Las grietas obligarían a cerrar una pista antes de que un avión pudiera despegar o aterrizar con garantías mínimas para pasajeros y tripulación. Los aeropuertos y sus pistas deben conservar una base estable porque soportan aeronaves de gran tonelaje, movimientos repetidos, vibraciones, lluvias intensas y cambios de temperatura.

Cualquier deformación puede alterar la rodadura, dificultar el frenado, dañar el pavimento o dejar zonas expuestas al agua, de modo que la seguridad depende tanto del mantenimiento diario como de la respuesta del terreno bajo cada instalación. Esa relación entre firme, carga y vigilancia adquiere otra dimensión cuando toda la infraestructura descansa sobre suelo ganado al mar.

El aeropuerto de Kansai sigue bajando desde su inauguración pese a mentener la actividad

Esa vigilancia resulta especialmente delicada en el aeropuerto internacional de Kansai, levantado sobre dos islas artificiales de la bahía de Osaka y abierto en 1994. Kansai Airports reconoce que el terreno continúa descendiendo, mientras algunos cálculos citados por The Mirror sitúan partes del recinto por debajo del nivel del mar en 2056. El hundimiento comenzó durante las obras y superó pronto las previsiones utilizadas para diseñar una infraestructura que costó más de 20.000 millones de dólares.