"Vergüenza a ira". Así ha titulado su tribuna de opinión Tahar Ben Jelloun, el más célebre de los escritores marroquíes en lengua francesa y un asiduo del palacio real — hasta el punto de haber desvelado hace años algunos de sus secretos—. "Vergüenza por haber visto esas imágenes en las televisiones de todo el mundo", escribe, describiéndolas como "horrendas e insoportables". "Ira también al enterarme de que esos intentos de entrar en Ceuta (...) se han saldado con 64 muertos (el lunes por la noche eran ya 88) y varias decenas de desaparecidos", prosigue el novelista. Ben Jelloun asistía al jueves a la recepción que el rey Mohamed VI ofreció en su residencia real de Rincón, a una veintena de kilómetros de la frontera del Tarajal entre Ceuta y Marruecos. A la salida se topó con "esos candidatos al exilio que caminaban con determinación" rumbo a la ciudad española y una "policía marroquí que no intervenía". Ben Jelloun dice en voz alta lo que parece opinar buena parte de las élites marroquíes. La palabra "vergüenza" se repite en mensajes privados. A ojos de muchos prevalece la impresión de que a Marruecos le ha salido por la culata el tiro que quiso disparar, nadie sabe a ciencia cierta con qué propósito. A diferencia de la anterior invasión migratoria pacífica, la de 2021, esta vez Rabat ha dado una explicación oficial tres días después de la entrada de más de 70.000 inmigrantes, en su mayoría marroquíes, en Ceuta. El portavoz del Ministerio del Interior, Rachid el Khalfi, hizo una declaración en la que achaca lo sucedido a la "difusión de información engañosa, el papel de las bandas dedicadas a la trata de personas y las interpretaciones erróneas de datos jurídicos" como la sentencia del Tribunal Supremo español del 8 de julio. Rebajó a 11 los muertos del lado marroquí, pese a que la propia prensa de Casablanca, da cifras superiores. TE PUEDE INTERESAR Sus argumentos son parecidos a los empleados por el Gobierno español, al que el portavoz marroquí intentó tranquilizar: "El Reino de Marruecos seguirá siendo, como siempre lo ha sido con sus socios, un socio fiable y responsable, firmemente comprometido con el refuerzo de la cooperación y la coordinación en la lucha contra la migración irregular", afirmó. En su empeño por apaciguar a sus interlocutores españoles hizo una excepción y no añadió la palabra "ocupada" cada vez que mencionó a Ceuta. En paralelo, Rabat movilizó a sus columnistas en Francia y España, empezando por Chema Gil Garre, que redactó un informe de 70 páginas para acusar, entre otros, a Argelia de lo sucedido en Ceuta. El analista fue durante años peticionario por cuenta de Marruecos en la ONU elegido para esa labor por el servicio secreto exterior marroquí (DGED), según los documentos reservados que afloraron en 2014. Su informe ha sido recogido por varios medios españoles y marroquíes. TE PUEDE INTERESAR Opinión Las palabras apaciguadoras del portavoz estaban también dirigidas a los socios europeos de Marruecos. Manfred Weber, presidente del Partido Popular Europeo, criticó, por ejemplo, la "instrumentalización de la inmigración ilegal" que lleva a cabo Marruecos. Las críticas a Rabat fueron en muchos casos precedidas de otras, aún más contundentes, al Gobierno español. "Aquí somos todos perdedores, ellos y nosotros", comentó un diplomático español destinado años atrás en Marruecos. Aunque no lo han dicho en público, a ojos de varias capitales europeas la imagen de Marruecos ha quedado dañada. No parece ser un socio fiable para España ni para Europa, no controla adecuadamente sus fronteras y cuando las abre su juventud huye en masa. En la prensa europea no hay artículos benévolos con las autoridades marroquíes excepto en aquellos medios que le son afines como Atalayar en España o Jeune Afrique en Francia. No es la primera vez que la buena reputación del Reino alauí queda empeñada, pero sus autoridades han logrado siempre enderezarla en poco tiempo. Sucedió, por ejemplo, cuando sus fuerzas de seguridad provocaron en mayo de 2021 la primera invasión migratoria pacífica de Ceuta, según los tres informes del CNI que publicó el diario El País al año siguiente. Se repitió cuando en enero de 2023 estalló en el Parlamento Europeo el escándalo del Qatargate pero que, en realidad, era más bien un Moroccogate porque la trama de corrupción fue en origen creada por la DGED marroquí y estuvo sobre todo al servicio de los intereses de Rabat. TE PUEDE INTERESAR De puertas para adentro, la ola migratoria que sumergió Ceuta y la hecatombe humana también han suscitado un gran malestar en la sociedad civil marroquí. La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) solicitó una investigación independiente para aclarar lo sucedido al tiempo reveló que hay decenas de muertos del lado marroquí y mucho desaparecidos. El Observatorio del Norte de los Derechos Humanos, una pequeña ONG de Tetuán, formuló la misma petición y lamentó la falta de información oficial. Todos se quejan además de que no se haya decretado un luto oficial. Pocos son los políticos marroquíes que han osado hablar abiertamente. Abdelilá Benkirane, exprimer ministro y líder del Partido de la Justicia y del Desarrollo (islamista moderado), si describió el lunes su sorpresa al observar, al salir de la recepción real, "una multitud que invadía las calles (...) y entre ellos mujeres y niños menores que deambulaban de noche cerca de los bosques". Aquello "constituía una verdadera tragedia y una conmoción cuyas causas aún no logro comprender", concluyó. Los islamistas de Justicia y Caridad, un movimiento alegal pero tolerado que no fue invitado a la recepción real, publicaron, cómo suele ser habitual, el comunicado más duro. Resaltan en él que la "tragedia coincidió con el momento en el que las declaraciones oficiales pregonaban los resultados positivos" del país. Aluden así al discurso que el rey Mohamed VI pronunció el miércoles por la noche, con motivo de la Fiesta del Trono. Se declaró orgulloso por los logros alcanzados en sus 27 años de reinado. TE PUEDE INTERESAR "Los que ocurrió fue un claro referéndum popular sobre la realidad del estancamiento que atraviesa Marruecos y un clamor rotundo contra las políticas públicas que han provocado la propagación de la pobreza (...), la exacerbación de la corrupción y la reducción de los espacios de libertad", continúa el texto de este movimiento que es el que más capacidad de movilización tiene en las calles. Concluye con una típica invocación de corte islamista: "Y aquellos que han obrado mal pronto sabrán el terrible destino que les aguarda". Los datos macroeconómicos de Marruecos no son malos. El FMI prevé, por ejemplo, que el crecimiento de su PIB rondará este año el 5%. Buena parte de la sociedad marroquí tiene, sin embargo, la impresión de que esa bonanza económica no se reparte por igual. El paro juvenil, entre aquellos que tienen entre 15 y 24 años y aspiran a trabajar, es del 29,2%. Cuando encuentran un empleo, es casi siempre en el sector informal. "Vergüenza a ira". Así ha titulado su tribuna de opinión Tahar Ben Jelloun, el más célebre de los escritores marroquíes en lengua francesa y un asiduo del palacio real — hasta el punto de haber desvelado hace años algunos de sus secretos—. "Vergüenza por haber visto esas imágenes en las televisiones de todo el mundo", escribe, describiéndolas como "horrendas e insoportables". "Ira también al enterarme de que esos intentos de entrar en Ceuta (...) se han saldado con 64 muertos (el lunes por la noche eran ya 88) y varias decenas de desaparecidos", prosigue el novelista.
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