“El plan de negocio recoge una compra para la tramitación y cambio de uso. Lo que haremos es adquirir el activo y acto seguido solicitaremos la licencia para convertirlo en turístico a través del Plan Reside”. Con esta claridad expone el fondo inmobiliario Urbanitae sus objetivos en un piso de Lavapiés, en el centro de Madrid, del que los vecinos se han ido marchando en los últimos meses. Pero la sentencia no solo esclarece el propósito de la empresa privada, sino que ilustra la herramienta en favor de la turistificación y en contra de los residentes permanentes en la que se ha convertido una de las principales iniciativas del Gobierno de José Luis Martínez-Almeida en materia de vivienda.
“La operación consiste en adquirir un edificio residencial prácticamente reformado en el barrio de Lavapiés, compuesto por 19 apartamentos y un local comercial, para su explotación como alojamiento turístico bajo el marco del Plan Reside del Ayuntamiento de Madrid y su posterior venta a un inversor institucional o patrimonialista”, recalcan desde la web de Urbanitae. En ella también se aloja el vídeo donde Luis Maura, director asociado de esta compañía del sector inmobiliario, presenta el “proyecto de plusvalía” en el número 50 de la calle de Lavapiés. Lo anuncian justamente con el nombre de Lavapiés 50, reclamo atractivo y fácil de memorizar.








