y otros cinco miembros del FSLN formaron la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional. En 1985 Ortega fue elegido presidente, cargo que ejerció hasta 1990; intentó reelegirse, pero fue derrotado por Violeta Chamorro, esposa de Pedro Joaquín Chamorro, periodista asesinado durante la dictadura de Somoza. Ortega nuevamente intentó llegar a la presidencia en las elecciones de 1996 y en 2001, pero fue derrotado. Sin embargo, en las elecciones del 2006 fue elegido y a pesar de que la Carta Magna solo contemplaba una reelección y no para mandatos sucesivos, la Corte Suprema –dócil con el dictador– falló a su favor en 2009, aduciendo que la Constitución violaba sus derechos civiles. Aquella decisión le permitió presentar su candidatura en 2011 para ser reelegido en unas elecciones fraudulentas.Con los resultados de los comicios ilegítimos del 6 de noviembre de 2016 y en los del 7 noviembre de 2021, en los que ordenó la prisión de siete candidatos, sobre todo la detención de Cristiana Chamorro, hija de la expresidenta Violeta Chamorro que tenía serias opciones de derrotarle a Ortega, se consolidó la dictadura de la “dinastía Ortega-Murillo”, elecciones calificadas como “una farsa”.La Iglesia, que combatió junto con los sandinistas, ahora es perseguida, 3.017 ciudadanos, entre ellos excompañeros de lucha del dictador, políticos, periodistas, sacerdotes, estudiantes, escritores como el exvicepresidente Sergio Ramírez, el poeta fallecido sacerdote Ernesto Cardenal, además los hermanos Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy, y todos aquellos que se atreven a desafiar su sistema totalitario que ha implantado, han sido despojados arbitrariamente de su ciudadanía y confiscados sus bienes, acusados de “traición a la patria” y declarados culpables de los cargos de “conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional”. En abril de 2018, las pretendidas reformas a la Seguridad Social fueron el detonante de las protestas sociales, lideradas, especialmente, por jóvenes universitarios; la respuesta del dictador fue una represión brutal con alrededor de 300 muertos y cerca de 2.000 heridos, amén de los cientos de presos.No hay antecedentes en la historia de la sufrida Nicaragua, en que se haya desatado una represión tan brutal, ni siquiera en los momentos más duros de la lucha en contra de la criminal dinastía de la familia Somoza.Las pretensiones de Ortega junto con su mujer, la codictadora Rosario Murillo, y sus hijos es perennizarse en el poder. Con todo el descaro, el dictador ha declarado: “Que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones”, de esta forma se consolida la dictadura perpetua en Nicaragua. (O)