Dos fen�menos contrapuestos del mercado laboral han activado la alerta para muchas empresas este verano.De un lado, los descontrolados niveles de absentismo, que adem�s de disparar su impacto sobre la tesorer�a est�n tensionando al extremo la gesti�n de las plantillas. Del otro, una sostenida falta de aspirantes a los puestos de trabajo que se ofertan en sectores clave para la econom�a. Frente a esta situaci�n surge de forma irremediable una pregunta: �c�mo es posible que la econom�a con la segunda tasa de paro m�s elevada de toda Europa pero que ha alcanzado su m�ximo de afiliaciones la Seguridad Social tenga, a su vez, una tasa promedio del 7% de asalariados que no acuden cada d�a a su puesto de trabajo y una bolsa en aumento de ocupaciones no cubiertas?Mar de fondoNo hay una explicaci�n �nica. A la falta de relevo generacional en ciertas ocupaciones -que no s�lo afecta a peque�os negocios, sino tambi�n a la industria- se suman la falta de formaci�n para las nuevas tareas especializadas derivadas de la robotizaci�n y el vuelco en las preferencias laborales de los trabajadores m�s j�venes, que prefieren empleos con horarios fijos y compatibles con la conciliaci�n familiar y personal. El resultado es que sectores como el del transporte y la log�stica cada vez tienen m�s problemas para encontrar empleados, debiendo salir a buscarlos en otros pa�ses europeos, e incluso form�ndolos antes de que lleguen a Espa�a en sus localidades de origen. Algo similar ocurre en la hosteler�a, que parad�jicamente ha sido el subsector donde m�s ha crecido la ocupaci�n durante los dos �ltimos a�os, si bien esos empleos han beneficiado sobre todo a la poblaci�n inmigrante, y la media de edad de los asalariados no deja de aumentar cada a�o. Ambas industrias encaran un boom hist�rico de demanda con plantillas envejecidas, lo que redunda en un mayor n�mero de bajas y dificulta enormemente la gesti�n de sus equipos.El agujero de la construcci�n Pero si hay un sector en el que la falta de trabajadores roza el paroxismo es el de la construcci�n. En una econom�a que arrastra un d�ficit de 750.000 pisos, de acuerdo a la �ltima estimaci�n del Banco de Espa�a, las empresas del ramo cifran en 700.000 las vacantes laborales que no logran cubrir y que son imprescindibles para poder incrementar el ritmo de edificaci�n para aproximarlo al n�mero de nuevos hogares que se crean cada a�o (unos 200.000).Un desequilibrio estructural que se ha visto agravado por la presi�n sobre la demanda que ejercen los inmigrantes que llegan a trabajar a nuestro pa�s y precisan un alojamiento, por lo general en r�gimen de alquiler, que deber�a impulsar la edificaci�n. Pero la mara�a burocr�tica, el s�bito encarecimiento de los costes, la elevada carga fiscal y de cotizaciones sociales, y sin duda la falta de trabajadores especializados mantienen paralizadas muchas promociones.Espa�a ha pasado en dos d�cadas de registrar el mayor porcentaje de ocupados en la construcci�n sobre el total de la poblaci�n activa en la Uni�n Europea a registrar un creciente d�ficit de trabajadores en este sector clave, en parte porque muchos de los profesionales que protagonizaron la burbuja inmobiliaria que colaps� a partir de 2008 ya se han jubilado.Freno a la competitividadPor si fuera poco, la falta de mano de obra compromete la capacidad de competir de la econom�a espa�ola en un momento de acelerada carrera global por liderar las transformaciones cr�ticas para el futuro. La industria precisa de 350.000 trabajadores especializados para no quedarse atr�s respecto a sus rivales y ve con preocupaci�n la preocupante fuga de talento por los mejores salarios que ofrecen pa�ses de nuestro entorno con menor carga fiscal sobre las empresas que los contratan. Todo lo cual exige una estrategia transversal para que las empresas puedan contratar a los empleados que precisan, que �stos encuentren las oportunidades que buscan y que la fuerza laboral sea suficiente para sostener el Estado de bienestar.
Alerta ante la falta de trabajadores
De un lado, los descontrolados niveles de absentismo, que adem�s de disparar su impacto sobre la tesorer�a est�n tensionando al extremo la gesti�n de las plantillas.







