Las escenas en las que miles de marroquíes corrían hacía el mar para entrar en Ceuta la semana pasada, aprovechando la oportunidad de la relajación en la frontera en El Tarajal, refleja el contexto social y político de Marruecos a las puertas de las elecciones generales, que se celebran el próximo 23 de septiembre.Publicidad“La insistencia del Gobierno -marroquí- en priorizar los equilibrios fiscales sobre los sociales ha profundizado la crisis socioeconómica que enfrenta la juventud marroquí” y ha “contribuido a la propagación y exacerbación del desempleo, la disminución de las oportunidades de integración y el afianzamiento de las desigualdades de clase”, denunció la Oficina Nacional de la Juventud del Partido del Progreso y el Socialismo (PPS) en un comunicado el 2 de agosto.Son las primeras reacciones a esta crisis humanitaria que llegan desde Marruecos. La juventud de este partido político considera que los sucesos ocurridos en la frontera, así como las víctimas mortales y los heridos resultantes son “consecuencia del fracaso de las políticas económicas del actual gobierno”.El país vecino ha logrado diversificar su economía, pero opera sobre una dualidad estructural. Esta brecha interna condiciona cada decisión política y moldea su proyección hacia el exterior. Es un Estado capaz de actuar globalmente mientras gestiona retos internos complejos.De esta manera, lejos de las grandes ciudades turísticas, las regiones rurales, la cordillera del Atlas y el sur profundo enfrentan carencias sistemáticas que generan presión social constante. En estas zonas la población tiene un menor acceso a la educación y a la sanidad. La falta de escolarización sobre todo de las niñas es habitual en la pubertad.PublicidadDe hecho, el monarca alauita reconoció un “Marruecos a dos velocidades” en el discurso de la Fiesta del Trono de 2025 y ofreció una receta con cuatro puntos para conseguir una unificación de desarrollo social, que más tarde utilizó el Gobierno como solución a las protestas de los jóvenes de la GenZ212 de septiembre del año pasado.El detonante de estas protestas fue la muerte de ocho mujeres embarazadas en un hospital de Agadir, una ciudad costera a casi 500 kilómetros al sur de Rabat, que refleja la mala calidad de la asistencia sanitaria. Pero hace años que se viene pidiendo una mayor inversión en sanidad y en educación, medidas contra la corrupción, la desigualdad y el desempleo. Tras la covid-19, la sequía y la situación económica mundial, el desempleo se elevó al 13%, castigando mucho a la juventud y a las mujeres, con un 35,6% y un 18%, respectivamente, de paro. PublicidadDos grandes problemas internosPrecisamente, la tragedia en Ceuta ocurría el 30 de julio, mientras se celebraba el XXVII aniversario de la subida al trono del rey Mohamed VI, que a lo largo de su reinado se comportó como un empresario y un estratega. Ha sabido posicionar a Marruecos en el tablero internacional con grandes aliados como Estados Unidos e Israel, convertir al país en el puente entre África y Europa y desarrollar las grandes ciudades, incluso implantar el primer tren de alta velocidad en el continente.Sin embargo, el monarca alauita no ha solucionado dos grandes problemas internos: la desigualdad económica y social, y el respeto de los derechos humanos y las libertades individuales. Esas son las asignaturas pendientes de un país que organizará en tan solo cuatro años el Mundial junto a España y Portugal, y que registra un gran descontento social.En este sentido, se necesita “la adopción de políticas de desarrollo integrales que sitúen a la juventud en el centro de las prioridades, les brinden oportunidades laborales reales, educación pública gratuita y de calidad, y formación profesional, reconstruyendo así la confianza perdida entre los jóvenes y las instituciones estatales”, mantiene el PPS.En todo caso, a pesar del 37% de desempleo juvenil y de la falta de oportunidades, detrás de cada persona que se quiere ir de Marruecos hay motivaciones distintas, no todas son económicas. Las personas marroquíes que profesan religiones que no sean la musulmana y la judía no son bien tratadas; los homosexuales y las mujeres que aborten pueden pasar hasta dos años en la cárcel; durante el ramadán al menos hay que guardar las apariencias y la población no puede comer ni beber en la calle, y las mujeres menores siguen siendo entregadas por sus padres y jueces en matrimonio a pesar de la renovación en 2004 de la Moudawana, el Código de Familia marroquí.De hecho, el rey todavía no ha conseguido implantar la nueva reforma de este documento, encargada al Gobierno en 2023, que contempla que la herencia no sea igualitaria entre hombres y mujeres. Un debate que sigue encima de la mesa en Rabat.Represión y persecuciónEjemplo de la represión que viven los jóvenes son las últimas protestas de la Generación Z, que han terminado con centenares de detenciones, incluso de activistas que viven en Europa.Zineb Kharroubi, una joven de 28 años que trabaja en la industria cinematográfica en París, fue detenida en el aeropuerto de Marrakech y juzgada por sus publicaciones en las redes sociales sobre los derechos de la juventud y las actividades de la GenZ212.PublicidadPrecisamente, el 31 de julio quedó en libertad provisional el cineasta y músico Mehdi Lyoubi, conocido como Mehdi Black Wind, residente en Marsella. Acusado de “desacato a la institución constitucional”, no podrá salir del país, por su apoyo al movimiento desde Europa.El periodista Ali Lmrabet, residente en España, también fue detenido este mes de julio al aterrizar en Tánger cuando iba a arreglar unos asuntos familiares, acusado de “difamación, calumnia o difusión de información falsa” y por “atentar contra las instituciones del Estado”. Tras pasar tres días encerrado, lo dejaron en libertad al saber que un comité internacional se estaba movilizando dentro y fuera del país.PublicidadLa presión mediática también consiguió el indulto real para la periodista Hajar Raissounni, acusada de “mantener relaciones fuera del matrimonio” y de “aborto ilegal” en 2019. Igualmente, en la Fiesta del Trono de 2024, quedaron en libertad cinco periodistas críticos con la corrupción, entre ellos Omar Radi, espiado con el software israelí Pegasus.Siguen cumpliendo condena los defensores de derechos humanos Betty Lachgar, superviviente de un cáncer, y Mohamed Ziane, el preso más anciano del mundo.La GenZ212 tenía un precedente en el movimiento rifeño Hirak, desatado en Alhucemas en 2016, y cuyos líderes siguen en la cárcel. Así, a la escasez de oportunidades se une la opresión.De esta manera, muchos de los jóvenes que llegaron a Ceuta estos días, incluso desde Casablanca o Fez a más de 400 kilómetros, en buses, trenes y camiones, llevaban meses organizados en las redes sociales para intentar salir del país huyendo de la desigualdad y en busca de libertades.Anteriormente, en alguna ocasión lo habían intentado pero fueron detenidos por las Fuerzas Auxiliares y la Gendarmería Real. Esta manera de organizarse comenzó a partir de que el movimiento social de protesta GenZ212 fuera desarticulado en octubre de 2025 con la dureza policial en las calles y con condenas de hasta 15 de cárcel, solo un mes después del inicio.