La investigación sobre el que ya ha sido catalogado como el mayor incendio de la historia reciente de España, con 50.000 hectáreas afectadas, apunta con certeza como origen del mismo al uso de maquinaria pesada en el término municipal de Burgohondo (Ávila) cuando estaba prohibido hacerlo precisamente por alto riesgo de fuego. La investigación del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil desembocó el pasado viernes en la detención del propietario de la excavadora, conocido como El Perejil, y en la toma de declaración como investigado del operario de la misma, ambos como presuntos responsables del devastador incendio que obligó al Gobierno a declarar la emergencia de interés nacional. El Perejil fue puesto en libertad poco después por el instituto armado ―entonces el fuego había afectado a 9.000 hectáreas y no se suponía que iba a alcanzar las proporciones que finalmente ha tenido― a instancias de la Fiscalía mientras continuaban las investigaciones. En aquel momento, la prioridad era extinguirlo, recalcan fuentes del instituto armado. Según detallan fuentes cercanas a las pesquisas, el dueño de la maquinaria se negó a declarar ante los agentes, mientras que su empleado aseguró que el incendio se inició por las chispas que originaron las cadenas del vehículo, pero no cuando trabajaban, sino cuando procedían a retirarlo del lugar. El operario afirmó que se marchaban precisamente porque la Junta de Castilla y León había decretado la prohibición de usar maquinaria en el monte cuyo funcionamiento pudiera provocar fuego. Estas mismas fuentes detallan que la declaración de varios testigos ha desmentido la versión de este trabajador al afirmar que, pese a que no estaba permitido realizar este tipo de obras, vieron a los dos investigados con la excavadora en funcionamiento cuando se inició el siniestro. Las chispas provocadas en estas labores prendieron la vegetación cercana, compuesta principalmente de monte bajo muy seco por las altas temperaturas registradas en la zona durante este verano.Los “indicios claros” recogidos por la Guardia Civil sobre el terreno confirman esta hipótesis, ya que se encontraron rodadas recientes y rastros de que se había estado utilizando el martillo hidráulico en los instantes previos al inicio del fuego. Según ha adelantado El Mundo y confirmado EL PAÍS en fuentes cercanas a las pesquisas, la maquinaria estaba rompiendo roca con el fin de abrir un camino forestal por la sierra de Gredos para unir Burgohondo con el municipio de Navarrevisca por el que pudiera transitar ganado vacuno. Los trabajos habían sido contratados a la empresa abulense Reforestaciones El Fresno por una asociación de ganaderos local. La investigación ha revelado que, además de trabajar cuando estaba terminantemente prohibido por el alto riesgo de incendio, la excavadora carecía de autorización administrativa para hacer estos trabajos e incumplía la orden que regula los medios de extinción que deben portar toda aquella maquinaria cuyo funcionamiento pueda causar chispas, como es el caso de las excavadoras. Los investigadores ponen el foco en El Perejil como principal presunto responsable de lo ocurrido, ya que, como propietario de la maquinaria, fue el que dio supuestamente la orden a su empleado de seguir con los trabajos a pesar de la prohibición de la Junta de Castilla y León. Tanto él como el operario están acusados de un delito de incendio forestal y otro contra los recursos naturales y el medio ambiente, con los agravantes de haber afectado a zonas próximas a lugares habitados y perjudicado gravemente el equilibrio de los sistemas naturales.