Actualizado a las 12:04h.

Pocos reconocimientos tienen tanto prestigio en el mundo de la gastronomía como una estrella Michelin. Para cualquier cocinero, conseguir una supone alcanzar la cima de la profesión después de años de trabajo, sacrificio y dedicación.

Esta distinción no solo certifica la excelencia de una cocina, sino que también puede cambiar el futuro de un restaurante. Obtener esta insignia impulsa su prestigio, aumenta su visibilidad y atrae a miles de comensales de todo el mundo.

Quien sabe bien lo que supone alcanzar esa meta es Pepe Rodríguez. El Bohío obtuvo una estrella Michelin en 1999 y, más de dos décadas después, sigue conservándola. Los críticos y expertos destacan que «ha sabido aclimatarse a nuestros tiempos» y que continúa «enamorando a sus clientes».

Noticia relacionada