El problema de los ‘speakeasy’ es que no sobreviven a su propio espectáculo.

En Sastrería Martínez consiste en llegar y ser recibido por un sastre que finge estar tomando medidas.

Dices la contraseña y se abre una puerta a un bar secreto.

El show funciona la primera vez, quizás la segunda, y después se vuelve ‘attrezzo’.

En este local de la avenida La Mar, esa teatralidad ha terminado siendo lo menos interesante del lugar.