La salud mental dejó de ser un tema exclusivo del consultorio. En Colombia, donde millones de familias han vivido las consecuencias del conflicto armado, el desplazamiento forzado y la migración, también se convirtió en un asunto determinante para el desarrollo de la primera infancia.Por ello Andrés Moya, director y fundador de Semillas de Apego, programa de la Universidad de los Andes que acompaña a madres, padres y cuidadores de niñas y niños entre los 0 y los 5 años, plantea que el próximo gobierno tiene una responsabilidad inaplazable: hacer que las nuevas leyes sobre salud mental y cuidado se traduzcan en acciones concretas en los territorios.La otra tragedia de los terremotos en Venezuela: las heridas invisibles que deja en la salud mentalAndrés Moya, director y fundador de Semillas de Apego Foto: Semillas de ApegoEl llamado cobra especial relevancia porque, por primera vez, Colombia cuenta con un marco normativo que reconoce la importancia de la salud mental de quienes ejercen el cuidado como un componente esencial del desarrollo infantil. Sin embargo, para Moya, el verdadero reto apenas comienza.“Colombia ha dado pasos normativos importantes para posicionar el cuidado y la salud mental como derechos fundamentales. Creemos que el primer paso es reconocer que no es necesario crear políticas nuevas, sino poner en acción el marco normativo que ya existe”, afirmó.El reto del próximo gobierno: implementar lo que ya fue aprobadoAbelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia para el periodo 2026-2030.
Salud mental de cuidadores: la prioridad que el próximo gobierno debe atender para proteger a la primera infancia en Colombia
Andrés Moya, director y fundador de Semillas de Apego, asegura que Colombia ya cuenta con las leyes necesarias para fortalecer la salud mental de madres, padres y cuidadores. El desafío ahora es reglamentarlas, financiarlas e implementarlas para prevenir el impacto del conflicto, el desplazamiento y la migración sobre el desarrollo de niñas y niños.










