No aprendemos la lecci�n. Antes de El Perejil, dos hermanos, Alberto y Carlos, fueron imputados por provocar un gran incendio forestal utilizando una excavadora que hizo saltar una chispa e incendiar 14.000 hect�reas en el municipio de Ateca (Zaragoza). En la actualidad, dicho suceso est� actualmente en pleno proceso de instrucci�n judicial. Un caso ejemplar de entre los 10.000 incendios han nacido de una chispa irresponsable: la de una maquinaria utilizada para trabajos forestales o cualquier tarea con herramientas mec�nicas y manuales cerca de una zona de �rboles y arbustos cuando no est� permitido. Detr�s de esa cifra hay radiales que cortan, cosechadoras y excavadoras que lanzan pavesas al monte seco con pasto altamente probable que empiece a arder y motores que se sobrecalientan y hacen explotar un coche. �Les suena?Ocurri� hace menos de un lustro, el 18 de julio de 2022 en el paraje natural de Monegrillo. El fuego prendi� y no se pudo detener hasta pasados dos semanas, afectando en total a 14 municipios de la Comarca de Calatayud. Aquel d�a, como en tantos otros, el trabajo forestal de una maquinaria se convirti� en el origen de una chispa contra el suelo seco.Entre todas los motivos que recoge el ministerio sobre el origen de cualquier incendio forestal en Espa�a, las maquinarias, herramientas mec�nicas y manuales, as� como los escapes y accidentes de coches, ocupan el cuarto puesto en el ranking de causas que m�s incendios han generado en el pa�s desde principios de siglo. De ese total de 10.000 fuegos, seg�n los �ltimos datos recogidos por Cr�nica de la Estad�stica General de Incendios Forestales del Ministerio para la Transici�n Ecol�gica y el Reto Demogr�fico (MITECO) que contabilizan 329.475 fuegos, 1.887 fuegos se prendieron por cosechadoras; 1.304, por escapes de veh�culos; y 1.079, por accidentes de tr�fico que derivaron en incendios. Entre las herramientas mec�nicas y manuales, la astilladora dej� 186 incendios en su rastro; la radial, 268; y la desbrozadora, 142.Precisamente, el reciente incendio de Burgohondo (�vila), ya el m�s grande de la historia de Espa�a con m�s de 70.000 hect�reas quemadas, se desencaden� cuando una m�quina giratoria blanca de la marca Takeuchi —de ocho toneladas y dotada de un martillo hidr�ulico pica-rocas— provoc� una chispa durante unos trabajos ilegales de apertura de un camino forestal en la sierra de Gredos. Cada verano se repite la misma escena. Espa�a arde en distintos puntos de la pen�nsula ib�rica y deja un rastro de vecinos desalojados a medianoche, animales que huyen entre el humo y una maquinaria log�stica que se despliega contra incendios de sexta generaci�n. Fuegos que, por la gesti�n forestal y las condiciones clim�ticas, cada vez son m�s virulentos y esquivan cualquier intento de control en las primeras horas.En el periodo recogido por el informe del MITECO, que comprende desde el a�o 2000 hasta el 2023, los patrones de las causas de origen, la extensi�n en el tiempo y la superficie quemada no solo se han repetido, se han intensificado. As�, los grandes fuegos ya no se apagan como hace dos d�cadas. Tardan, de media, el doble. Un incendio de entre 1.000 y 5.000 hect�reas se controlaba y se extingu�a en 136 horas de media en la primera d�cada del siglo. Entre 2012 y 2023, la misma franja de tama�o exige 253 horas, m�s de diez d�as de trabajo continuo, casi cinco d�as m�s que hace veinte a�os. En los incendios de m�s de 10.000 hect�reas, la duraci�n media ha pasado de casi 16 d�as a 25.Una pareja de incendios pr�cticamente calcados es la mejor prueba de este patr�n. En julio de 2005, un fuego intencionado en Ca�amero (C�ceres) quem� 9.901 hect�reas y se dio por extinguido en seis d�as y siete horas. Doce a�os despu�s, en agosto de 2017, otro incendio tambi�n intencionado en Encinedo (Le�n) quem� 9.817 hect�reas necesit� trece d�as. Misma causa, misma superficie, el doble de tiempo. En la misma provincia de C�ceres, el incendio de Ladrillar de 2022, provocado por un rayo y con 10.374 hect�reas, tard� 56 d�as: nueve veces m�s que Ca�amero para un fuego pr�cticamente igual de grande.Los expertos llevan tiempo catalogando estos incendios como los de sexta generaci�n. Fuegos que generan su propia meteorolog�a —columnas de humo que forman aut�nticas nubes de tormenta, capaces de lanzar pavesas kil�metros por delante del frente— y que superan la capacidad de cualquier dispositivo convencional. Se contienen y se espera a que las condiciones meteorol�gicas sean favorables.FACTOR HUMANOM�s de la mitad de los incendios forestales registrados en Espa�a est�n catalogados oficialmente como intencionados. Pero intencionado es una etiqueta que esconde muchos motivos detr�s. Casi el 45% de esos fuegos son quemas agr�colas o ganaderas que alguien prendi� con un prop�sito de limpiar un rastrojo, regenerar un pasto y que se dejaron arder sin control hasta saltar al monte.El caso m�s devastador de esta categor�a tiene nombre y fecha. Cuando amaneci� el 29 de marzo de 2023, Asturias ya llevaba una semana ardiendo, pero nadie imaginaba que aquella ma�ana ser�a la bisagra de la tragedia. El term�metro rozaba los 30 grados en pleno occidente y el monte, seco tras un invierno sin apenas lluvia, se encontr� con una chispa. La encontr� en el t�rmino municipal de Tineo, m�s concretamente en Porciles y Navelga. No fue un rayo ni un descuido casual lo que prendi� aquel monte. Fue, seg�n determina el MITECO, una quema de pastos que alguien encendi� sin calcular que aquel viento y aquella sequ�a no perdonar�an el m�s m�nimo error y se descontrolar�a, sum�ndose a los otros focos activos de la comunidad aut�noma.El resultado de aquel descontrol fue 12.000 hect�reas quemadas, sumadas a las 32.000 hect�reas en total que se quemaron durante ese abril negro de 2023 en Asturias donde hubieron hasta simultaneamente casi 200 focos activos.El 19 de agosto de 2012, un domingo, la torre de vigilancia de Castrocontrigo (Le�n) dio la voz de alarma a primera hora de la tarde. El fuego, que la estad�stica oficial atribuye a una quema agr�cola descontrolada, ardi� dieciocho d�as y se llev� por delante 11.592 hect�reas, la inmensa mayor�a de ellas pinares de resinero de la Sierra del Teleno, la masa de pino que sosten�a la resina, la miel de brezo y las setas de media comarca.En Pinilla de la Valder�a, cuando corri� la voz de que todos los efectivos se concentraban en Tabuyo y su monte quedaba sin cobertura, los vecinos hicieron tambi�n lo que se hizo en el pasado incendio de Los Gallardos en Almer�a que se sald� con 14 fallecidos y 5200 hect�reas quemadas; tocar la campana de la torre principal del pueblo para alertar a todos. Los j�venes iban al cortafuegos de Fanales, el resto, a la carretera de Astorga, para avisar si las llamas la cruzaban.Hay adem�s un enorme agujero de conocimiento. En el 33% de los incendios intencionados se desconoce la causa del origen. Se sabe que hubo una mano, pero no por qu�. A esos hay que sumar 43.651 incendios m�s, el 13% del total nacional, en los que ni siquiera se ha podido determinar la causa.DE MUNICIPIOS A COMARCAS ENTERASAunque solo 22 incendios en 23 a�os han llegado a afectar a ocho o m�s t�rminos municipales mientras estaban activos, 14 de ellos se concentran en los �ltimos siete a�os: seis provocados por rayo, cuatro por causas estructurales (l�neas el�ctricas, maquinaria, accidentes de tr�fico), tres intencionados y uno por negligencia. Es la firma de los incendios de sexta generaci�n: fuegos que dejan de ser un asunto municipal y se convierten en un problema de comarcas enteras.El caso m�s extremo de la serie sucedi� en Losacio, en Zamora, el verano de 2022. Empez� a las seis de la tarde del 17 de julio con los rayos de una tormenta seca cayendo sobre el monte. Antes de las nueve de la noche ya se evacuaban San Mart�n de T�bara, Ferreruela y Sesn�ndez. El fuego generaba su propio sistema de vientos, con caracter�sticas de tormenta �gnea, y estaba declarado fuera de capacidad de extinci�n. Aquella misma tarde muri� cercado por las llamas Daniel Gull�n Vara, manguerista de la autobomba C-9 que llevaba apenas dos a�os en el operativo y vecino de Ferreras de Abajo, con mujer y dos hijas. Hoy el polideportivo de su pueblo lleva su nombre.A la ma�ana siguiente apareci� la segunda v�ctima. Victoriano Ant�n, pastor de Escober de T�bara, hab�a salido con sus ovejas el domingo por la tarde. Lo encontraron en un paraje llamado Raya de los Pozones, junto a una docena de sus animales, en una ladera en pendiente donde el fuego le lleg� desde dos frentes a la vez. No tuvo por d�nde salir. Ese mismo d�a se desalojaron otras 45 localidades y m�s de 5.800 personas dejaron sus casas. Murieron un total de 4 personasEl virulento incendio forestal de Losacio hace 4 a�os afect� a 17 municipios, arras� m�s de 31.000 hect�reas y tard� 45 d�as en darse oficialmente por extinguido. Tras �l se sit�a el de La Jonquera (Girona, 2012), donde una colilla mal apagada desencaden� un fuego que alcanz� a 16 municipios del Alt Empord�. En tercer lugar figura el incendio de Vall d’Ebo (Alicante, 2022), originado por un rayo y que mantuvo en vilo a 15 pueblos de la Marina AltaEl precedente de la regi�n que arde ahora tambi�n est� en esa lista. El incendio iniciado entre Navalacruz y Sotalvo (�vila, 2021), provocado por un accidente de tr�fico donde un coche empez� a arder en el arc�n, afect� a 14 municipios y mantuvo activos los medios de extinci�n durante casi doce d�as. Hasta este verano fue el mayor fuego que hab�a sufrido nunca la provincia. El de Burgohondo lo ha superado con creces tras obligar a desalojar a casi 50 municipios entre �vila y la Comunidad de Madrid.NOROESTE, ZONA M�S CASTIGADALa zona noreste de la pen�nsula ib�rica sin duda alguna se lleva todos los focos de los incendios forestales del pa�s. Casi seis de cada diez fuegos se concentran en solo tres comunidades del noroeste: Galicia, Asturias y Castilla y Le�n. Los gallegos lideran la tabla de incendios forestales con 115.998 incendios forestales, seguida de Castillo y Le�n con 42212 y Asturias con 36529. En porcentaje, el dato es a�n m�s demoledor: casi el 60% de los incendios ocurren en la parte noroeste de Espa�a.Al bajar a la escala provincial el mapa se estrecha todav�a m�s. Cinco provincias concentran casi la mitad de todos los incendios de Espa�a, y cuatro de ellas son gallegas. Ourense encabeza el ranking en solitario con 42.879 fuegos, el 13% del pa�s entero. Sus tres municipios m�s castigados —Viana do Bolo con 1.836, A Gudi�a con 1.676 y Mu��os con 1.605— son pueblos de monta�a, de invierno duro y ganader�a extensiva, donde quemar el monte para que rebrote el pasto es una operaci�n rutinaria.Asturias ocupa el segundo puesto con 36.529 incendios. Pontevedra es el tercero con 31.265, y es la provincia m�s recurrente de Espa�a: 496,3 incendios de media por municipio, m�s que ninguna otra y Lugo quinta con 15.478. Las cuatro provincias gallegas juntas superan los 116.000 incendios: m�s de un tercio de todo lo que ha ardido en Espa�a este siglo.Detr�s de los datos y las hect�reas quemadas hay historias de vecinos, animales, bomberos forestales y Cuerpos de Seguridad del Estado que siguen sufriendo verano tras verano las consecuencias de unos incendios forestales en Espa�a que durante todo el siglo han ido aumentando tanto en tiempo de extinci�n como en hect�reas y municipios afectados a la vez.Los datos proceden de la Estad�stica General de Incendios Forestales del MITECO, que recoge un parte individual por cada incendio desde 1968. Aqu� se han analizado las 24 campa�as comprendidas entre 2000 y 2023. Las dos �ltimas son provisionales: en 2022 no constan los partes de Cantabria ni de Navarra, y en 2023 faltan diecis�is provincias, entre ellas A Coru�a, Lugo, C�ceres y Valencia.