Pol Lloberas Cardona |

París (EFE).- Frente al creciente precio de los alquileres, un fenómeno agravado en las urbes más turísticas, los conventos cristianos de ciudades como París, que es la más visitada de la Europa continental, se han convertido en una alternativa más accesible para la emancipación de jóvenes y, particularmente, de estudiantes internacionales.

Tan solo en la capital francesa existen unas 50 congregaciones religiosas -tanto mixtas como segregadas por género- que ofrecen pensiones completas para estudiantes, un número que se eleva a más de 70 en su área metropolitana.

Beneficioso para ambas partes

Giorgia Bevilacqua, diseñadora suiza de 24 años, es una católica que comparte vídeos e ilustraciones a través de redes sociales y que fue a parar a uno de estos conventos en París, donde esperaba sentirse más «segura» y acompañada en una ciudad aún desconocida.