ColumnistasLa codictadura de Nicaragua es una anomalía, pero una anomalía profunda, y debería ser inaceptable para los gobiernos democráticosEscuchar02 de agosto 2026, 05:45 a. m.El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo le cerró la puerta a nuevas elecciones en Nicaragua para evitar que la oposición vuelva al poder. (CESAR PEREZ/AFP) En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.
El dictador que decidió prescindir hasta de las elecciones
Daniel Ortega ya no necesita amañar elecciones ni encarcelar candidatos para conservar el poder: ha decidido prescindir del rito. Lo más preocupante es que las democracias parecen haberse acostumbrado a la dictadura que gobierna Nicaragua









