0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLas presiones del Ayuntamiento a fin de hacer cumplir unas normas que en principio pretende reformar están empujando a una histórica floristería del barrio de Sagrada Família a convertirse en un establecimiento de comida rápida para llevar. Apenas le da un mes el Consistorio a la Soriano para arrancar la reforma de su escaparate, para poner en marcha una obra cuyo presupuesto ronda los 50.000 euros. Si no lo hace comenzará ponerle sucesivas multas de 3.000 euros cada una. Así que para financiar la reforma y poder aspirar luego un buen traspaso que adecente su jubilación a Xavier Soriano no se le ocurrió nada mejor que convertir su floristería de toda la vida en un establecimiento de comida para llevar. Ya dio los primeros pasos para tramitar la correspondiente licencia.Un detalle para terminar de fruncir el ceño. Unas cuantas semanas atrás el gobierno del alcalde Jaume Collboni anunció que el próximo mandato remozará la ordenanza de paisaje urbano con el objetivo de proteger los símbolos de los negocios de barrio que también conforman la identidad más informal de Barcelona. Y que entretanto el Ayuntamiento montará una comisión de expertos destinada a que la aplicación de la normativa aún vigente no produzca más desaguisados, como la reciente retirada del cartel esquinero de la bodega Fermín de la Barceloneta o la batalla contenciosa administrativa que la bodega Carol del Clot abrió contra el Ayuntamiento para proteger su rótulo. Lo que ocurre es que la maquina municipal funciona por su cuenta, no se detiene así como así.“Aquí en el barrio de Sagrada Família ya no tiene cabida el comercio tradicional”, lamenta Xavier SorianoHace ya 80 años que la Soriano abrió sus puertas en la avenida Gaudí, muy cerca de la basílica. Entonces la afluencia de visitantes en la zona no tenía nada que ver con la de hoy día. El problema es que su escaparate sobresale 30 centímetros de su fachada, una estructura muy habitual en los 70 y que la aprobación de la ordenanza de paisaje urbano ilegalizó dos décadas después. Durante muchos años los inspectores municipales pasaron por alto esta irregularidad, pero con el incremento de visitantes del templo también vinieron los desmanes de muchos negocios de los alrededores. Hace un año las inspecciones en las tiendas de Sagrada Família se multiplicaron. La infracciones de esta ordenanza son frecuentes en muchos barrios. La última notificación del departamento de licencias e inspecciones del Eixample llegó a esta floristería el 20 de julio. Tic tac, tic tac... Y le dio un mes. “En caso de incumplimiento –dice la misiva—se procederá a la ejecución forzosa mediante la ejecución subsidiaria o la imposición de multas coercitivas reiteradas por un importe máximo cada una de 3.000 euros”.Lee también“Ya escribimos al Ayuntamiento para decirle que ya estamos trabajando el proyecto, que también contactamos con el área municipal de Patrimonio para comunicarles los detalles –repone el florista–... pero que un mes no es suficiente para comenzar las obras, que necesitamos tres o cuatro. Al final nos pusieron entre la espada y la pared. Si no nos gastamos 50.000 euros en la reforma el Ayuntamiento nos pondrá no sé cuántas multas. Y encima el propietario del local dice que si no hago la obra no me dejará hacer ningún traspaso, y que si simplemente me marcho me denunciara. Así que para compensar voy a tramitar una licencia de take away . Y si no me dejan hacer el cambio de actividad pues a lo mejor no hago la reforma. Ya estoy harto. Aquí delante de la Sagrada Família cualquier cosa sale más a cuenta que una floristería. Aquí en este barrio ya no tiene cabida el comercio tradicional”.Nacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas . Desde el año 2000 escribe reportajes en La Vanguardia , en su mayor parte sobre el ámbito local.